Los restaurantes de propietarios judíos en el barrio de Rittenhouse Square, en Filadelfia, recibieron una numerosa muestra de apoyo este domingo cuando una protesta dirigida contra sus establecimientos terminó antes de lo previsto. Las filas de clientes se extendieron fuera de los locales y la concurrencia de personas que defendían a la comunidad judía superó la presencia de los participantes en el boicot. Los organizadores de la protesta anunciaron su final anticipado y alegaron “preocupaciones de seguridad”.
La movilización contra los comercios había reunido a decenas de motociclistas con el rostro cubierto en este sector acomodado de la ciudad. En sus convocatorias por redes sociales, los promotores exigieron que los propietarios judíos fueran expulsados de Filadelfia y los calificaron de “seres humanos repugnantes”. Aunque presentaron su iniciativa como una acción contra el sionismo, los establecimientos seleccionados pertenecían a judíos estadounidenses.
Una comerciante explicó que su local, especializado en macarrones con queso, no tiene ninguna relación con Israel. La propietaria cree que la eligieron como blanco porque lleva una estrella de David. Su testimonio puso en cuestión la justificación antisionista de la protesta y vinculó el señalamiento de su negocio con su identidad judía.
La confrontación también se manifestó frente al restaurante israelí Dizengoff, donde los asistentes que apoyaban a los negocios exhibieron banderas de Israel y gritaron “¡Qué vergüenza!” A los motociclistas. En otro momento, los simpatizantes de los comerciantes increparon a los encapuchados: “Esto es Estados Unidos, no la Alemania nazi, cobardes”. En el lugar se observó a agentes de policía detener al menos a una persona que participaba en la protesta.
La protesta coincidió con la víspera del aniversario de la Noche de los Cristales Rotos. Tanto la oficina del fiscal general de Pensilvania como la alcaldesa de Filadelfia, Cherelle Parker, condenaron el boicot, lo calificaron de antisemita y afirmaron que ese tipo de conducta no tiene cabida en la ciudad.
La Liga Antidifamación (ADL) también pidió a la población acudir a los restaurantes afectados para expresarles su respaldo. “Nos negamos a permitir que el odio gane”, declaró la organización en su llamamiento público. La afluencia a los comercios y la retirada anticipada de los promotores marcaron el desenlace de la jornada.










