Cuatro integrantes de las Fuerzas Armadas de Canadá murieron y decenas sufrieron heridas graves a raíz de un incendio que alcanzó un área de instrucción militar de la base de Wainwright, en Alberta. El primer ministro Mark Carney confirmó las víctimas el domingo 18 de octubre y calificó el episodio como una de las peores tragedias ocurridas en territorio canadiense para sus militares en tiempos de paz.
El fuego comenzó el sábado mientras personal de distintas unidades participaba en actividades de entrenamiento. Entre los afectados había reservistas y efectivos de la Infantería Ligera Canadiense de la Princesa Patricia, un regimiento de larga trayectoria. Los participantes habían llegado a Wainwright desde instalaciones militares de diferentes regiones del país.
La emergencia desbordó la capacidad sanitaria de las localidades próximas a la base. El hospital de Wainwright, una población de unos 7.000 habitantes, no contaba con infraestructura suficiente para una llegada masiva de víctimas, como reconoció su alcalde, Bruce Pugh. A pesar de las limitaciones, el funcionario destacó la respuesta del personal de salud y precisó que se recurrió a helicópteros y aviones para evacuar pacientes hacia otros centros.
Durante la noche del sábado se concentraron al menos diez ambulancias alrededor del Centro de Salud Wainwright. Paramédicos y militares atendían la emergencia y uno de los heridos fue trasladado en ambulancia. También intervinieron los helicópteros sanitarios STARS, que llegaron desde Edmonton y Saskatoon.
Carney identificó Wainwright, Edmonton, Red Deer y Calgary como las ciudades donde se atendía a los lesionados. No se había establecido todavía una cifra definitiva de heridos. En Edmonton, situada a unos 180 kilómetros al noroeste, los hospitales recibieron pacientes derivados desde la zona militar, mientras los establecimientos más cercanos agotaban su capacidad de atención.
Varios hospitales de Alberta declararon el “Código Naranja”, un procedimiento reservado para emergencias con numerosos pacientes graves que requieren una respuesta médica coordinada. Acute Care Alberta advirtió de la escasez de ambulancias disponibles en el área de Edmonton y pidió al público evitar, cuando fuera posible, las urgencias del Hospital de la Universidad de Alberta.
El doctor Warren Thirsk, del servicio de emergencias del Royal Alexandra Hospital, describió la magnitud de la situación ante CBC News. “Hay más pacientes de los que cualquiera de nosotros quiere contar en este momento”, expresó. Consideró que se trataba de una catástrofe de una magnitud que puede presentarse cada 15 o 25 años, y señaló que incluso Edmonton tendría dificultades para atender a tantos afectados.
Entre los familiares de los heridos se encontraba Cathy Keane, candidata a una alcaldía de Ontario, cuyo hijo mayor sufrió lesiones graves. “Como madre, en este momento necesito estar con mi hijo y mi familia”, escribió en Facebook al comunicar que se dirigía a Alberta.
Las labores contra el incendio se desarrollaron en condiciones meteorológicas adversas. Una tormenta de viento azotó Alberta con ráfagas de hasta 100 kilómetros por hora, derribó árboles y desplazó carteles y contenedores de basura. Las llamas se extendieron desde la base hacia zonas rurales próximas, lo que obligó a los equipos de bomberos a combatir el fuego durante la noche.
El distrito municipal de Wainwright comunicó más tarde que el avance del incendio se había detenido y que las propiedades y la infraestructura crítica estaban protegidas. Las autoridades no dictaron una orden de evacuación para la población civil.
La Real Policía Montada de Canadá intervino tras recibir avisos de un incendio en un área de ejercicios de la instalación militar durante la tarde del sábado. El origen de las llamas continuaba bajo investigación el domingo. Las Fuerzas Armadas señalaron que no habían encontrado indicios de terrorismo.
El ministro de Defensa, David McGuinty, consideró que se trataba de una situación “muy, muy activa y delicada”. Señaló que la policía federal participaba en las pesquisas junto con las autoridades militares y que el trabajo se desarrollaba en coordinación con el gobierno de Alberta y las instancias locales. También anunció que viajaría a Edmonton para recibir información sobre la emergencia.
En Ottawa, McGuinty reconoció que no recordaba un incidente comparable en su etapa como ministro ni otro semejante en tiempos recientes. Aunque confirmó las víctimas, explicó que todavía no podía proporcionar detalles adicionales y que esperaba ofrecer nueva información en los días siguientes.
Las Fuerzas Armadas habían decidido reservar las cifras de víctimas hasta informar primero a sus allegados. Posteriormente, Carney aseguró en una intervención televisada que las familias de los cuatro muertos ya habían recibido la notificación. También anunció que los edificios federales de todo Canadá izarían sus banderas a media asta en homenaje a los afectados.
El primer ministro agradeció la actuación de los servicios de emergencia. Por su parte, Danielle Smith, jefa del gobierno de Alberta, describió el suceso como grave y trágico por sus consecuencias para numerosos militares. Desde la vecina Saskatchewan, su primer ministro, Scott Moe, anunció el envío de asistencia a Alberta, aunque no precisó su composición.
Pierre Poilievre, líder de la oposición conservadora, conversó con Carney y con el titular de Defensa para ofrecer ayuda a las personas afectadas. En una publicación pública pidió oraciones por Wainwright e instó a los residentes a respetar las indicaciones de emergencia y dejar las carreteras libres para el desplazamiento de los equipos de auxilio.
Wainwright figura entre las instalaciones de instrucción militar con mayor actividad del país. Allí funciona el Centro Canadiense de Entrenamiento de Maniobras, dedicado a ejercicios que reproducen condiciones de combate, así como el centro de entrenamiento de la 3.ª División Canadiense, donde se prepara a personal militar para operaciones.
El incendio también alteró la votación anticipada del referéndum previsto para el lunes en Alberta, en el que se decidiría si la provincia debía iniciar un proceso que podría conducir a su independencia de Canadá. Elections Alberta cerró antes de lo previsto el centro de votación situado en Wainwright Communiplex el sábado y aseguró que las papeletas y los materiales electorales habían sido trasladados sin daños. Los electores contaban con alternativas en Lloydminster y Vermilion.










