El ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Badr Abdelatty, advirtió que una nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán tendría consecuencias más destructivas que los enfrentamientos anteriores y podría agravar la inestabilidad de Oriente Medio. Durante su intervención en el Diálogo de Manama, celebrado en Baréin, el jefe de la diplomacia egipcia expresó su profunda preocupación por la posibilidad de que Washington y Teherán reanuden las operaciones militares a gran escala, mientras continúan las negociaciones destinadas a poner fin al conflicto.
«La segunda ronda será más peligrosa, más destructiva y no conducirá a ninguna parte. Debemos aprender de las experiencias anteriores», declaró Abdelatty durante el foro de seguridad organizado por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS). El ministro sostuvo que el empleo de la fuerza militar, sin iniciativas diplomáticas capaces de resolver las disputas, únicamente retrasa los enfrentamientos y prolonga las condiciones que pueden provocar nuevas guerras.
Las declaraciones se producen en medio de crecientes tensiones entre Washington y Teherán, después de que un acuerdo provisional alcanzado en junio no consiguiera establecer un alto el fuego duradero ni restablecer la circulación marítima normal por el estrecho de Ormuz. La guerra, iniciada a finales de febrero con ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, también provocó represalias iraníes contra países del Golfo, que sufrieron ataques con misiles y drones.

Egipto considera que una nueva confrontación podría tener consecuencias económicas y militares que superarían el territorio iraní. Abdelatty destacó que la seguridad del Golfo constituye una parte inseparable de la seguridad egipcia y condenó los ataques contra los Estados de esa región. También advirtió que la ampliación de las hostilidades afectaría las rutas comerciales internacionales, los mercados energéticos, las cadenas de suministro y la disponibilidad mundial de alimentos.
El ministro defendió la necesidad de establecer mecanismos regionales capaces de prevenir las crisis antes de que se transformen en conflictos armados. Su propuesta incluye sistemas de alerta temprana, instrumentos de respuesta rápida, cooperación entre los Estados de Oriente Medio y garantías para la seguridad de la navegación y de las infraestructuras energéticas.
La advertencia egipcia coincide con las gestiones diplomáticas que Qatar mantiene para conseguir un acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Los mediadores cataríes regresaron el viernes 30 de octubre a Teherán para continuar las conversaciones, después de presentar una propuesta de paz que las autoridades iraníes consideraron inaceptable en sus términos iniciales.
Uno de los principales obstáculos sigue siendo el orden de las concesiones exigidas por ambos gobiernos. Washington pretende incorporar desde el comienzo las restricciones al programa nuclear iraní, mientras Teherán exige previamente el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre sus puertos y la suspensión de las sanciones que afectan sus exportaciones de petróleo.

Irán ha propuesto reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de siete días a cambio de que Estados Unidos levante el bloqueo portuario. La propuesta busca resolver uno de los principales problemas económicos derivados de la guerra, puesto que las restricciones a la navegación por ese paso marítimo afectan una ruta fundamental para el transporte internacional de hidrocarburos.
Las posibilidades de una nueva ofensiva estadounidense han aumentado la inquietud de los gobiernos del Golfo. Washington ha advertido a algunos de sus aliados regionales de que podrían producirse nuevos ataques contra Irán a partir del 4 de noviembre, inmediatamente después de las elecciones legislativas estadounidenses del día 3. Las conversaciones con esos gobiernos contemplan la posibilidad de una campaña de ataques breve e intensa, mientras las autoridades regionales intentan evitar represalias iraníes contra sus territorios e instalaciones militares.
La Casa Blanca ha evitado pronunciarse sobre esos posibles planes operativos y mantiene que el presidente Donald Trump conserva abiertas sus opciones para impedir que Irán desarrolle armamento nuclear.

Durante el encuentro de Manama, Arabia Saudita también defendió la continuidad de las iniciativas diplomáticas. El viceministro saudí de Asuntos Exteriores, Waleed Elkhereiji, explicó que la reciente visita del ministro de Defensa saudí a Teherán estuvo destinada a reducir las tensiones y respaldar las gestiones de mediación de Qatar y Pakistán. Los contactos regionales buscan impedir que una nueva fase de la guerra desencadene ataques contra instalaciones militares, energéticas y comerciales de los países vecinos.
Abdelatty insistió en que la seguridad regional requiere acuerdos políticos, respeto de la soberanía estatal y mecanismos de cooperación que reduzcan las posibilidades de nuevas confrontaciones. La posición egipcia refleja la preocupación de varios gobiernos de Oriente Medio por las consecuencias de una guerra prolongada, especialmente mientras persisten las diferencias entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear, las sanciones económicas y el control de las rutas marítimas del Golfo.










