El Ejército de Irán advirtió este sábado 31 de octubre que cualquier nueva ofensiva militar de Estados Unidos provocará una expansión de la guerra hacia otras zonas de Oriente Medio y que Washington no podrá controlar las condiciones para poner fin a las hostilidades. La advertencia fue formulada por el general de brigada Mohammad Akraminia, portavoz de las fuerzas terrestres iraníes, en medio de los preparativos estadounidenses para una posible nueva campaña de ataques contra territorio iraní después de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
Akraminia declaró que las Fuerzas Armadas iraníes mantienen una vigilancia permanente sobre los movimientos militares estadounidenses en la región y trabajan para aumentar su capacidad de combate. El portavoz aseguró que Teherán no condicionará sus preparativos defensivos a las iniciativas diplomáticas de Washington, al que acusó de incumplir sus compromisos anteriores.
«Si el presidente estadounidense emprende nuevamente otra aventura militar en la región, presionado y alentado por los sionistas, las llamas de la guerra envolverán, sin duda, una zona geográfica mucho más extensa», advirtió el general en un mensaje publicado en la red social X. Añadió que, en esas circunstancias, el desenlace de la guerra quedaría fuera del control del presidente Donald Trump.
Estados Unidos prepara posibles ataques contra Irán después del 3 de noviembre

La advertencia iraní coincide con los informes sobre una posible reanudación de los ataques estadounidenses a partir del 4 de noviembre, un día después de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Washington ha comunicado a varios de sus aliados del Golfo que deben prepararse para una nueva fase de operaciones militares y para eventuales represalias contra instalaciones estratégicas situadas en sus territorios.
Los preparativos contemplan una posible campaña de bombardeos de corta duración y elevada intensidad. Los gobiernos del Golfo han solicitado a Washington que evite una escalada que pueda desencadenar ataques iraníes contra bases estadounidenses, instalaciones energéticas e infraestructuras civiles. Algunos de estos países también han expresado reservas sobre la utilización de las bases militares que albergan para lanzar nuevas operaciones contra Irán.
La Casa Blanca mantiene abiertas las opciones militares. Trump ha señalado que podría ordenar nuevos ataques después de las elecciones, aunque las conversaciones con Teherán continúan mediante intermediarios regionales. Washington sostiene que sus operaciones están dirigidas a impedir que Irán desarrolle armamento nuclear y a presionar al gobierno iraní para que acepte restricciones verificables a su programa nuclear.
Jameneí ordena preparar represalias sin limitaciones geográficas

La advertencia del Ejército iraní recibió el respaldo del líder supremo, Mojtaba Jameneí, quien ordenó este mismo sábado a los principales mandos militares preparar respuestas inmediatas y sin limitaciones geográficas ante cualquier nueva agresión estadounidense o israelí. La instrucción incluye actualizar los objetivos militares potenciales para incorporar instalaciones y activos estadounidenses e israelíes que puedan quedar al alcance de los sistemas de ataque iraníes.
Jameneí sostuvo que, si Estados Unidos e Israel reanudan las hostilidades, corresponderá a Irán determinar cuándo y bajo qué condiciones terminarán las operaciones. Durante una reunión con altos comandantes militares, exigió reforzar la preparación operativa, la inteligencia militar y las capacidades defensivas nacionales.
Las declaraciones reflejan la decisión de Teherán de ampliar el alcance de sus represalias si se produce una nueva ofensiva. El gobierno iraní ha advertido anteriormente que las instalaciones vinculadas a Estados Unidos en países vecinos podrían convertirse en objetivos de ataques, incluidos centros logísticos, bases militares e infraestructuras estratégicas.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, también aseguró este sábado que las Fuerzas Armadas responderán contra quienes ataquen a la población iraní. Su declaración se produce mientras Teherán participa en nuevas iniciativas diplomáticas destinadas a evitar la reanudación de las hostilidades.










