El combate aéreo más allá del alcance visual exige tomar decisiones antes de que los pilotos puedan distinguir físicamente a sus adversarios. Dos cazas que se aproximan a gran velocidad pueden encontrarse separados por decenas de kilómetros cuando sus radares comienzan a proporcionar información para un posible enfrentamiento. La distancia, la altitud, la velocidad y la dirección de vuelo determinan cuándo conviene lanzar un misil, modificar la trayectoria o abandonar una aproximación que ha dejado de ofrecer condiciones favorables.
El piloto debe interpretar esos parámetros mientras controla su aeronave, identifica los contactos y evalúa las posibles amenazas. La dificultad aumenta cuando intervienen varios aviones, los radares reciben información incompleta o se interrumpen las comunicaciones con los sistemas de mando. Cada maniobra modifica las condiciones del enfrentamiento. Un cambio de altitud altera la energía disponible para el combate, mientras una variación de rumbo puede mejorar la posición de ataque o reducir la exposición a un misil adversario.
Saab está desarrollando sistemas de inteligencia artificial capaces de asumir parte de esas decisiones directamente a bordo de un caza. La empresa sueca utiliza el Gripen E para probar programas que reciben información táctica, evalúan diferentes acciones y controlan los movimientos del avión durante enfrentamientos simulados en condiciones reales de vuelo. La investigación contempla tanto sistemas que trabajan junto a un piloto como agentes capaces de dirigir aeronaves no tripuladas.
El 3 de noviembre de 2026, durante la Conferencia Internacional de Cazas celebrada en Múnich, Saab presentó una familia de agentes de inteligencia artificial desarrollados por sus propios ingenieros. El programa pertenece a su división Advanced Programs y ya ha completado pruebas de vuelo con el Gripen E. En esos ensayos, un agente asumió el control de la aeronave durante escenarios de combate BVR, por las siglas inglesas de Beyond Visual Range. La empresa también presentó una infraestructura permanente destinada a entrenar, evaluar y desarrollar estos sistemas para futuras plataformas de combate.
El Gripen E aprende a combatir con información de radar y decisiones autónomas
En un enfrentamiento BVR, la posición desde la que se lanza un misil puede ser tan importante como las prestaciones del arma. Un caza que vuela a gran velocidad y altitud proporciona al misil unas condiciones iniciales diferentes de las que tendría después de perder energía en una maniobra defensiva. El piloto debe calcular cómo cambiarán esas condiciones mientras el adversario también modifica su trayectoria. Los agentes de Saab están siendo entrenados para examinar esas relaciones y seleccionar maniobras de aproximación, ataque y evasión.
El Gripen E ofrece una plataforma apropiada para estos ensayos porque combina varios sensores en un sistema de misión integrado. Su radar Raven ES-05, de barrido electrónico activo, utiliza una antena montada sobre un mecanismo móvil que amplía el campo de exploración. El avión también incorpora sensores infrarrojos, equipos de guerra electrónica y enlaces de datos que permiten recibir información de otras plataformas. El agente puede trabajar con la información táctica procesada por el sistema de misión para evaluar la posición y el movimiento de las aeronaves participantes.
Saab ya había demostrado la viabilidad de este procedimiento durante 2025, cuando trabajó con la empresa alemana Helsing en el proyecto Beyond. El 28 de mayo de ese año, un Gripen E realizó su primer vuelo con el agente Centaur integrado en sus sistemas. Durante las pruebas, el programa asumió el control del avión y ejecutó maniobras propias del combate más allá del alcance visual. El 3 de junio, un tercer vuelo enfrentó al agente contra un Gripen D real que representaba al adversario.
Los ingenieros modificaron las distancias iniciales, las velocidades y los ángulos relativos entre ambos aviones. También interrumpieron deliberadamente el suministro de determinados datos de mando y control para observar la respuesta del sistema. Centaur recibió información de sensores durante el enfrentamiento, seleccionó maniobras y proporcionó al piloto indicaciones para el lanzamiento de misiles. La ejecución física de los disparos permaneció bajo control humano. La experiencia demostró que un programa entrenado previamente podía intervenir directamente en el control de un caza durante maniobras tácticas reales.
Saab desarrolla una academia para entrenar agentes con millones de horas simuladas
Los agentes presentados en noviembre de 2026 constituyen un desarrollo propio de Saab, diferente del Centaur de Helsing. La empresa ha creado la AI Fighter Pilot Academy, una infraestructura destinada a producir y entrenar diferentes sistemas de inteligencia artificial. En ella, los agentes realizan millones de horas de vuelo simuladas y participan en enfrentamientos con condiciones variables. La finalidad es que puedan aprender a resolver situaciones tácticas mediante la evaluación reiterada de sus decisiones.
El entrenamiento utiliza técnicas de inteligencia artificial que permiten modificar el comportamiento del agente a partir de los resultados obtenidos. En los ejercicios virtuales pueden cambiar la posición inicial de las aeronaves, las características de los objetivos y las condiciones del enfrentamiento. El sistema examina las consecuencias de las acciones ejecutadas y ajusta sus decisiones durante el proceso de aprendizaje. Estas simulaciones permiten reproducir situaciones que resultarían demasiado costosas o complejas para ensayarlas repetidamente con aviones reales.
El paso de la simulación al Gripen E está relacionado con una característica de su arquitectura electrónica. Saab separó las funciones críticas para la seguridad del vuelo de las aplicaciones utilizadas para las misiones de combate. Gracias a esa organización, los ingenieros pueden modificar programas relacionados con sensores, comunicaciones y evaluación táctica sin tener que volver a certificar todo el sistema de control de la aeronave. La separación permite introducir nuevas aplicaciones y comprobar su comportamiento mediante vuelos de prueba, incluso fuera de polígonos militares específicos.
La academia también dispone del apoyo de Sferical AI, una iniciativa industrial sueca en la que participa Saab. El 15 de octubre de 2026 entró oficialmente en funcionamiento Sferical One, un sistema de supercomputación construido sobre 16 equipos NVIDIA DGX GB300. Esta infraestructura proporciona recursos de cálculo para entrenar modelos de inteligencia artificial y ejecutar simulaciones exigentes. La disponibilidad de capacidad informática en Suecia permite a Saab desarrollar sus propios agentes y conservar el control sobre sus programas, herramientas y procedimientos de evaluación.
Los futuros agentes podrán dirigir aeronaves no tripuladas junto al Gripen
La investigación también modifica la distribución de tareas entre el piloto y la computadora. En una misión aire-aire, el ser humano debe supervisar los sensores, mantener la conciencia de la situación, coordinarse con otras aeronaves y decidir cómo emplear las armas. Un agente entrenado para evaluar maniobras puede asumir parte del control táctico mientras el piloto conserva la responsabilidad de la misión. Saab prepara sus sistemas para colaborar con tripulaciones humanas y, en otras configuraciones, controlar directamente plataformas no tripuladas.
Esta segunda aplicación está relacionada con el desarrollo de futuros sistemas de combate suecos. Una aeronave autónoma podría acompañar a un Gripen E para ampliar la vigilancia, realizar tareas de reconocimiento o participar en maniobras coordinadas. El agente necesitaría mantener su comportamiento dentro de las restricciones establecidas para la misión y responder a cambios de situación, incluso cuando las comunicaciones fueran limitadas. Saab está ampliando sus pruebas para incluir diferentes tareas y plataformas, además de los enfrentamientos BVR que ya se han realizado en vuelo.
El empleo del misil Meteor permite comprender la relación entre las decisiones tácticas y el armamento del Gripen. Esta arma utiliza un motor de propulsión por estatorreactor que le permite administrar su empuje durante el vuelo. A diferencia de los misiles cuyo motor funciona solamente durante una fase inicial, el Meteor puede conservar mayor energía durante una parte considerable de su trayectoria. La velocidad y altitud del avión lanzador, la dirección de aproximación y las maniobras del objetivo influyen en las condiciones del enfrentamiento. El Gripen E ya ha realizado lanzamientos reales de Meteor, incluido el ejercicio brasileño BVR-X de noviembre de 2025, durante el cual dos misiles alcanzaron sus blancos.
Los nuevos agentes de Saab pueden estudiar estas relaciones durante millones de enfrentamientos virtuales antes de pasar a una aeronave real. El trabajo incluye evaluar la estabilidad de sus decisiones, su respuesta ante información incompleta y su interacción con los sistemas de seguridad. Los vuelos con pilotos permiten contrastar el comportamiento aprendido en simulación con las condiciones de un avión que experimenta fuerzas aerodinámicas, restricciones de combustible y cambios continuos de posición. La arquitectura del Gripen E facilita repetir ese proceso cuando se incorpora una nueva versión del programa.
Saab mantiene actualmente los ensayos de sus propios agentes en el Gripen E y prepara escenarios de vuelo adicionales mediante la AI Fighter Pilot Academy. El programa reúne entrenamiento informático, integración de programas de misión y pruebas con aeronaves tripuladas. La misma infraestructura servirá para desarrollar agentes destinados a plataformas no tripuladas, con funciones que abarcarán desde la asistencia al piloto hasta el control autónomo durante misiones coordinadas.









