El Ejército de Estados Unidos y Lockheed Martin probaron un cohete GMLRS capaz de recibir nuevas instrucciones después del lanzamiento y destruir un blanco en movimiento.
Lockheed Martin y el Ejército de Estados Unidos lograron redirigir un cohete de artillería guiado GMLRS después de su lanzamiento desde un sistema M142 HIMARS, hasta destruir un objetivo que se encontraba en movimiento. El ensayo se realizó en el polígono de White Sands, Nuevo México, y fue anunciado el 28 de octubre de 2026. La prueba constituye la primera demostración de esta capacidad dentro del programa GMLRS y confirma que el cohete puede recibir información actualizada durante el vuelo para modificar su trayectoria hacia un objetivo diferente del inicialmente programado.
La demostración utilizó dos tecnologías de Lockheed Martin: el enlace de datos Strigo y el sistema Remote Interceptor Guidance-360 (RIG-360). Ambos permitieron transmitir nuevas instrucciones de guiado al cohete mientras permanecía en el aire. El proyectil modificó su trayectoria y destruyó el blanco móvil, según confirmó el fabricante. Los trabajos de integración se financiaron con recursos propios de Lockheed Martin y aprovecharon tecnologías existentes, sin necesidad de desarrollar desde cero una nueva munición.
La capacidad demostrada responde a una limitación de los cohetes GMLRS convencionales, diseñados principalmente para atacar coordenadas determinadas antes del disparo. Cuando un objetivo cambia de posición después del lanzamiento, la información inicial puede dejar de ser válida. El nuevo enlace de comunicaciones permite introducir correcciones durante el vuelo y ofrece la posibilidad de atacar vehículos, lanzadores y otros blancos móviles cuya ubicación cambia mientras la munición se aproxima. Sin embargo, la empresa no ha especificado qué clase de objetivo destruyó ni las condiciones exactas del ensayo.
El Ejército estadounidense demuestra cómo redirigir un GMLRS en pleno vuelo

La prueba comenzó con el lanzamiento de un cohete Guided Multiple Launch Rocket System (GMLRS) desde un vehículo M142 HIMARS. Una vez que la munición estaba en vuelo, los responsables del ensayo transmitieron nuevos datos sobre el objetivo mediante el enlace Strigo y el sistema RIG-360. El cohete recibió la actualización y corrigió su trayectoria hasta alcanzar el blanco móvil. Lockheed Martin calificó la demostración como la primera de su clase dentro del programa GMLRS y aseguró que el resultado permite ampliar las funciones de un armamento ya utilizado por el Ejército estadounidense.
La empresa no ha publicado la distancia recorrida por el proyectil, la velocidad del objetivo, el momento exacto en que se transmitió la corrección ni el número de actualizaciones efectuadas durante el vuelo. Tampoco identificó la variante del GMLRS utilizada, el tipo de cabeza de combate o los sensores responsables de seguir el movimiento del blanco. Estos datos son necesarios para determinar el rendimiento del sistema frente a diferentes objetivos, pero no forman parte de la información divulgada sobre la prueba.
La diferencia respecto de un lanzamiento convencional está en la posibilidad de modificar la misión después de disparar. Los GMLRS actuales utilizan navegación inercial asistida por el sistema de posicionamiento global GPS para dirigirse hacia coordenadas establecidas antes del lanzamiento. Aunque sus superficies de control permiten corregir desviaciones durante el vuelo, esas correcciones normalmente sirven para mantener la trayectoria prevista. La nueva configuración introduce información exterior que permite modificar el destino del proyectil mientras continúa desplazándose hacia la zona del objetivo.
Randy Crites, vicepresidente de Programas Avanzados de Lockheed Martin, explicó que la demostración integra tecnologías de la empresa para proporcionar a las fuerzas terrestres más posibilidades de respuesta ante condiciones cambiantes. El directivo destacó la combinación del GMLRS con RIG-360 y Strigo, que permite conectar sistemas ya desarrollados en lugar de sustituir completamente la arquitectura del cohete. Según la compañía, esta integración ofrece a los mandos militares la posibilidad de modificar ataques programados cuando reciben nueva información sobre la situación del objetivo.
El enlace Strigo envía nuevas instrucciones de guiado al cohete HIMARS
El sistema Strigo pertenece a una familia de tecnologías de Lockheed Martin desarrollada para integrar sensores de radiofrecuencia, enlaces de comunicaciones y buscadores de misiles mediante una arquitectura modular. La empresa presentó públicamente esta familia el 10 de agosto de 2026, con el objetivo de adaptar componentes comunes a diferentes aplicaciones militares. En la prueba del GMLRS, el enlace Strigo permitió comunicar al proyectil información actualizada después de abandonar el lanzador. Su función fue proporcionar el canal necesario para incorporar nuevas instrucciones durante el vuelo.
La familia Strigo comprende desarrollos destinados a defensa antiaérea, defensa contra misiles y ataques contra objetivos de superficie. Lockheed Martin utiliza una arquitectura común para adaptar los componentes electrónicos a distintas municiones. Este planteamiento permite reutilizar tecnologías de comunicación y procesamiento en diferentes programas, aunque cada integración debe ajustarse a las características del arma, sus interfaces electrónicas y sus condiciones de funcionamiento. La compañía no ha divulgado las modificaciones físicas precisas realizadas al cohete utilizado en White Sands.
El otro componente empleado fue Remote Interceptor Guidance-360, conocido como RIG-360. Se trata de un sistema de comunicaciones con misiles desarrollado originalmente para mejorar el control de los interceptores Patriot PAC-3. Su finalidad principal es permitir que esos interceptores reciban información de guiado durante el vuelo mediante una red de comunicaciones de cobertura hemisférica. En la demostración del GMLRS, Lockheed Martin utilizó esa tecnología junto con Strigo para transmitir la actualización del objetivo.

El RIG-360 había avanzado recientemente en su propio programa de desarrollo. El 20 de octubre de 2026, Lockheed Martin informó de que sus equipos habían completado una revisión crítica del diseño, una prueba de transporte cautivo y un ensayo de vuelo de desarrollo en menos de dos meses. La compañía explicó que el sistema proporciona comunicaciones durante el vuelo en una cobertura de 360 grados y facilita la interacción entre los interceptores PAC-3 y diferentes sensores de una red de defensa antiaérea.
La utilización del RIG-360 con un cohete de artillería demuestra una aplicación diferente de la tecnología. En lugar de transmitir instrucciones a un interceptor antiaéreo, el sistema participa en la actualización de la misión de una munición superficie-superficie. Esto permite reutilizar componentes de comunicaciones desarrollados para otras armas y ampliar su aplicación a operaciones de ataque terrestre. No se ha confirmado que el equipo empleado con el GMLRS tenga exactamente la misma configuración física y electrónica que el utilizado por el programa Patriot.
El GMLRS puede atacar blancos móviles sin incorporar un buscador autónomo
El resultado de White Sands debe distinguirse de las capacidades de los misiles equipados con buscadores capaces de localizar objetivos por sus propios medios. Un buscador de radar, infrarrojos u otro tipo permite que el arma obtenga información directa sobre el objetivo durante determinadas fases del vuelo. El sistema demostrado con el GMLRS utiliza datos suministrados desde el exterior para actualizar su trayectoria. Lockheed Martin no ha anunciado la incorporación de un buscador autónomo al cohete utilizado en esta prueba.
La diferencia tiene consecuencias técnicas. Para atacar un objetivo en movimiento mediante actualizaciones externas, algún sensor debe conocer su posición y transmitirla a los sistemas responsables del guiado. Esa información puede proceder, según la arquitectura utilizada, de radares, aeronaves de reconocimiento u otros medios capaces de localizar objetivos. Los datos deben llegar con suficiente rapidez para que el proyectil pueda modificar su trayectoria antes del impacto. La empresa no ha detallado qué sensores participaron ni cómo se procesó la información durante la demostración.
El sistema también depende de la precisión de los datos y de la disponibilidad de las comunicaciones. Los equipos de guerra electrónica pueden interferir con determinadas señales de radiofrecuencia y degradar las condiciones necesarias para mantener un enlace durante el vuelo. La navegación GPS también puede sufrir interferencias o perturbaciones deliberadas. El especialista Sam Cranny-Evans, editor de Calibre Defence, observó que la solución parece emplear nuevas coordenadas para corregir la trayectoria, aunque el fabricante no ha confirmado públicamente todos los detalles del procedimiento de guiado.
El empleo de datos externos puede reducir la necesidad de instalar buscadores complejos en cada proyectil, pero no elimina los requisitos de detección y seguimiento de los objetivos. También será necesario evaluar la precisión de las actualizaciones, la resistencia de los enlaces a las interferencias y el funcionamiento del sistema cuando existan varios blancos en movimiento. El ensayo confirma una interceptación satisfactoria bajo las condiciones de la prueba, sin establecer todavía cómo respondería el equipo durante operaciones de combate con comunicaciones degradadas.
El HIMARS dispara seis cohetes GMLRS con un alcance de unos 70 kilómetros

El M142 HIMARS es un lanzador móvil instalado sobre un vehículo militar de ruedas que transporta un contenedor de seis cohetes GMLRS. También puede emplear determinadas municiones de mayor tamaño, como el misil ATACMS y el Precision Strike Missile (PrSM). Su configuración permite trasladar los sistemas de artillería entre posiciones de disparo y efectuar ataques a distancias superiores a las de la artillería convencional de tubo. El Ejército estadounidense también utiliza los GMLRS mediante los lanzadores de orugas M270, que pueden transportar doce cohetes distribuidos en dos contenedores.
Los cohetes GMLRS convencionales tienen un calibre de 227 milímetros, una longitud aproximada de 3,96 metros y un alcance nominal de entre 15 y 70 kilómetros, aunque determinados documentos militares señalan prestaciones superiores a los 70 kilómetros. La familia comprende varias configuraciones de cabeza de combate. La variante M31 utiliza una carga explosiva unitaria destinada principalmente a objetivos puntuales, mientras que la M30A2 incorpora una cabeza alternativa de fragmentación con elementos metálicos preformados, diseñada para atacar objetivos distribuidos en una superficie mayor.
Ambas variantes utilizan un motor cohete de combustible sólido y sistemas de guiado inercial asistidos por GPS. El cohete calcula y corrige su trayectoria mediante sus equipos de navegación y control, con el objetivo de alcanzar las coordenadas previamente establecidas. Este procedimiento permite atacar instalaciones, posiciones de artillería, centros logísticos y otros objetivos cuya ubicación puede determinarse con antelación. La capacidad de corregir el destino después del lanzamiento incorpora una función adicional a esa arquitectura, especialmente relevante cuando los objetivos pueden desplazarse antes de recibir el impacto.
Lockheed Martin no identificó la variante concreta utilizada durante la demostración del 28 de octubre. Por tanto, no es posible afirmar que el proyectil empleado fuera un M31 o un M30A2. Tampoco existen datos públicos suficientes para determinar si la nueva configuración altera el alcance máximo o el peso de la carga militar de los GMLRS convencionales. La empresa sostiene que la integración puede realizarse sin modificar fundamentalmente el diseño del cohete, pero no ha publicado una descripción técnica completa de las modificaciones.
Lockheed Martin quiere extender la nueva tecnología al GMLRS de 150 kilómetros

Lockheed Martin identificó el Extended Range GMLRS (ER-GMLRS) como una de las municiones que podrían incorporar la tecnología demostrada en White Sands. Esta variante utiliza modificaciones en el motor, el cuerpo del proyectil y las superficies de control para ampliar el alcance hasta aproximadamente 150 kilómetros. El programa mantiene la compatibilidad con los lanzadores HIMARS y M270A2, lo que permite aumentar la distancia de ataque sin desarrollar un vehículo lanzador completamente diferente.
El 30 de enero de 2026, el Ejército estadounidense realizó una prueba del ER-GMLRS en White Sands, durante la cual un proyectil equipado con una cabeza alternativa atacó objetivos de superficie a una distancia superior a 100 kilómetros. El ensayo confirmó el funcionamiento de la variante de alcance extendido y permitió obtener datos para completar su evaluación. El programa contempla pruebas operativas adicionales antes de su incorporación a las unidades militares.
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La combinación de mayor alcance y actualizaciones de trayectoria permitiría ampliar las posibilidades de enfrentamiento contra objetivos que se desplazan lejos de las posiciones de artillería. Un blanco situado a 150 kilómetros puede cambiar considerablemente de ubicación durante el tiempo que tarda en llegar el cohete. La transmisión de información actualizada permitiría corregir el ataque antes del impacto, siempre que los sensores mantengan el seguimiento del objetivo y exista tiempo suficiente para introducir las modificaciones necesarias.
Sin embargo, el éxito de la prueba con un GMLRS convencional no demuestra que la tecnología esté ya integrada y validada en la variante de alcance extendido. Lockheed Martin la presentó como una aplicación posible de la misma familia de componentes. Su utilización requerirá comprobar la compatibilidad con el sistema de navegación, el equipo electrónico y las condiciones de vuelo del ER-GMLRS. Hasta el 29 de octubre no se ha anunciado una demostración equivalente de redirección durante el vuelo con esa variante.
El misil PrSM también podrá utilizar tecnologías de guiado desarrolladas para Strigo

La otra plataforma identificada por Lockheed Martin es el Precision Strike Missile, desarrollado para reemplazar progresivamente al ATACMS en misiones de ataque de largo alcance. El PrSM está diseñado para operar desde los lanzadores HIMARS y M270, con un alcance considerablemente superior al de los cohetes GMLRS convencionales. Su segunda variante, denominada Increment 2, incorpora un buscador multimodo destinado a localizar y atacar objetivos móviles, incluidos buques de guerra.
El PrSM Increment 2 completó su primera prueba de vuelo en marzo de 2026, cuando recorrió aproximadamente 350 kilómetros después de ser lanzado desde un HIMARS. La demostración permitió comprobar diferentes componentes de su sistema de guiado y recopilar información sobre el comportamiento del buscador. En agosto se realizó un segundo ensayo, relacionado con la adquisición y el ataque de objetivos marítimos móviles. Lockheed Martin anunció el 21 de septiembre un contrato de hasta $1 200 000 000 para continuar el desarrollo y adquirir unidades de esta variante.
La tecnología del PrSM Increment 2 presenta una diferencia respecto del GMLRS utilizado en White Sands. Su buscador multimodo está diseñado para obtener información sobre el objetivo durante el vuelo y contribuir directamente al guiado terminal. La demostración del GMLRS, en cambio, utilizó comunicaciones exteriores para actualizar el destino del proyectil. Ambas tecnologías pueden complementarse, pero sus procedimientos de localización y seguimiento no son equivalentes. Lockheed Martin confirmó que algunos desarrollos de la familia Strigo ya han contribuido al equipo de guiado del PrSM Increment 2.
La empresa también considera que los enlaces probados con el GMLRS pueden aplicarse a otras municiones de precisión, lo que permitiría conectar distintos tipos de armas con sensores y sistemas de mando. No obstante, esa compatibilidad potencial no significa que todas las variantes del PrSM dispongan ya de la función demostrada en White Sands. Cada plataforma requiere ensayos específicos y procedimientos de certificación antes de incorporar nuevas funciones a las unidades operativas.
El Ejército busca atacar lanzadores y vehículos que cambian de posición

La posibilidad de actualizar la trayectoria durante el vuelo tiene aplicaciones en operaciones contra objetivos que permanecen poco tiempo en una posición. Los lanzadores móviles de misiles, los vehículos militares y determinados sistemas de artillería pueden desplazarse después de realizar un disparo para evitar ataques de respuesta. Cuando una fuerza obtiene las coordenadas de uno de esos equipos, debe transmitir la información, autorizar el ataque y lanzar la munición. Durante ese intervalo, el objetivo puede abandonar el lugar identificado.
Un GMLRS convencional puede alcanzar con precisión las coordenadas programadas, pero eso no garantiza que el vehículo continúe allí en el momento del impacto. La tecnología demostrada permitiría recibir una actualización sobre su ubicación y cambiar el destino del cohete antes de que complete el vuelo. La efectividad dependerá del tiempo restante para efectuar las correcciones, de la precisión del seguimiento y de la capacidad de los sistemas para comunicar las nuevas instrucciones.
La integración de sensores, sistemas de mando y lanzadores forma parte de los programas estadounidenses de modernización de los fuegos de precisión. El propósito es que la información obtenida por diferentes medios de reconocimiento pueda utilizarse con rapidez para asignar objetivos y efectuar ataques. Lockheed Martin presentó la prueba como una demostración de esa conexión entre equipos, en la que el sistema de comunicaciones permitió modificar una misión que ya había comenzado.
La nueva función también podría servir cuando un objetivo inicialmente previsto deja de ser válido o aparece información que obliga a cambiar la misión. La capacidad de redirigir un cohete ofrece posibilidades adicionales respecto de una munición que continúa obligatoriamente hacia las coordenadas originales. Sin embargo, la empresa no ha indicado si el sistema permite cancelar un ataque, seleccionar objetivos completamente diferentes o efectuar varias actualizaciones sucesivas durante un mismo vuelo. Estas funciones no pueden darse por demostradas a partir del comunicado publicado.
La nueva función del HIMARS todavía debe superar más pruebas militares

El resultado anunciado el 28 de octubre confirma que Lockheed Martin logró integrar un enlace de datos y un sistema de comunicaciones capaz de modificar el destino de un cohete GMLRS durante el vuelo. La demostración también confirma que el proyectil pudo destruir un objetivo móvil después de recibir la actualización. Se trata de un resultado experimental con munición real, pero todavía no de una capacidad declarada operativa para las unidades de artillería estadounidenses.
Lockheed Martin no ha comunicado un contrato de producción específico para incorporar Strigo y RIG-360 a los cohetes GMLRS existentes. Tampoco ha anunciado cuántas unidades se modificarán, qué equipos necesitarán los lanzadores o las estaciones terrestres, ni cuándo podrían comenzar las entregas de municiones con esta función. La financiación interna de los trabajos permitió completar la demostración, pero las decisiones posteriores sobre adquisición y despliegue corresponderán a las autoridades militares estadounidenses.
Las próximas evaluaciones deberán determinar cómo funciona el sistema cuando aumenta la distancia de lanzamiento, existen interferencias electromagnéticas o se intenta seguir un objetivo que cambia rápidamente de dirección. También será necesario comprobar qué modificaciones requieren las municiones, cuál es el coste de integración y si los operadores pueden incorporar las actualizaciones a sus procedimientos habituales de control de fuego. La disponibilidad de sensores capaces de mantener el seguimiento de los blancos será otro factor que deberá evaluarse.
La prueba de White Sands confirma una nueva posibilidad técnica para la artillería de precisión estadounidense: modificar el destino de un GMLRS después de que abandone el lanzador y alcanzar un blanco en movimiento. El resultado amplía las funciones demostradas de la familia de cohetes utilizada por el HIMARS, mientras Lockheed Martin examina su extensión al ER-GMLRS y al PrSM. La entrada en servicio de esta función dependerá de nuevas pruebas, de su integración con los sistemas militares existentes y de una decisión formal de adquisición por parte del Ejército de Estados Unidos.










