La Fuerza Aérea de Estados Unidos prosigue las pruebas de sus Aviones de Combate Colaborativos (CCA), esta vez en la Base Aérea de Creech, Nevada. La instalación cuenta con una amplia experiencia en operaciones con aeronaves no tripuladas, pues alberga la 432.ª Ala, equipada con MQ-9A Reaper y con los poco conocidos RQ-170 Sentinel.
Las pruebas estuvieron a cargo de la Unidad de Operaciones Experimentales de CCA (EOU), creada por la Fuerza Aérea para acelerar el desarrollo de conceptos de cooperación entre aeronaves tripuladas y no tripuladas (MUM-T) y facilitar la entrada en servicio de los CCA. Según la institución, el ejercicio tuvo como objetivo principal establecer las tácticas, técnicas y procedimientos básicos que definirán la integración de estas aeronaves en la fuerza.
La Fuerza Aérea probó los CCA YFQ-42 y YFQ-44 en la Base Aérea de Creech. El ejercicio evaluó su operación junto con aeronaves tripuladas y buscó definir procedimientos para su futura integración.
“La superioridad aérea en los entornos actuales, cada vez más disputados, exige desplegar con rapidez una masa de combate asequible”, declaró el general Ken Wilsbach, jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, quien subrayó la importancia estratégica de estas plataformas. “Los CCA son esenciales para este propósito. La incorporación de sistemas no tripulados que operen junto a nuestros aviadores amplía el alcance y aumenta la capacidad letal”.
Las operaciones efectuadas en la Base Aérea de Creech se centraron en el concepto de Empleo Ágil de Combate (ACE) dentro de un entorno operativo realista. La Fuerza Aérea señaló además que la EOU “realizó múltiples salidas que demostraron la fiabilidad y el alcance ampliado de las aeronaves; operó junto con plataformas tripuladas en el espacio aéreo local para proyectar poder sobre campos de batalla distribuidos; y reprodujo escenarios que contribuirán a definir los futuros requisitos de la plataforma”.

“Este ejercicio tuvo como propósito poner los sistemas en manos de los combatientes”, afirmó el teniente coronel Matthew Jensen, comandante de la Unidad de Operaciones Experimentales. “Nuestro objetivo es operar los CCA fuera de un entorno tradicional de pruebas para continuar el aprendizaje, aportar información y perfeccionar los sistemas con rapidez”.
Los YFQ-42 y YFQ-44 operan fuera del entorno tradicional de pruebas
Las fotografías publicadas por la Fuerza Aérea muestran que los CCA empleados durante el ejercicio fueron tanto el YFQ-42 como el YFQ-44. Según los pies de foto, las operaciones comenzaron el 21 de julio.
El comunicado indicó que miembros del Centro de Pruebas y Evaluación Operativas de la Fuerza Aérea (AFOTEC) observaron el ejercicio “como parte de un nuevo procedimiento acelerado de pruebas operativas”. El general de brigada Jesse Friedel, comandante del AFOTEC, explicó que este tipo de ejercicios permite “recopilar y analizar datos que facilitan decisiones fundamentadas sobre el despliegue de los CCA mucho antes de lo que permitiría el proceso habitual”.
Las fotografías también muestran la presencia de miembros de la Real Fuerza Aérea y Espacial de los Países Bajos en la Base Aérea de Creech en calidad de observadores. En octubre de 2025, los Países Bajos se incorporaron al programa CCA después de que la Fuerza Aérea estadounidense les concediera “acceso total en todos los niveles”.

La Fuerza Aérea avanza con rapidez en el desarrollo de los CCA y prevé desplegar más de 150 unidades durante los próximos cinco años. Estos sistemas autónomos podrían asumir una amplia variedad de misiones, desde vigilancia hasta combate directo, como multiplicadores de fuerza en cooperación con plataformas tripuladas y en operaciones de alto riesgo que tradicionalmente han correspondido a cazas con piloto.
A diferencia de los cazas de generaciones anteriores, los CCA cuentan con diseños modulares que facilitan las actualizaciones rápidas y simplifican el mantenimiento. La configuración modular y la arquitectura abierta, esta última ya habitual en el diseño de aeronaves militares modernas, permiten incorporar nuevas capacidades conforme estén disponibles. De este modo, la Fuerza Aérea puede desplegar de forma constante las tecnologías más recientes y conservar una ventaja en campos de batalla sujetos a una evolución acelerada.
Anduril y General Atomics impulsan los primeros cazas no tripulados
A comienzos de 2024, Anduril Industries y General Atomics recibieron contratos para diseñar y probar CCA aptos para la producción, lo que marcó una etapa decisiva del programa. Ambas empresas desarrollan estas aeronaves no tripuladas para apoyar tanto a los futuros cazas NGAD como a los actuales F-35 y otras plataformas tripuladas. Entre sus funciones figuran el intercambio de datos de sensores, la ejecución de maniobras coordinadas y la posible realización de misiones de combate.

A comienzos de 2025, el entonces jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, general David Allvin, anunció las designaciones oficiales de los dos primeros CCA. Las aeronaves desarrolladas por General Atomics y Anduril recibieron, respectivamente, las denominaciones YFQ-42A y YFQ-44A, lo que supuso el primer uso de la categoría “caza no tripulado” por parte de la Fuerza Aérea estadounidense.
Ambas aeronaves efectuaron sus primeros vuelos en agosto y octubre de 2025, respectivamente. Desde entonces, han participado en una serie de pruebas destinadas a demostrar las capacidades exigidas por el programa, en estrecha colaboración con la Fuerza Aérea.
La institución prevé desplegar una flota diversa de más de 1.000 CCA, con configuraciones modulares para armamento, sensores y adaptación rápida a las necesidades de cada misión. Uno de los avances más destacados de 2024 fue el primer vuelo del XQ-67A, un dron de bajo costo diseñado por General Atomics dentro del programa Off-Board Sensing Station (OBSS), que tuvo lugar en febrero de ese año.
El “chasis común” busca reducir los costos de producción
Esta plataforma, junto con el anterior XQ-58A Valkyrie, demuestra el concepto de “chasis común”, basado en el empleo de componentes compartidos entre distintos modelos de drones para simplificar la producción y reducir los costos. El propósito de este enfoque es ofrecer una solución escalable y económicamente viable que aumente la capacidad de combate sin depender de costosos cazas tripulados. Esta necesidad adquiere especial importancia ante las restricciones presupuestarias de la Fuerza Aérea y su prioridad estratégica de disponer de fuerzas distribuidas y resistentes.






