Los contratos de armamento estadounidense que Israel tenía pendientes al 1 de abril requieren unos $10 000 000 000 adicionales a la asistencia militar ya comprometida por Washington. Esa diferencia persistiría incluso si Estados Unidos entregara íntegramente los fondos del acuerdo vigente hasta 2028. El Departamento de Estado detalló la situación en una carta remitida al congresista Joaquín Castro.
Los pedidos se realizaron mediante un sistema que permite a Israel asumir compromisos de compra para varios años con cargo a futuras asignaciones de ayuda. Por ello, el fin de las transferencias estadounidenses no anularía las obligaciones de pago contraídas. El dinero restante podría proceder de nuevas aportaciones de Estados Unidos, del presupuesto israelí o de una combinación de ambos, como expuso el Departamento de Estado en la carta.
La cuestión ha cobrado relevancia después de que el presidente Donald Trump afirmara a Fox News que había llegado meses atrás a un acuerdo con el primer ministro Benjamin Netanyahu para terminar con la ayuda estadounidense a Israel. Trump sostuvo que Israel no necesita esos fondos, pero no precisó una fecha para el cambio ni aclaró si comprendería todas las partidas de asistencia. Sus palabras no suponen que las transferencias hayan cesado.
El marco actual fue firmado en 2016 por el Gobierno de Barack Obama y abarca de 2019 a 2028. Establece una asistencia de $38 000 000 000 durante la década, con una asignación anual de 3.800 millones. De esa cantidad, 3.300 millones se destinan a compras militares y los otros 500 millones a defensa antimisiles. Las asignaciones efectivas están sujetas cada año a la aprobación presupuestaria del Congreso de Estados Unidos.
Netanyahu ya había propuesto reducir progresivamente la dependencia de la ayuda estadounidense hasta eliminarla en el plazo de una década y ampliar, al mismo tiempo, la cooperación en defensa y tecnología entre ambos países. Sin embargo, esa aspiración convive con pedidos de armas cuyos pagos todavía requieren financiación. Si los fondos estadounidenses dejaran de cubrirlos, Israel tendría que aportar recursos propios y asumir ese coste dentro de su presupuesto nacional.










