China multiplica sus pruebas de cazas de sexta generación mientras Estados Unidos acelera el F-47 de Boeing, aumenta su financiación y prepara nuevas instalaciones militares.
Los avances de China con sus cazas furtivos de sexta generación J-36 y J-50 están intensificando la presión sobre el programa estadounidense Next Generation Air Dominance (NGAD), cuyo principal componente será el F-47 desarrollado por Boeing. Mientras la industria aeronáutica china continúa realizando pruebas de vuelo con varios prototipos, la Fuerza Aérea de Estados Unidos acelera la fabricación de sus primeras aeronaves, prepara una nueva infraestructura de ensayos y mantiene el objetivo de realizar el vuelo inaugural del F-47 en 2028. La competencia se concentra en desarrollar sistemas capaces de dominar el espacio aéreo frente a radares, misiles y aeronaves de nueva generación.
El último avance estadounidense se conoció el 26 de octubre de 2026, cuando se publicaron los planes para construir un complejo de pruebas del F-47 en la base aérea de Nellis, Nevada, con una inversión estimada de $1 057 000 000. El proyecto comprende hangares, laboratorios, simuladores y otras instalaciones destinadas a preparar la incorporación del nuevo caza. Boeing también amplía sus instalaciones de San Luis, Misuri, con una inversión cercana a $2 000 000 000 para sostener la fabricación del avión. Estas medidas acompañan el incremento del presupuesto de desarrollo del F-47, que pasaría de unos $3 450 000 000 en 2026 a 5.040 millones en 2027.
El esfuerzo industrial estadounidense se desarrolla mientras los prototipos chinos acumulan vuelos desde diciembre de 2024. Chengdu Aircraft Corporation trabaja en el J-36, una aeronave pesada sin superficies verticales de cola y equipada con tres motores, mientras Shenyang Aircraft Corporation desarrolla otro diseño furtivo de dos motores conocido como J-50 o J-XDS. Las imágenes aparecidas durante 2026 muestran sucesivas modificaciones aerodinámicas y estructurales, particularmente en el J-36, cuyo desarrollo ya comprende varios ejemplares experimentales con configuraciones diferentes.
China prueba nuevas versiones del J-36 mientras Boeing fabrica el F-47

El J-36 apareció públicamente el 26 de diciembre de 2024, cuando se difundieron imágenes de una aeronave experimental sobre Chengdu. Su configuración de ala delta, el tamaño del fuselaje y la utilización de tres motores mostraron un diseño diferente de los cazas chinos de quinta generación J-20 y J-35. La ausencia de estabilizadores verticales y la integración de grandes superficies aerodinámicas indican una arquitectura concebida para reducir la exposición a los radares y proporcionar espacio para combustible, sensores y armamento interno.
Durante 2025 y 2026 aparecieron nuevas versiones del J-36. Las modificaciones incluyeron cambios en las tomas de aire, los conductos de admisión, las toberas y el tren de aterrizaje. Los ejemplares posteriores incorporaron tomas de aire supersónicas sin separadores convencionales y nuevas configuraciones de escape. Las diferencias entre las aeronaves examinadas por especialistas como Andreas Rupprecht indican que Chengdu trabaja con varios prototipos y realiza ajustes importantes sobre el diseño original.
En julio de 2026 circularon imágenes correspondientes a lo que podría ser un quinto prototipo del J-36. El material mostró modificaciones en la sección delantera, las entradas de aire, las salidas de los motores y el tren de aterrizaje. Durante septiembre aparecieron otras grabaciones que permitieron examinar el avión desde arriba y por detrás. The War Zone identificó al menos cuatro prototipos y la posibilidad de un quinto, una cantidad que muestra la actividad de desarrollo acumulada por Chengdu desde finales de 2024.
La Fuerza Aérea estadounidense respondió a la evolución de la competencia con una aceleración de sus propias actividades industriales. En septiembre de 2026, el general de brigada Timothy Helfrich, responsable de adquisiciones de cazas y aeronaves avanzadas, afirmó que el establecimiento de una línea completa de fabricación del F-47 estaba cada vez más próximo. El programa avanza hacia su primer vuelo en 2028 y la incorporación de los primeros aparatos operativos durante los primeros años de la década de 2030.
El J-36 incorpora tres motores y una configuración para misiones de largo alcance

El J-36 destaca por una disposición poco habitual entre los aviones de combate modernos. Dos motores reciben aire mediante entradas situadas a ambos lados del fuselaje y un tercero utiliza una toma dorsal. La aeronave presenta una cabina con asientos dispuestos uno al lado del otro, una característica identificada en fotografías que también mostraron las puertas abiertas de una bodega interna de armamento. Janes considera que esta distribución corresponde a una plataforma concebida para misiones de combate y ataque a grandes distancias, en las que resulta útil disponer de dos tripulantes.
El tamaño del fuselaje permite estudiar posibilidades operativas diferentes de las de un caza ligero. Las alas de gran superficie y el volumen central proporcionan espacio para combustible y armamento, dos elementos relevantes para operar sobre las extensas distancias del Pacífico occidental. Las bodegas internas permiten transportar misiles sin recurrir necesariamente a soportes externos que aumenten la sección radar del avión. Su configuración también ofrece espacio para instalar sensores y equipos de guerra electrónica distribuidos por la estructura.
Los cambios observados en los prototipos posteriores incluyen toberas rectangulares y superficies asociadas al control del empuje. La configuración recuerda determinados principios utilizados en el F-22 Raptor, cuyo sistema de propulsión puede modificar la dirección del empuje mediante toberas bidimensionales. En el J-36, estas modificaciones forman parte de los esfuerzos para combinar las prestaciones aerodinámicas con una estructura sin estabilizadores verticales, que normalmente contribuyen al control direccional de los aviones convencionales.
Las fotografías difundidas en septiembre de 2026 también mostraron una sección delantera con un radomo de color diferente y superficies dorsales que podrían alojar equipos electrónicos. The War Zone examinó la posibilidad de que el amplio radomo del J-36 incorpore una antena radar de grandes dimensiones, junto con otros sensores destinados a proporcionar información sobre objetivos situados a largas distancias. Su arquitectura podría permitirle desempeñar funciones de vigilancia, coordinación y ataque dentro de una formación de aeronaves tripuladas y no tripuladas.
Shenyang desarrolla el J-50 con control avanzado y aeronaves autónomas

El segundo proyecto chino corresponde a una aeronave desarrollada por Shenyang Aircraft Corporation, fabricante relacionado con los cazas J-11, J-15 y J-35. Conocido como J-50 o J-XDS, este diseño presenta dos motores, alas muy aflechadas y una configuración sin superficies verticales de cola. Su estructura difiere de la del J-36, especialmente por sus dimensiones y la disposición de las superficies de control. Las fotografías difundidas desde diciembre de 2024 muestran actividades de vuelo y modificaciones sucesivas en los ejemplares experimentales.
Una característica identificada en el J-50 es la utilización de extremos alares móviles, que pueden contribuir al control de la aeronave sin necesidad de recurrir a estabilizadores verticales convencionales. La geometría de sus alas y la ubicación de las entradas de aire responden a la combinación de requisitos de maniobrabilidad, propulsión y reducción de la firma radar. También se han observado compartimentos laterales próximos a las tomas de aire, cuya disposición podría utilizarse para alojar armamento dentro del fuselaje.
Las investigaciones publicadas por especialistas del Instituto de Diseño e Investigación Aeronáutica de Shenyang proporcionan información adicional sobre las tecnologías que China pretende incorporar a sus futuros aviones de combate. En agosto de 2026, un equipo encabezado por Zhang Dong, responsable de diseño de controles de vuelo, publicó un estudio sobre sistemas autónomos, navegación y coordinación entre aeronaves tripuladas y no tripuladas. El trabajo fue difundido en septiembre y describe una evolución hacia sistemas de combate capaces de distribuir funciones entre diferentes plataformas.
Entre los desarrollos examinados figuran sistemas automáticos capaces de mantener el control del avión cuando un piloto queda incapacitado, tecnologías de navegación independientes de las señales satelitales y procedimientos para coordinar formaciones de drones que puedan reorganizarse durante una misión. El estudio también aborda la distribución de tareas de reconocimiento, ataque y protección entre aeronaves de una misma formación. Estas investigaciones muestran que Shenyang trabaja en una arquitectura de combate que combina nuevos diseños aerodinámicos con automatización y comunicaciones avanzadas.
La orientación tecnológica se aproxima a los principios estadounidenses del NGAD, donde el F-47 desempeñará funciones de combate y coordinación junto con aeronaves autónomas. Ambos países buscan aumentar el número de sensores, armas y plataformas disponibles durante una misión sin exigir que cada una transporte una tripulación. La distribución de tareas permite separar las funciones de reconocimiento, ataque y protección y adaptar la composición de las formaciones a diferentes necesidades operativas.
El F-47 de Boeing comienza a fabricarse para su primer vuelo en 2028

El programa estadounidense NGAD pasó por una revisión importante antes de llegar a su configuración actual. Durante 2024, el entonces secretario de la Fuerza Aérea, Frank Kendall, suspendió temporalmente la decisión de adjudicar el contrato principal debido a las estimaciones de coste y a las dificultades para financiar simultáneamente otros programas militares. El precio estimado del nuevo caza podía acercarse a los $300 000 000 por unidad, aproximadamente tres veces el coste de adquisición de un F-35. La revisión examinó las necesidades operativas, la arquitectura prevista y las posibilidades de reducir gastos.
El 21 de marzo de 2025, Donald Trump anunció la selección de Boeing para desarrollar el avión tripulado del NGAD, denominado F-47. La adjudicación permitió iniciar la fase de desarrollo de ingeniería y fabricación, durante la cual deben completarse los componentes principales, integrar los sistemas de misión y construir aeronaves destinadas a las evaluaciones. En septiembre de ese año, el entonces jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, general David Allvin, comunicó que Boeing ya había comenzado a fabricar el primer ejemplar y estableció 2028 como objetivo para el vuelo inaugural.
La rapidez del programa se apoya en trabajos experimentales desarrollados durante años bajo condiciones de reserva. La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) reveló que Boeing y Lockheed Martin construyeron dos aeronaves experimentales relacionadas con el NGAD, cuyos vuelos comenzaron en 2019 y 2022, respectivamente. Ambos programas acumularon varios centenares de horas de vuelo y permitieron evaluar tecnologías antes de seleccionar el diseño destinado a producción.
Esta experiencia permitió que el F-47 avanzara hacia la fabricación con componentes y soluciones técnicas previamente estudiados. Boeing considera que los trabajos experimentales redujeron parte de las actividades de desarrollo necesarias después de la adjudicación. En noviembre de 2025, Steve Parker, presidente de Boeing Defense, Space & Security, explicó que la preparación acumulada durante los programas de prototipos estaba facilitando el avance de la fabricación y el cumplimiento del calendario previsto para 2028.
El Pentágono eleva el presupuesto del F-47 a más de $5 000 000 000

El incremento presupuestario constituye una de las principales medidas estadounidenses para acelerar el desarrollo del NGAD. La Fuerza Aérea solicitó aproximadamente $5 040 000 000 para investigación, desarrollo, pruebas y evaluación del F-47 durante el ejercicio fiscal 2027, frente a los 3.450 millones correspondientes a 2026. La planificación financiera contempla otros 5.250 millones para 2028, año del primer vuelo previsto. Estas partidas permiten sostener la fabricación de aeronaves experimentales, la integración de sistemas y las campañas de ensayos.
La previsión presupuestaria también incluye unos $4 120 000 000 en 2029, con reducciones posteriores conforme el programa avance hacia nuevas etapas industriales. La Fuerza Aérea organiza estos recursos para completar el desarrollo de los componentes principales y preparar la transición hacia la fabricación de aeronaves operativas. El calendario incluye opciones contractuales para una producción inicial de baja cadencia, lo que permitiría comenzar las adquisiciones mientras continúan determinadas actividades de evaluación y certificación.
Boeing prepara simultáneamente las instalaciones necesarias para fabricar los nuevos cazas. La empresa desarrolla una ampliación industrial cercana a $2 000 000 000 en San Luis, Misuri, donde concentra una parte importante de sus actividades de aviación militar. La inversión comprende edificios, equipos y espacios de producción destinados a preparar nuevas líneas de fabricación. En septiembre, Timothy Helfrich explicó que la Fuerza Aérea se aproximaba al establecimiento de una línea completa de producción del F-47, en paralelo con los trabajos de ingeniería y desarrollo.
La expansión industrial también tiene consecuencias sobre la disponibilidad de ingenieros, técnicos y proveedores especializados. El desarrollo del F-47 requiere materiales estructurales de baja observabilidad, sistemas de control de vuelo, sensores, equipos electrónicos y componentes de propulsión. La fabricación de estos sistemas depende de instalaciones y suministradores capaces de cumplir requisitos militares específicos. La Fuerza Aérea pretende utilizar esa infraestructura para reducir los intervalos entre la finalización de los diseños, las pruebas y la producción.
Estados Unidos construirá un complejo de 1.057 millones para probar el F-47

La instalación anunciada el 26 de octubre representa otra etapa de los preparativos estadounidenses. El proyecto contempla un complejo de aproximadamente $1 057 000 000 en la base aérea de Nellis, donde se realizarán actividades de evaluación operativa y entrenamiento. La convocatoria preliminar, publicada el 22 de octubre, solicita empresas capaces de diseñar y construir instalaciones especializadas para el F-47. El complejo se desarrollará principalmente en el sector oriental de la base.
Entre las obras previstas figura una instalación de aproximadamente 10.870 metros cuadrados destinada a operaciones y mantenimiento de aeronaves. También se construirá un laboratorio especializado en la reprogramación de sistemas electrónicos, una plataforma de estacionamiento con estructuras de protección y un edificio de simuladores de unos 3.810 metros cuadrados. El proyecto contempla posibles instalaciones adicionales para mantenimiento de combustible, conservación de revestimientos furtivos, entrenamiento de personal y preparación de armamento.
La adjudicación inicial está prevista para febrero de 2027. La Fuerza Aérea contempla unos nueve meses de diseño y preparación de las obras, seguidos de aproximadamente cuarenta meses de construcción hasta marzo de 2031. La infraestructura permitirá disponer de hangares, laboratorios y espacios destinados a preparar las actividades operativas del F-47 durante el proceso de incorporación del avión. El presupuesto estadounidense para 2027 ya había solicitado $730 000 000 para hangares y otras instalaciones relacionadas con este programa.
La preparación de Nellis se complementa con los planes de evaluación del Air Force Test Center, ubicado en la base aérea de Edwards, California. El 6 de octubre, el general de brigada Mark Massaro explicó que el centro pretende combinar las pruebas de desarrollo con evaluaciones operativas desde etapas tempranas. La estrategia incluye simulaciones digitales, análisis de datos de vuelo e intervención anticipada del personal encargado de evaluar la utilidad militar de las aeronaves.
Mediante este procedimiento, los equipos de desarrollo y evaluación podrán examinar conjuntamente los resultados de las pruebas y modificar los planes de trabajo. La Fuerza Aérea ya ha aplicado métodos relacionados en programas como el F-15EX y el bombardero B-21 Raider. Para el F-47, la finalidad es reducir el tiempo necesario entre el primer vuelo, la evaluación de los sistemas y la incorporación de las primeras aeronaves a las unidades operativas.
El F-47 tendrá un radio de combate superior a 1.850 kilómetros y velocidad Mach 2

Las características anunciadas del F-47 responden a las necesidades estadounidenses de operar sobre las grandes distancias del Indo-Pacífico. David Allvin indicó en mayo de 2025 que el nuevo avión tendrá un radio de combate superior a 1.000 millas náuticas, equivalentes a unos 1.852 kilómetros, y una velocidad máxima superior a Mach 2. La Fuerza Aérea también ha presentado un objetivo de adquisición de al menos 185 aeronaves, destinadas a reemplazar progresivamente a los F-22 Raptor como principal plataforma de superioridad aérea.
El aumento del radio de combate permite ampliar la distancia a la que los cazas pueden operar desde sus bases sin depender continuamente del reabastecimiento en vuelo. En el Pacífico occidental, las fuerzas estadounidenses deben cubrir grandes extensiones marítimas entre instalaciones situadas en Japón, Guam y otros territorios. La capacidad para mantener aviones de combate a distancias considerables resulta importante cuando las bases y los aviones cisterna pueden encontrarse bajo amenaza de misiles de largo alcance.
El F-47 también incorporará sistemas de baja observabilidad, sensores avanzados, guerra electrónica y comunicaciones destinadas a compartir información con otras plataformas. La arquitectura NGAD integra estas funciones dentro de un conjunto de aeronaves tripuladas y no tripuladas. El caza podrá recibir información de sensores externos y coordinar misiones con otras unidades, lo que permitirá distribuir las tareas de detección, seguimiento y ataque entre diferentes aeronaves.
La propulsión constituye otro componente del programa. General Electric desarrolla el motor experimental XA102, mientras Pratt & Whitney trabaja en el XA103, ambos relacionados con la iniciativa Next Generation Adaptive Propulsion (NGAP). Los motores de ciclo adaptativo buscan mejorar la relación entre empuje, consumo de combustible y gestión térmica mediante modificaciones en el funcionamiento interno del motor. Estas características son relevantes para un avión que combina velocidades elevadas, gran autonomía y equipos electrónicos con importantes necesidades de refrigeración.
En septiembre de 2026, GE Aerospace anunció que avanzaba en la preparación del primer XA102 para pruebas. La empresa trabaja con proveedores en la adquisición de componentes y utiliza herramientas digitales de diseño y fabricación. La planificación de la Fuerza Aérea contempla aumentar el gasto del programa NGAP hasta aproximadamente $906 000 000 en 2028, en paralelo con las pruebas y el desarrollo del F-47.
El NGAD integrará cazas tripulados con drones de combate autónomos

La competencia entre China y Estados Unidos comprende también los sistemas no tripulados que acompañarán a los nuevos cazas. La Fuerza Aérea estadounidense desarrolla el programa Collaborative Combat Aircraft (CCA), destinado a incorporar aeronaves semiautónomas capaces de realizar misiones de reconocimiento, apoyo electrónico y combate junto con aviones tripulados. El sistema contempla que un piloto pueda transmitir instrucciones generales a varios drones, cuyos programas de autonomía ejecutarán las maniobras correspondientes bajo supervisión humana.
Durante junio de 2026, la Fuerza Aérea adjudicó contratos de producción a General Atomics y Anduril para sus primeras aeronaves CCA, conocidas como FQ-42 y FQ-44. La decisión permitió trasladar el programa desde la evaluación de prototipos hacia la fabricación de los primeros aparatos destinados a las fuerzas operativas. Los planes estadounidenses contemplan incorporar más de 150 aeronaves de combate colaborativas antes de terminar la década y ampliar posteriormente la flota hasta aproximadamente 1.000 unidades.
El 15 de julio, la Fuerza Aérea informó de una prueba en la que un YFQ-44A disparó un misil aire-aire AIM-120 contra un objetivo digital durante un ensayo sobre el desierto de Mojave. La actividad permitió comprobar la integración del armamento, el enlace de datos y los sistemas de control de la aeronave. En ejercicios posteriores se evaluaron también el despliegue, mantenimiento, abastecimiento y funcionamiento de los prototipos desde instalaciones militares diferentes.
En octubre, la Fuerza Aérea realizó otra demostración en la que un piloto de F-22 Raptor controló un YFQ-44A Fury mientras ambos aviones estaban en vuelo. La prueba se desarrolló durante la semana del 5 de octubre en Edwards. El piloto transmitió instrucciones tácticas mediante un enlace de datos y el sistema autónomo del Fury ejecutó maniobras y tareas simuladas de combate. El resultado permitió avanzar en el empleo de aeronaves tripuladas como elementos de mando de formaciones que incorporen drones de combate.
La arquitectura CCA tendrá una relación directa con el F-47. Los nuevos cazas podrán distribuir actividades entre distintos aviones, utilizar sensores remotos y coordinar plataformas que transporten armamento. Esta configuración también permite aumentar la cantidad de aeronaves disponibles sin multiplicar en la misma proporción el número de pilotos. China investiga procedimientos semejantes, con especial atención a las formaciones reconfigurables, los sistemas autónomos y las operaciones en entornos donde las comunicaciones y la navegación satelital se encuentren perturbadas.
Boeing también desarrollará el caza naval F/A-XX por $20 000 000 000

La modernización estadounidense se amplió el 29 de septiembre de 2026, cuando el Pentágono adjudicó a Boeing un contrato de aproximadamente $20 000 000 000 para desarrollar el futuro caza embarcado F/A-XX de la Marina. La empresa superó a Northrop Grumman en la competición y quedó encargada de dos de los principales programas estadounidenses de aviación de sexta generación. El contrato naval comprende la fabricación de aeronaves experimentales destinadas a sustituir progresivamente a los F/A-18E/F Super Hornet.
El F/A-XX responderá a requisitos diferentes de los del F-47. Su diseño deberá permitir operaciones desde portaaviones, con las características estructurales necesarias para soportar despegues mediante catapultas y aterrizajes con cables de detención. También tendrá que integrarse con los sistemas navales de mando y defensa antiaérea, compartir información con otras aeronaves y operar junto con plataformas no tripuladas. La Marina pretende mantener su futura flota de F-35C y sumar el F/A-XX durante la década de 2030.
La adjudicación supone una ampliación considerable de las responsabilidades industriales de Boeing. La empresa deberá desarrollar simultáneamente dos aeronaves avanzadas, mientras adapta sus instalaciones y contrata personal especializado. Durante las deliberaciones presupuestarias anteriores, funcionarios del Pentágono habían expresado preocupación por la posibilidad de que la industria estadounidense careciera de suficientes ingenieros y proveedores para sostener ambos programas. El Congreso mantuvo la financiación del F/A-XX y defendió su continuidad ante el crecimiento de las capacidades aeronáuticas chinas.
La Marina considera que el nuevo caza será necesario para reemplazar a los Super Hornet en misiones de largo alcance y superioridad aérea desde portaaviones. Su desarrollo permitirá incorporar nuevas tecnologías de baja observabilidad, sensores y autonomía operativa, aspectos que adquieren importancia frente a los sistemas chinos de defensa antiaérea y misiles antibuque. El programa también refuerza la inversión estadounidense en una nueva generación de aeronaves destinadas a operar en diferentes ámbitos del Pacífico.
China y Estados Unidos preparan sus cazas para dominar el espacio aéreo del Pacífico

La aparición de los J-36 y J-50 modifica las perspectivas de la competencia aeronáutica entre ambas potencias. China ha pasado de desarrollar y fabricar cazas furtivos de quinta generación a ensayar dos diseños experimentales de mayor complejidad, con configuraciones aerodinámicas diferentes y un interés creciente por integrar vehículos no tripulados. La cantidad de prototipos observados durante 2026 y los cambios introducidos en sus estructuras muestran un programa de desarrollo que avanza mediante pruebas sucesivas.
Estados Unidos concentra sus esfuerzos en acelerar el F-47, ampliar la producción industrial y desarrollar simultáneamente aeronaves colaborativas. Las decisiones presupuestarias, las inversiones de Boeing y las nuevas instalaciones de Nellis forman parte de una planificación destinada a incorporar los primeros cazas operativos durante los primeros años de la década de 2030. El calendario establece un primer vuelo del F-47 en 2028, mientras el programa de drones CCA ya realiza ensayos de vuelo, control remoto y empleo de armamento.
La diferencia principal entre las arquitecturas desarrolladas por ambos países está relacionada con sus necesidades operativas y con la forma en que pretenden distribuir los sistemas de combate. El J-36 parece orientado a combinar autonomía de vuelo, volumen de carga y sensores de largo alcance en una aeronave pesada. El J-50 utiliza una configuración más compacta, con superficies de control diferentes y tecnologías destinadas a coordinar operaciones con otras plataformas. El F-47 estadounidense busca integrar gran radio de combate, velocidad, baja observabilidad y control de drones dentro de una misma arquitectura de superioridad aérea.
La superioridad aérea futura dependerá también de la integración de radares, enlaces de datos, guerra electrónica, misiles de largo alcance y sistemas de mando. Los nuevos cazas deberán enfrentarse a redes defensivas capaces de detectar amenazas mediante sensores distribuidos y compartir información entre diferentes unidades. La posibilidad de coordinar aeronaves tripuladas y no tripuladas permitirá ampliar las zonas de vigilancia y realizar ataques desde varias posiciones.
El desarrollo del NGAD se produce, por tanto, durante una transformación de las capacidades aeronáuticas chinas. Los avances del J-36 y del J-50 aumentan la presión sobre los plazos estadounidenses, mientras el Pentágono destina nuevos recursos a los programas F-47, F/A-XX y CCA. La fabricación de prototipos, las pruebas de vuelo y la preparación de instalaciones industriales determinarán cómo evolucionará esta competencia durante los próximos años.
La Fuerza Aérea estadounidense mantiene 2028 como fecha del primer vuelo del F-47 y prepara su incorporación operativa para comienzos de la década de 2030. China continúa ensayando los diseños desarrollados por Chengdu y Shenyang, con prototipos que ya han experimentado modificaciones importantes. Ambas potencias están desarrollando una generación de aviones de combate concebida para operar mediante redes de sensores, sistemas autónomos y armamento de largo alcance, especialmente en los escenarios militares del Indo-Pacífico.










