Alrededor de 100 pasajeros del vuelo FZ1073 de flydubai, de los 174 que viajaban a bordo el 30 de septiembre, se han incorporado a una iniciativa para presentar una demanda colectiva contra la aerolínea y los ministerios de Transporte de Israel y Emiratos Árabes Unidos. La reclamación, todavía en preparación, podría alcanzar cientos de millones de dólares, de acuerdo con la información publicada por Calcalist.
El procedimiento responde al intento del copiloto omaní Hamam al-Hammami de provocar la caída del avión. Durante el vuelo, Hammami atacó al comandante, Smit Machchhar, y trató de estrellar la aeronave. El capitán, pese a sus heridas, y varios pasajeros israelíes consiguieron reducirlo. Dos pilotos que viajaban fuera de servicio asumieron después el control y aterrizaron en Arabia Saudita.
La organización de los afectados comenzó incluso antes de que abandonaran el avión, mediante un grupo de WhatsApp. Los participantes han designado un comité que buscará abogados y coordinará las acciones judiciales. Su presidente será Tzvika Manes, uno de los pasajeros que intervino para inmovilizar al copiloto y director ejecutivo de Barak Leumi, la división de suscripción de Banco Leumi. Su actividad profesional le proporciona contactos jurídicos internacionales.
Forman también parte del comité Tal Eisenberg, abogado israelí establecido en Singapur, Daniel Schlichter, Itay Perlman y Shir Maor. Los organizadores examinan la posibilidad de actuar contra otros gobiernos, además del israelí y el emiratí, debido a que hay pasajeros con otras nacionalidades. Quienes todavía no se han sumado podrían incorporarse posteriormente o plantear reclamaciones individuales.
Las posibles indemnizaciones y la responsabilidad de las autoridades

En los días posteriores al ataque, especialistas jurídicos citados en medios israelíes estimaron indemnizaciones individuales de entre $200 000 y $250 000. Si los 174 pasajeros recibieran el importe superior, la compensación ascendería a $43 500 000, sin contar honorarios de abogados y otros gastos. Esa proyección no equivale al monto de cientos de millones que los participantes pretenden reclamar.
Una de las vías legales examinadas es el Convenio de Montreal, que establece normas internacionales para las reclamaciones por daños, lesiones o muertes relacionados con el transporte aéreo. Tanto Israel como Emiratos Árabes Unidos son partes del convenio. Los Acuerdos de Abraham de 2020, que normalizaron sus relaciones diplomáticas, también incluyen disposiciones sobre seguridad aérea.
La actuación del Ministerio de Transporte israelí ha recibido críticas por su responsabilidad en la seguridad de la aviación civil y la supervisión de compañías extranjeras. La investigación del atentado continúa y las preguntas sobre la actuación de los demás tripulantes han pasado a formar parte del debate sobre el caso.
Las sospechas de un pasajero sobre dos tripulantes
Asaf Rajuan, que colaboró para detener al copiloto, relató el sábado al Canal 12 que había transmitido a los investigadores sus dudas sobre dos auxiliares de vuelo. Describió comportamientos que, al recordarlos después del ataque, le parecieron extraños, aunque reconoció que durante el servicio de comida y bebidas no había observado nada que justificara una sospecha concreta.

Rajuan aseguró que ambos intercambiaban miradas nerviosas y que uno le preguntó en tono acusatorio si pertenecía a la policía. También afirmó haber visto a esos empleados desplazarse hacia la cabina y regresar de ella, con acceso mediante un código. Pidió a los responsables de seguridad que examinaran esos movimientos. Su relato no precisó en qué fase del vuelo ocurrieron.
Otra de sus observaciones se refería a la atención del capitán herido. Mientras el dentista israelí Shota Musayev trataba las lesiones de Machchhar, un auxiliar llevó una pastilla cuya composición Rajuan desconocía y que, según admitió, podía ser aspirina. El comandante llevaba una máscara de oxígeno y los pasajeros increparon al empleado por acercarle el medicamento.
El pasajero también cuestionó que la tripulación prohibiera grabar imágenes y sostuvo que uno de los auxiliares aflojaba despacio las bridas con las que habían sujetado a Hammami. Según recordó, los pasajeros lo increparon por esa conducta y temieron que algún miembro de la tripulación pudiera sacar un arma o un cuchillo.
Rajuan afirmó además que uno de los dos empleados permaneció cerca del piloto herido durante unos treinta minutos, con una actitud que le pareció inquietante. En cierto momento, añadió, le tomó la mano y le dijo algo parecido a que podrían aterrizar sin peligro si el capitán moría. El pasajero reconoció que aquellas palabras lo dejaron desconcertado.
Durante la entrevista, tanto Rajuan como su interlocutor plantearon preguntas sobre la ausencia de apariciones públicas de los dos pilotos fuera de servicio que habían logrado aterrizar el avión. Sin embargo, Rajuan aceptó expresamente que los auxiliares también podían estar bajo un estrés intenso, igual que los pasajeros, y aclaró que describía sus impresiones y lo que había presenciado, no una conclusión sobre su participación en el atentado.
La investigación no ha establecido la participación de otros tripulantes

Las sospechas comunicadas por pasajeros llevaron a Israel a solicitar que las autoridades emiratíes interrogaran al personal de cabina. Tras esos interrogatorios, los investigadores de Emiratos Árabes Unidos concluyeron que los demás miembros de la tripulación no participaron en el ataque. Los empleados explicaron que estaban conmocionados por lo ocurrido.
La posición israelí coincide con esa conclusión: hasta el momento no considera que otros trabajadores de flydubai hayan colaborado en el intento de Hammami de hacer caer el avión. Esa valoración no supone que la investigación general del episodio haya concluido.
Emiratos Árabes Unidos confirmó el viernes que el copiloto pretendía estrellar la aeronave contra el aeropuerto Ben Gurion y declaró que Hammami había confesado actuar solo. Pese a esa confesión, la Fiscalía general emiratí señaló que las pesquisas sobre la posible existencia de cómplices continuaban abiertas.
La preparación de la demanda y las diligencias sobre la tripulación transcurren, por tanto, en ámbitos distintos: los viajeros buscan una compensación por el ataque y examinan posibles responsabilidades de la aerolínea y las autoridades, mientras los investigadores tratan de establecer si el copiloto contó con alguna colaboración.










