El Likud acusó a la Comisión Electoral Central de Israel de no haber examinado ninguna de las 1.200 denuncias que presentó sobre las elecciones a la Knéset. La acusación llegó este martes, después de que el organismo declarara concluida su revisión de los comicios sin identificar irregularidades.
La comisión sostuvo que había verificado todas las comunicaciones recibidas de ciudadanos, partidos y listas de candidatos. Al cerrar el proceso, aseguró que no había encontrado anomalías ni elementos que indicaran una vulneración de la integridad electoral. Esa conclusión chocó con la versión del partido de Benjamin Netanyahu.
Sagi Kaisler, responsable del equipo de integridad electoral del Likud, cuestionó que pudiera darse por terminada la revisión sin que se hubiera convocado a nadie ni realizado una sola llamada en relación con las denuncias de su partido. “Lamentablemente, la Comisión Electoral no examinó ninguna de las 1.200 denuncias que presentamos”, afirmó.
El Likud decidió trasladar sus reclamaciones a la Policía. Kaisler sostuvo que tampoco allí encontraba un procedimiento ordenado. Decenas de observadores electorales presentaron denuncias policiales, mientras persiste el desacuerdo entre la comisión y el partido acerca de qué se investigó realmente.
Por otra parte, las autoridades mantienen abierta una investigación sobre sospechas de financiación extranjera destinada a influir en las elecciones. Dos días antes, el presidente de la Comisión Electoral, el juez Noam Solberg, compareció junto al director del Shin Bet, David Zini, y la fiscal general, Gali Baharav-Miara, para abordar ese asunto.
Solberg explicó que se investigan sospechas graves y anunció la creación de un equipo conjunto del Shin Bet, la Policía y la Fiscalía. También precisó que, incluso si esas sospechas se confirmaran, ello no restaría validez a los resultados electorales considerados en su conjunto. El Shin Bet ya interroga a personas relacionadas con el caso.
La investigación ha generado, además, discrepancias sobre las facultades de los investigadores. Zini se quejó ante Solberg de que el asesor jurídico del Shin Bet, junto con la fiscal general, limitaba su capacidad para examinar las sospechas. El servicio de seguridad evitó pronunciarse sobre lo tratado en las reuniones a puerta cerrada.
Baharav-Miara rechazó la acusación de obstaculizar las pesquisas. Calificó de falsa la afirmación de que la Fiscalía general retrasa diligencias y aseguró que, a petición del Shin Bet, ya se habían autorizado actuaciones importantes. “Todo el que deba ser investigado será investigado”, declaró.
La Comisión Electoral mantiene que su control de los comicios no encontró irregularidades; el Likud, en cambio, insiste en que sus 1.200 denuncias quedaron sin revisar. Ese desacuerdo coincide con las pesquisas por posible financiación extranjera, cuya existencia han confirmado los responsables de la investigación.










