El líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, ordenó este sábado 31 de octubre a las Fuerzas Armadas preparar una respuesta militar inmediata, contundente y sin restricciones geográficas ante cualquier nuevo ataque de Estados Unidos o Israel. Durante una reunión con los principales comandantes militares del país, el dirigente iraní exigió ampliar la lista de objetivos estratégicos para incorporar todos los activos estadounidenses e israelíes que puedan quedar al alcance de sus sistemas de ataque, en medio de los preparativos de Washington para una posible nueva ofensiva contra territorio iraní después de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
Jameneí estableció que cualquier amenaza contra Irán, independientemente de su naturaleza o intensidad, deberá recibir una respuesta militar eficaz que no esté limitada al territorio de los países directamente involucrados en las hostilidades. La instrucción amplía el alcance previsto de las represalias iraníes y establece una política de respuesta destinada a disuadir nuevas operaciones estadounidenses e israelíes.
«Cualquier amenaza, independientemente de su nivel o naturaleza, debe recibir una respuesta inmediata, eficaz y sin límites geográficos», declaró Jameneí durante el encuentro con la cúpula militar. Añadió que, si Estados Unidos e Israel reanudan los ataques, corresponderá a las Fuerzas Armadas iraníes determinar cuándo y bajo qué condiciones terminarán las hostilidades.
El dirigente también ordenó actualizar la base de datos de objetivos militares para incluir los activos materiales e inmateriales de Estados Unidos e Israel. Esta instrucción incorpora una dimensión adicional a la planificación de las operaciones iraníes, al contemplar bienes e instalaciones estratégicas junto con activos de naturaleza no física, aunque el comunicado no especificó qué categorías concretas de objetivos quedarían comprendidas en esa definición.
Irán refuerza sus despliegues militares y aumenta la producción de armamento

La reunión contó con la participación del jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general de división Ali Abdollahi; el comandante en jefe del Ejército, general de división Amir Hatami, y el comandante de la Guardia Revolucionaria Islámica, general de división Ahmad Vahidi. Los tres responsables examinaron el estado de preparación de las principales fuerzas militares del país y las medidas adoptadas para reforzar sus capacidades operativas.
Los comandantes presentaron informes sobre los despliegues militares a lo largo de las costas del golfo Pérsico, las zonas operativas del estrecho de Ormuz y el golfo de Omán, así como las fronteras noroccidentales y surorientales de Irán. También comunicaron un incremento considerable de la producción de municiones y armamento destinado a operaciones de reconocimiento, apoyo y combate.
Jameneí exigió reforzar los servicios de inteligencia militar, desarrollar capacidades defensivas nacionales y actualizar las doctrinas y tácticas de combate mediante la incorporación de tecnologías militares modernas. El líder iraní vinculó estas medidas con su estrategia de máxima disuasión, destinada a mantener las fuerzas preparadas para afrontar una nueva campaña de ataques estadounidenses e israelíes.
Estados Unidos estudia nuevos ataques contra Irán después del 3 de noviembre

Las instrucciones se producen cuando Washington considera nuevas operaciones militares contra Irán después de las elecciones estadounidenses del martes 3 de noviembre. El presidente Donald Trump ha mantenido abierta la posibilidad de reanudar los bombardeos, mientras sus aliados regionales evalúan las consecuencias de una nueva escalada. Los preparativos estadounidenses han aumentado la preocupación de los países del Golfo por el riesgo de represalias iraníes contra instalaciones militares, infraestructuras energéticas y otros objetivos estratégicos de la región.
La advertencia de Jameneí también amplía el mensaje transmitido este sábado por el portavoz del Ejército iraní, Mohammad Akraminia, quien aseguró que cualquier nueva ofensiva estadounidense extenderá la guerra a una zona geográfica considerablemente mayor. El general sostuvo que Washington no podrá determinar unilateralmente las condiciones para poner fin a una nueva fase del enfrentamiento.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando las fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaron una ofensiva contra territorio iraní. Teherán respondió con ataques contra Israel y posiciones estadounidenses en países árabes, mientras la confrontación se extendió al golfo Pérsico y afectó el tráfico marítimo internacional por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de transporte de petróleo del mundo.
Las operaciones militares y las restricciones marítimas han continuado condicionando la seguridad regional durante los meses posteriores. El estrecho de Ormuz permanece sometido a fuertes restricciones y riesgos para la navegación comercial, mientras Estados Unidos mantiene operaciones destinadas a proteger el tránsito de buques y presionar económicamente a Teherán.
Catar intenta evitar nuevos bombardeos mientras Washington y Teherán negocian
La nueva orden militar coincide con los esfuerzos de Qatar para evitar otra fase de enfrentamientos. Una delegación catarí mantuvo el viernes más de doce horas de conversaciones con las autoridades iraníes para intentar reactivar las negociaciones entre Washington y Teherán. Las gestiones diplomáticas continuaron este sábado, después de que el vicepresidente estadounidense, JD Vance, enviara una comunicación al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezaei.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, confirmó que la propuesta estadounidense fue examinada en reuniones de alto nivel y consideró positiva la iniciativa de abrir un espacio para el diálogo. Sin embargo, indicó que todavía no existen reuniones directas programadas entre representantes de ambos gobiernos.
La principal controversia diplomática continúa relacionada con las restricciones al programa nuclear iraní, el bloqueo estadounidense de los puertos de Irán, las sanciones a sus exportaciones energéticas y las condiciones para restablecer la navegación por el estrecho de Ormuz. Teherán exige medidas estadounidenses sobre el bloqueo y las sanciones antes de aceptar determinados compromisos en materia nuclear.
Jameneí también destacó la importancia de mantener la coordinación entre Irán y las organizaciones armadas aliadas que operan en distintos países de Oriente Medio. Consideró que la cooperación entre esos actores constituye un componente de la estrategia regional iraní y de su capacidad para responder a futuras operaciones militares de Estados Unidos e Israel.
La orden del líder supremo establece que una nueva ofensiva contra Irán podría desencadenar operaciones de represalia fuera de las zonas de enfrentamiento anteriores. Las Fuerzas Armadas iraníes deberán preparar sus capacidades de ataque, ampliar su planificación de objetivos y mantener la disposición operativa para responder a una nueva campaña militar, mientras continúan los contactos diplomáticos para impedir la reanudación de los bombardeos.










