Un conductor que vestía como un judío haredí fue detenido el jueves en el cruce de a-Za”ayyem, junto a otros seis ocupantes de su vehículo. Los siete eran infiltrados ilegales procedentes de las zonas de Hebrón y Tulkarem, de acuerdo con la Policía Fronteriza israelí.
Los agentes del dispositivo de seguridad que rodea Jerusalén ordenaron detener el automóvil después de considerarlo sospechoso. Durante la inspección encontraron a seis pasajeros sin permisos para entrar en Israel ni permanecer en su territorio. Al comprobar la situación del conductor, descubrieron que tampoco tenía autorización legal.
El hombre había adoptado la apariencia de un judío jaredí: llevaba una kipá, vestía ropa característica de esa comunidad y se había dejado crecer las peot, los mechones laterales del cabello. La Policía considera que utilizó ese aspecto para ocultar su identidad y evitar que las fuerzas de seguridad revisaran el vehículo.
La inspección también permitió constatar irregularidades en el automóvil. Había sido retirado de circulación y llevaba placas de matrícula sustituidas. Los agentes dispusieron su traslado mediante una grúa para iniciar el procedimiento de incautación.
Los siete detenidos quedaron a disposición de la unidad de investigaciones e inteligencia de la Policía Fronteriza del perímetro de Jerusalén, donde continuarán los interrogatorios sobre el intento de ingreso ilegal.










