Gadi Eisenkot, presidente del partido Yashar, quedó en posición de recibir el encargo de formar el próximo Gobierno israelí después de que su propia formación lo recomendara este jueves ante el presidente Isaac Herzog. El total de diputados que respaldan su candidatura asciende a 67. De ellos, 18 escaños son descritos como antisionistas en la información original, sin que se identifiquen allí las formaciones comprendidas en esa clasificación.
En nombre de Yashar, el exdirector del Shin Bet Yoram Cohen defendió la necesidad de constituir rápidamente un Gobierno de emergencia nacional. Vinculó esa urgencia con los resultados electorales en Estados Unidos, la situación internacional de Israel y los problemas internos que, a su juicio, afectan a la estabilidad política del país.
Cohen mencionó objetivos de guerra todavía pendientes y amenazas de seguridad que continúan vigentes. También denunció iniciativas encaminadas, según su valoración, a desmantelar la democracia israelí, restar legitimidad a los resultados electorales y agravar los enfrentamientos entre las instituciones del Estado. Consideró que Israel atraviesa un momento decisivo y que necesita un Ejecutivo responsable y estable.
El antiguo jefe del servicio de seguridad sostuvo que el respaldo de los 67 parlamentarios expresa el rechazo al Gobierno saliente y a Benjamin Netanyahu. A su entender, esa mayoría reclama un cambio de liderazgo y debe traducirse cuanto antes en una alternativa de gobierno.
Yashar también tiene previstas iniciativas dentro de la nueva Knéset. Cohen citó entre los primeros objetivos la sustitución del presidente del Parlamento y la aprobación de varias leyes, mientras Eisenkot avanza en las gestiones para reunir una coalición.
El orden de las negociaciones ya fue esbozado por Cohen: una vez que Herzog entregue el mandato a Eisenkot, Yashar buscará primero acuerdos con los partidos cuyas posiciones coincidan en mayor medida con las suyas. La intención es alcanzar pronto compromisos sobre los asuntos prioritarios y establecer principios comunes entre cuatro formaciones. Esas bases servirían después para incorporar a otros partidos dispuestos a aceptarlas.










