La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FPNUL) comenzará a reducir su presencia y a retirar a sus efectivos del sur del país una vez que concluya su mandato, el 31 de diciembre de 2026. La misión mantiene ese calendario pese a las solicitudes del Gobierno libanés para prolongar su permanencia.
La fecha está fijada por la resolución 2790 (2025) del Consejo de Seguridad de la ONU. Hasta entonces, los cascos azules de 45 países continuarán con sus actividades habituales en el sur del Líbano. Sus tareas comprenden la observación de la situación, la comunicación de los acontecimientos, el contacto con las partes, la asistencia al Ejército libanés y el apoyo a las misiones humanitarias.
El Consejo de Seguridad estudia qué mecanismos podrían funcionar después de la salida de la FPNUL. Entre las alternativas figura mantener algún sistema de observación y presentación de informes a lo largo de la Línea Azul. La propia misión precisó que cualquier decisión sobre esos arreglos corresponderá al Consejo.
La perspectiva de la retirada ha suscitado advertencias de funcionarios libaneses, quienes temen que la salida de los efectivos de la ONU deje un vacío de seguridad en el sur del país.
Israel, por su parte, ha cuestionado durante años la eficacia de la FPNUL. Sus críticas se centran en la infraestructura militar que Hezbolá construyó cerca de la frontera israelí a lo largo de las décadas en las que la fuerza internacional estuvo desplegada allí. Las autoridades israelíes consideran esa expansión una muestra de que la misión no cumplió sus objetivos.










