El misil hipersónico Blackbeard de Castelion tendrá una nueva vía de integración en los aviones de combate estadounidenses. La empresa anunció el 26 de octubre de 2026 una modificación de su contrato con el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea (AFRL) para comenzar a adaptar el arma al F-16 Fighting Falcon. No comunicó el valor adicional del acuerdo ni un calendario para estos trabajos.
El alcance de la decisión todavía es limitado. Castelion no ha aclarado si pretende preparar los F-16 para el empleo operativo del misil o si la actividad se restringirá inicialmente a investigación y demostraciones. Tampoco se ha anunciado una compra de Blackbeard destinada a unidades operativas de F-16. Este trabajo depende de un contrato con el AFRL y constituye una vía distinta del programa que la Marina desarrolla para los F/A-18.
La iniciativa se incorpora a un proyecto que busca fabricar misiles hipersónicos de ataque a larga distancia en cantidades superiores a las habituales en esta clase de armamento. Castelion ha orientado el diseño de Blackbeard a reducir costos y facilitar la producción a escala, con el propósito de evitar las limitaciones derivadas de procesos industriales complejos y precios unitarios elevados.
La Marina estadounidense adquiere el arma dentro de su programa Multi-mission Affordable Capacity Effector (MACE). Su objetivo es disponer de más armamento de alta velocidad y largo alcance para los aviones embarcados, con capacidad de atacar objetivos terrestres y marítimos desde posiciones alejadas. El programa prioriza el volumen de producción y la cantidad de misiles disponibles frente al elevado costo de los sistemas hipersónicos tradicionales.
El desarrollo ya incluye trabajos para varias fuerzas armadas. En octubre de 2025, Castelion anunció contratos de integración con el Ejército y la Marina por unos $90 000 000, dirigidos a adaptar Blackbeard a distintas plataformas y realizar pruebas con fuego real. No se especificaron entonces los sistemas que recibirían el arma. En septiembre de 2026, el AFRL añadió $16 400 000 a un contrato existente con la compañía, cuyo valor total pasó de 20,9 a 37,2 millones, de acuerdo con las cifras comunicadas.

El desarrollo naval es el que presenta avances más concretos. En septiembre, la Marina difundió imágenes de Blackbeard transportado por un F/A-18F Super Hornet. Un mes antes, durante un simposio de la Tailhook Association, ya había mostrado una fotografía del arma en una presentación sobre los trabajos en curso. La integración en el F/A-18E/F Super Hornet es la que tiene previsto alcanzar una capacidad operativa inicial en 2027.
Para esa plataforma, Castelion obtuvo en abril de 2026 un contrato naval de $105 000 000. El acuerdo abarca la integración del equipo físico y del software, la seguridad de los sistemas, la certificación de aeronavegabilidad y los ensayos de vuelo. La experiencia adquirida podría contribuir al trabajo posterior con el F-16, aunque cada aeronave y cada fuerza tienen requisitos propios de integración y certificación.
Los pedidos de la Marina también avanzaron durante 2026. En junio encargó 50 armas de preproducción por $23 400 000 para la fase inicial de capacidad operativa. En septiembre adjudicó un pedido de entrega para un lote inicial valorado en hasta $200 000 000. Castelion no comunicó cuántos misiles comprendía ese lote, pero el aviso contractual menciona 444 proyectiles completos, identificados como All-Up Rounds (AUR), es decir, misiles tácticos funcionales con contenedores especializados para almacenamiento y transporte.
Bryon Hargis, cofundador y director ejecutivo de Castelion, interpretó la decisión de comenzar la producción como una muestra de confianza de la Marina en el proyecto. Señaló que la empresa concibió Blackbeard desde el principio para su fabricación industrial y destacó la colaboración entre el sector militar y la industria para acelerar la entrega del armamento.
La compañía afirma haber destinado cientos de millones de dólares de inversión privada al desarrollo de Blackbeard en colaboración con la Marina, el Ejército y la Fuerza Aérea. Para la fabricación cuenta con el complejo Project Ranger, de 1.000 acres en rio Rancho, Nuevo México, que participará en el contrato junto con una segunda instalación en Torrance, California. El inicio de las actividades para el F-16 amplía así las plataformas que se estudian para el misil, sin equivaler todavía a una decisión de incorporarlo al armamento operativo de esos cazas.










