Una adolescente de 17 años tuvo que ser rescatada en helicóptero del Zugspitze, la montaña más alta de Alemania, después de que su novio, un alemán de 21 años, descendiera sin ella. La joven logró pedir auxilio y fue localizada con hipotermia en medio de temperaturas que habían caído hasta los 12 grados bajo cero. La Policía austríaca investiga al joven por la presunta puesta en peligro de la integridad física de otra persona.
El rescate movilizó a siete especialistas de montaña. Aunque la adolescente se encontraba cerca de una cumbre de 2.962 metros cuando solicitó ayuda, el helicóptero la evacuó desde una altitud aproximada de 2.500 metros. Una ambulancia la trasladó al hospital de Garmisch-Partenkirchen, en Alemania, donde recibió atención médica antes de obtener el alta.
La excursión había comenzado el domingo de madrugada en Ehrwald, una localidad turística del Tirol austríaco. La pareja pretendía llegar a la cumbre para ver el amanecer, pero las condiciones meteorológicas impidieron seguir el plan inicial. La nieve les alcanzaba las rodillas y dificultaba el avance. Un rescatista de montaña precisó que aquella mañana el termómetro marcó 12 grados bajo cero.
En algún momento del ascenso, los dos jóvenes se separaron. El hombre inició el descenso por su cuenta y la adolescente permaneció en la montaña. Todavía no se ha establecido por qué tomaron caminos distintos. Un portavoz policial se negó a explicar las circunstancias de esa separación debido a que la investigación continúa abierta.
Las autoridades austríacas deberán determinar si el comportamiento del joven constituye un delito. La legislación del país prevé penas de hasta tres meses de prisión para quien ponga en peligro la seguridad física de otra persona. Cuando terminen las diligencias, la Policía remitirá sus conclusiones a la Fiscalía de Innsbruck, que decidirá si existen motivos para iniciar un procedimiento penal.
El caso recuerda otro episodio ocurrido en enero de 2025, esta vez en el Grossglockner, la cumbre más elevada de Austria. Una mujer de 33 años murió congelada después de quedarse sola en la montaña. Su pareja fue condenada posteriormente por causar su muerte mediante negligencia grave.
Durante aquel proceso, la acusación sostuvo que el hombre era el montañista con más experiencia de los dos y que, por esa razón, había asumido la función de guía. Le reprochó no haber retrocedido con su compañera ni haber solicitado ayuda a tiempo. El acusado declaró ante el tribunal que había bajado precisamente para buscar auxilio y aseguró que amaba a su novia y lamentaba profundamente su muerte.










