La posibilidad de un nuevo ataque comparable al del 7 de octubre de 2023 figura en una advertencia que altos cargos de Hamás pidieron transmitir al Gobierno israelí. El grupo afirmó que podría actuar no solo dentro de Israel, sino también en Judea y Samaria y en el extranjero. Las autoridades de seguridad israelíes examinan si dispone de capacidad para ejecutar una operación de esas características, dada la presencia militar de Israel en la Franja de Gaza.
El mensaje se originó en una reunión celebrada hace unas dos semanas en una oficina de Naciones Unidas en Gaza. Allí, dirigentes de Hamás expusieron sus reclamaciones al coordinador humanitario de la ONU, Ramiz Alakbarov, y le solicitaron que las comunicara a Israel. Alakbarov trasladó la conversación al general Yoram Halevy, coordinador de las Actividades del Gobierno en los Territorios, quien remitió un memorando al primer ministro Benjamín Netanyahu y al ministro de Defensa Israel Katz.
Para Hamás, dos acontecimientos resultan inaceptables: la ampliación de las posiciones del Ejército israelí más allá de la Línea Amarilla y la suspensión de las elecciones legislativas palestinas. Sus representantes sostuvieron que las operaciones militares israelíes, el desplazamiento de la línea y la decisión electoral de la Autoridad Palestina reducen su control sobre el terreno. Halevy consideró que nunca se había formulado una amenaza con tanta franqueza y claridad.
El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abás, había fijado las elecciones legislativas para el 28 de noviembre como parte de sus esfuerzos por convencer a los interlocutores internacionales de que la Autoridad Palestina podía gobernar Gaza después de la guerra. A comienzos de octubre las aplazó hasta septiembre de 2027, con el argumento de que las medidas de Israel habían creado obstáculos. Las últimas elecciones legislativas palestinas se celebraron en 2006. Hamás obtuvo la victoria y posteriormente expulsó por la fuerza de Gaza a Fatah, la facción de Abás.

La Línea Amarilla separa el territorio ocupado por las tropas israelíes de la zona occidental bajo control de Hamás, conforme al acuerdo de alto el fuego que ambas partes alcanzaron en octubre de 2025, dos años después del ataque encabezado por Hamás que dio inicio a la guerra en Gaza. En la actualidad, Israel controla más del 60 % de la Franja, mientras que Hamás ejerce el poder de facto en el resto.
Las tropas israelíes han extendido sus posiciones hacia el oeste respecto de la línea del alto el fuego. Paralelamente, el Ejército efectúa ataques diarios contra personas a las que identifica como miembros de organizaciones terroristas que preparan atentados inminentes. El alcance de ese despliegue militar es uno de los elementos que los organismos de seguridad consideran al evaluar la amenaza transmitida por Hamás.

El gabinete de seguridad israelí recibió además información sobre preparativos de Hamás para una posible reanudación de los combates. Entre esas actividades figuran la acumulación de armamento y su traslado a áreas civiles. De acuerdo con Ynet, el grupo calcula que Israel no emprenderá una operación militar de gran escala antes de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre en Estados Unidos.
El plan de paz para Gaza del presidente estadounidense Donald Trump permanece paralizado. Hamás se niega a entregar sus armas, mientras que Israel rechaza retirarse de cualquier parte de Gaza hasta que se cumpla esa condición.










