Las manifestaciones que recorrieron Francia el sábado 31 de octubre de 2026 tuvieron en Lyon un episodio dirigido contra Israel y Estados Unidos. Durante la protesta, varias personas quemaron las banderas de ambos países ante una multitud que celebró la acción. La jornada reunió a unas 320.000 personas en territorio francés, de acuerdo con la estimación del Gobierno, en el tercer fin de semana consecutivo de movilizaciones por el coste de vida y la educación.
En las imágenes difundidas de Lyon se observa primero cómo un participante prende fuego a la bandera estadounidense, entre aplausos de los presentes. Cuando otro levanta la bandera israelí, aumentan los gritos y los abucheos. La bandera de Israel también termina incendiada, después de que una persona la extendiera sobre el techo transparente de una parada de tranvía y la pisoteara. Parte de la multitud coreó “Israel asesino”.
Las banderas palestinas y los pañuelos tradicionales palestinos han aparecido repetidamente en las protestas francesas de los fines de semana anteriores, algunas de las cuales terminaron con vandalismo, saqueos y actos violentos. En Marsella, una sinagoga y varios comercios judíos fueron atacados la semana pasada.
Las protestas francesas reúnen a 320.000 personas y dejan cientos de detenidos
Las movilizaciones comenzaron el mes pasado por iniciativa de estudiantes de secundaria que denunciaban el deterioro de los edificios escolares, la falta de profesores y un sistema de acceso universitario que consideran desfavorable para los alumnos de familias con menos recursos. Después se incorporaron sindicatos y otros sectores críticos con el Gobierno del presidente Emmanuel Macron, con reivindicaciones relacionadas con el encarecimiento de la vida y la educación.
La participación ha disminuido respecto de las dos convocatorias anteriores. Las autoridades calcularon 550.000 asistentes en las protestas del 17 de octubre, que terminaron en algunos de los disturbios más graves registrados en Francia en los últimos años. El 24 de octubre estimaron 410.000 participantes. Los organizadores manejan cifras superiores a las oficiales. Al anochecer del sábado 31, las autoridades habían comunicado más de 560 detenciones en todo el país; en los dos fines de semana previos, la policía había arrestado a miles de personas tras episodios de violencia y saqueos.
Aunque la mayoría de los participantes mantuvo una conducta pacífica, en París y otras ciudades hubo pequeños grupos que provocaron incendios y enfrentamientos. La celebración de Halloween también estuvo presente en las marchas mediante disfraces y actividades festivas, en contraste con los episodios de violencia que aparecieron al final de la jornada.

Estudiantes y trabajadores reclaman mejores condiciones de vida en París
La principal marcha de París reunió a colectivos con reivindicaciones distintas. Estudiantes, activistas climáticos y personas preocupadas por los precios llevaron pancartas propias. Corentin Cabreux, estudiante de 21 años, describió las condiciones de la residencia pública donde vive: manchas de humedad a lo largo de las paredes, partes del revestimiento desprendidas, cucarachas y ratas.
También participó una trabajadora del sector informático para respaldar tanto las demandas estudiantiles como a su madre, que afronta dificultades económicas con un empleo remunerado con el salario mínimo. Otra manifestante, una mujer de cabello gris, portaba una pancarta con la frase “Los mayores también estamos hartos”.
Entre los disfraces de Halloween destacó el de Cleo Farenc, asistente de una galería de 30 años, que representó a María Antonieta decapitada. Farenc explicó que eligió a una figura de poder derrocada por el pueblo por su significado dentro de la cultura francesa.

La policía despliega 70.000 agentes ante los disturbios de Halloween
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió de un “riesgo muy elevado” de alteraciones del orden, especialmente después del anochecer. Las autoridades desplegaron aproximadamente 70.000 policías y gendarmes en Francia y cambiaron los itinerarios de las marchas de París para alejarlas del centro, donde se concentran comercios, edificios gubernamentales y lugares turísticos.
Durante varias horas, la protesta parisina avanzó por los Boulevards des Maréchaux, que rodean la capital, entre música electrónica y participantes que repartían o solicitaban dulces por Halloween. Un helicóptero policial sobrevoló la zona. Los incidentes más graves comenzaron después, cerca de Porte de Charenton, donde terminaba el recorrido.
Allí, algunos manifestantes lanzaron botellas de vidrio y artefactos pirotécnicos contra los agentes. La policía respondió con granadas aturdidoras y gases lacrimógenos. El humo y las explosiones hicieron que numerosos asistentes pacíficos abandonaran la marcha; algunos se refugiaron en las inmediaciones del Bois de Vincennes. En las protestas anteriores, las fuerzas de seguridad también habían empleado cañones de agua y granadas de dispersión, unas tácticas que ocasionaron lesiones graves.
En la capital quedaron restringidos los accesos a la plaza de la República y a Les Halles entre las 23:00 y las 6:00 durante las noches del sábado y el domingo. Los menores no acompañados quedaron sujetos a un límite horario desde las 21:00 en los alrededores de los Campos Elíseos. Sin embargo, un tribunal parisino había suspendido el miércoles un toque de queda anterior para menores al considerarlo una restricción grave e ilegal de la libertad de circulación.

Alemania se suma a las marchas juveniles y registra ataques contra comercios
Las protestas juveniles también alcanzaron más de treinta ciudades alemanas. La iniciativa “Gen Z regelt”, que puede traducirse como “La generación Z se encarga”, convocó movilizaciones por la educación, la salud, la protección del clima y unas condiciones de vida asequibles. Sus participantes rechazaron además cualquier restablecimiento del servicio militar obligatorio. Los organizadores hablaron de decenas de miles de manifestantes, aunque todavía no existía un recuento oficial disponible.
En Berlín, grupos de jóvenes acudieron el sábado por la tarde a la Puerta de Brandeburgo para reclamar más inversiones en educación y vivienda. La estudiante Lara Breitenbach defendió aumentar los recursos destinados a los servicios sociales, la enseñanza y la protección climática, porque su generación tendrá que vivir durante más tiempo con las consecuencias de las decisiones actuales. Otra estudiante, Janelle Schulz, denunció que en su escuela hay filtraciones que dañan el techo, falta de docentes y baños averiados, sin que se hayan resuelto esos problemas.

La mayoría de las concentraciones alemanas transcurrió sin incidentes, pero la violencia se extendió por algunas ciudades durante la noche. En el centro de Fráncfort, grupos de alborotadores destrozaron escaparates y sustrajeron mercancías. También robaron armas de una armería, aunque la policía pudo recuperarlas después. Los agentes recibieron pedradas, botellazos y ataques con cócteles molotov, conforme a la información difundida por la policía local.
En Colonia, las autoridades pusieron fin antes de tiempo a una marcha después de que participantes utilizaran pirotecnia, lanzaran piedras contra los policías y se cubrieran el rostro pese a la prohibición. La policía empleó cañones de agua. En Hamburgo, algunos manifestantes lanzaron artefactos pirotécnicos hacia los agentes e incendiaron barricadas; las fuerzas de seguridad respondieron con agua a presión y gases lacrimógenos.

Portugal y Países Bajos también viven una jornada de movilizaciones
La crisis de la vivienda llevó a miles de personas al centro de Lisboa. Familias con niños pequeños participaron en una manifestación pacífica en la que aparecieron los lemas “Casas o fuego” y “No tenemos miedo”. Algunos asistentes levantaron pequeñas casas de cartón y otros acudieron disfrazados por Halloween.
En La Haya, Países Bajos, la policía reforzó su presencia el sábado por la tarde en las calles comerciales del centro tras las convocatorias difundidas por internet y el temor a disturbios o saqueos. Numerosas tiendas protegieron sus escaparates con tablones como medida preventiva. Hasta media tarde no se habían registrado alteraciones graves del orden.










