La comisión aprobó medidas sobre derecho a reparar, defensa contra drones y nuevas condiciones para retirar más aviones A-10.
La NDAA 2027 avanza con reformas de adquisición y reparación
Tras la aprobación de la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, la revisión de la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2027 seguirá su curso en el proceso legislativo. El paquete combina apoyo a tecnologías militares emergentes, iniciativas de reforma de las adquisiciones y supervisión continua del Congreso sobre programas de aeronaves heredadas, entre ellos el A-10 Thunderbolt II, cuyo futuro mantiene abierta una controversia prolongada entre los legisladores y la Fuerza Aérea.
Entre las disposiciones del proyecto de ley aparecen renovados esfuerzos del Congreso para ampliar la autoridad militar en materia de derecho a reparar, un debate presente desde hace mucho tiempo. Según el texto aprobado por la HASC, las medidas buscan mejorar el acceso a datos técnicos, información de mantenimiento y recursos de reparación que el personal militar y los depósitos necesitan para mantener el equipo sin una dependencia excesiva de los fabricantes originales.
Cuando los defensores de la reforma explican sus objetivos, señalan una reducción de costes, una mejora de la preparación y una mayor rapidez para reparar equipo en entornos operativos. El debate se centró principalmente en las restricciones de propiedad intelectual y en el control de los datos de mantenimiento por parte de los contratistas, ya que los fabricantes sostienen que esos intereses podrían sufrir amenazas si la reforma amplía la autoridad del Gobierno.
A partir de las lecciones aprendidas por las fuerzas estadounidenses en conflictos recientes, el texto también puso énfasis en las capacidades contra drones. La comisión resaltó la preocupación por el uso creciente de sistemas aéreos no tripulados de bajo coste en los conflictos modernos y por el reto de neutralizar grandes cantidades de drones económicos con interceptores relativamente costosos, un problema que afecta a instalaciones militares y fuerzas desplegadas.
Claves del paquete aprobado por la comisión
- El texto busca mejorar el acceso militar a datos técnicos, información de mantenimiento y recursos de reparación.
- La comisión reconoce la necesidad de interceptores de bajo coste ante ataques masivos con drones.
- Las disposiciones exigen condiciones adicionales antes de retirar más aviones A-10 Thunderbolt II.
- El proyecto contempla supervisión, informes y certificaciones vinculadas al futuro de la flota A-10.
El derecho a reparar gana peso en los programas de defensa

Al abordar las competencias militares en derecho a la reparación, la comisión retoma una cuestión que ha recibido más atención a medida que los costes de mantenimiento aumentan en los principales programas de defensa. El texto pretende responder a la falta de acceso suficiente a datos técnicos, herramientas de software, equipos de diagnóstico y propiedad intelectual necesarios para mantener y reparar de forma independiente el equipo militar adquirido por el Gobierno.
Durante años, legisladores y funcionarios del Pentágono han argumentado que la dependencia de los fabricantes de equipos originales para mantenimiento y reparaciones puede crear cuellos de botella en la preparación operativa, además de elevar los costes del ciclo de vida. En muchos casos, el problema se atribuyó a la ausencia de información técnica necesaria y herramientas patentadas para que el personal militar realizara determinadas reparaciones por cuenta propia.
Los fabricantes solían argumentar que las medidas de protección resultan necesarias para salvaguardar la propiedad intelectual y evitar la transferencia de información a terceros. Frente a esa postura, los defensores de las medidas a favor del derecho a la reparación sostienen que el Gobierno debería tener mayor autoridad para mantener los equipos que ya adquirió, sin quedar atado de forma excesiva a los contratistas originales.
Con el texto aprobado, la comisión reforzaría la capacidad del Pentágono para obtener información relacionada con el mantenimiento y garantizaría que las consideraciones de sostenibilidad se aborden en una fase más temprana de los procesos de adquisición. El objetivo consiste en reducir la dependencia a largo plazo de los contratistas, mientras mejora la preparación operativa y la asequibilidad de los sistemas durante su ciclo de vida.
La defensa contra drones prioriza interceptores de bajo coste

Al centrar su atención en los sistemas de contramedidas contra aeronaves no tripuladas, la comisión refleja una preocupación creciente por la proliferación de drones económicos en los campos de batalla modernos. El texto reconoce el desafío que plantean grandes cantidades de aeronaves no tripuladas de bajo coste, capaces de desbordar por volumen a los sistemas tradicionales de defensa antiaérea y de imponer una asimetría de costes entre atacante y defensor.
Los conflictos recientes han mostrado que los drones de origen comercial, los drones de ataque de un solo uso y otros sistemas no tripulados de bajo coste pueden amenazar bases militares, centros logísticos, centros de mando y fuerzas de maniobra. En ocasiones, esas amenazas incluso eluden la detección hasta el último momento, al mismo tiempo que imponen costes desproporcionados a las fuerzas defensivas encargadas de neutralizarlas.
Uno de los temas clave de la legislación es la necesidad de sistemas interceptores de bajo coste preparados para el desgaste, destinados a enfrentar ataques masivos con drones de forma económica sin depender solo de costosos misiles tierra-aire. La comisión reconoce que usar interceptores de cientos de miles o incluso millones de dólares contra drones de pocos miles puede no resultar sostenible durante operaciones prolongadas.
La comisión también dirige su atención a tecnologías capaces de respaldar defensas en capas, como interceptores cinéticos, armas de energía dirigida, sistemas de guerra electrónica y plataformas autónomas contra drones. El énfasis en los C-UAS refleja prioridades más amplias del Pentágono tras las lecciones aprendidas en Ucrania y Oriente Medio, donde los drones se han convertido en una característica persistente del entorno operativo.
El Congreso vuelve a imponer límites al retiro del A-10

Con la decisión sobre el A-10 Thunderbolt II, la comisión abre el último episodio de una pugna de años entre el Congreso y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos por el futuro de este avión de apoyo aéreo cercano. Durante más de una década, los mandos de la Fuerza Aérea han intentado retirar la flota, pero los legisladores han rechazado esos planes en repetidas ocasiones.
El servicio solía argumentar que el envejecimiento de los fuselajes, los crecientes requisitos de mantenimiento y la limitada capacidad de supervivencia en entornos altamente conflictivos hacían difícil justificar una inversión continuada. Su objetivo era redirigir recursos dedicados al A-10 hacia nuevos aviones, armamento avanzado y otras prioridades de modernización, aunque muchos legisladores no aceptan que exista actualmente un sustituto completo para esa misión.
La capacidad del A-10 para operar a baja altitud, sobrevolar el campo de batalla, transportar cargas de munición sustanciales y proporcionar apoyo directo a las fuerzas terrestres mantiene el respaldo del Congreso pese a los esfuerzos para retirarlo. Por eso, la comisión impondría restricciones adicionales a los planes de la Fuerza Aérea mediante mayor supervisión, presentación de informes y certificación antes de cualquier retiro adicional.
La primera restricción obligaría al servicio a respaldar las actividades de entrenamiento, ensayo, sustento y mantenimiento del A-10 hasta 2030, con reversión del fin previsto para 2026 en formación, ensayo y Escuela de Armas. Además, el comité exige un plan de experimentación competitiva para capacidades autónomas y no tradicionales relevantes para la misión del A-10, junto con evaluaciones para transferir aviones a otro departamento militar, un informe sobre empleo en combate, relevancia operativa reciente, lecciones para el diseño futuro de fuerzas, opciones de modernización y la posible reconstitución del Equipo de Demostración disuelto en 2024.