Entre el 2 y el 6 de noviembre de 2026, soldados estadounidenses utilizaron un Stryker antiaéreo para lanzar pequeños drones destinados a interceptar otras aeronaves no tripuladas. Las pruebas se efectuaron en Ustka, Polonia, durante Audacious Fury, con el interceptor FD-1 integrado en las actividades de una unidad de defensa antiaérea del Ejército de Estados Unidos.
El ejercicio estuvo a cargo del 5.º Batallón del 4.º Regimiento de Artillería de defensa antiaérea, encuadrado en la 52.ª Brigada de Artillería de defensa antiaérea y el 10.º Mando de defensa antiaérea y Antimisiles. Su personal ya operaba el blindado Stryker SGT Stout y comenzó a incorporar a sus procedimientos un arma que no depende de la trayectoria rígida de un proyectil ni de las prestaciones de un misil antiaéreo convencional.
El problema al que responde el FD-1 aparece cuando numerosos drones atacan una misma posición. Un radar puede localizar varios contactos, pero los lanzadores disponen de una cantidad limitada de misiles. Si cada aparato pequeño obliga a emplear un interceptor costoso, la batería consume municiones que también necesita contra aviones, helicópteros y amenazas de mayores dimensiones.
Los cañones automáticos pueden destruir drones próximos, aunque su eficacia cambia con la distancia, las maniobras del blanco y la precisión del tiro. Los sistemas de interferencia también tienen límites: pueden alterar enlaces de comunicaciones o señales de navegación, pero no siempre detienen aeronaves que continúan su misión de forma autónoma. El Ejército ensaya por eso interceptores no tripulados capaces de perseguir un blanco y alcanzarlo directamente.
El Stryker añade drones interceptores a sus armas antiaéreas
La plataforma utilizada en Polonia fue el SGT Stout, la primera versión del programa estadounidense Maneuver Short-Range Air Defense (M-SHORAD). Es un Stryker A1 de ocho ruedas concebido para acompañar a las tropas terrestres y defenderlas contra amenazas aéreas que vuelan a poca altura.
Su torre, desarrollada por Leonardo DRS, reúne un cañón automático XM914 de 30 milímetros, una ametralladora M240 de 7,62 milímetros, cuatro misiles Stinger y dos AGM-114L Longbow Hellfire. Los radares RPS-42 y los sensores electroópticos permiten detectar y seguir blancos, además de suministrar datos a los sistemas de armas.
El cañón proporciona una respuesta de fuego directo a distancias próximas. Los Stinger amplían las opciones de enfrentamiento contra objetivos aéreos, mientras los Hellfire aportan otra clase de armamento al vehículo. Sin embargo, ni los misiles ni sus lanzadores ofrecen reservas ilimitadas: tras varios ataques es necesario reponer las municiones gastadas.
El lanzamiento del FD-1 desde el propio SGT Stout introduce una alternativa frente a drones pequeños sin retirar las armas habituales de la torre. El blindado aporta movilidad y protección a la unidad; el interceptor, una vez en vuelo, utiliza su propio sistema de propulsión y control para aproximarse al blanco. Sus procedimientos de preparación y conducción son diferentes de los de un cañón o un misil.
El tamaño y el funcionamiento del FD-1 permiten tratarlo como un interceptor consumible. Lleva motores eléctricos, cámara y electrónica de control que permiten modificar su rumbo durante la aproximación. En lugar de seguir una trayectoria balística predeterminada, puede efectuar correcciones hasta la fase final del enfrentamiento.
El FD-1 supera los 265 km/h cuando se aproxima al blanco
Mountain Horse Solutions, integrada en Global Ordnance, desarrolló originalmente el FD-1 para atacar blancos terrestres. Más adelante adaptó el aparato para interceptar drones de los grupos 1, 2 y 3. Emplea cuatro rotores eléctricos y puede ser transportado y preparado para el vuelo por un solo militar.
La diferencia entre su velocidad habitual y la de ataque es considerable. En crucero vuela aproximadamente a 72 kilómetros por hora, pero durante la aproximación final puede superar los 265 kilómetros por hora. En ensayos del fabricante alcanzó alrededor de 314 kilómetros por hora.
Con un equipo convencional de control por vídeo en primera persona, o FPV, su enlace de comunicaciones alcanza aproximadamente seis kilómetros. Una antena exterior permite superar los veinte kilómetros. Esta conexión facilita que el operador lleve el aparato hacia un contacto previamente identificado y corrija su recorrido antes de la intercepción.
El FD-1 dispone de Pixel Lock, una función de seguimiento visual. El operador selecciona el blanco a partir de la imagen de la cámara y el sistema puede conservarlo dentro del seguimiento durante los últimos instantes del vuelo. Esa asistencia resulta especialmente útil cuando aumenta la velocidad relativa y disminuye el tiempo disponible para efectuar correcciones manuales.
La intervención humana sigue presente en la decisión de atacar. El interceptor puede funcionar por separado o recibir indicaciones iniciales de una red que detecte y siga las amenazas. Tras la autorización del enfrentamiento, los controles del FD-1 ejecutan la aproximación conforme a las órdenes recibidas. Mountain Horse Solutions diseñó el conjunto para que una persona pueda instalarlo y lanzarlo en menos de dos minutos.
El Ejército ya encargó 685 interceptores y prepara nuevas pruebas
El FD-1 llegó a las unidades mediante un proceso de adquisición acelerado. Mountain Horse Solutions obtuvo el primer puesto en el concurso tecnológico xTech Counter Strike del Ejército en noviembre de 2025. Durante la primavera de 2026 recibió un pedido de 300 drones a través de la Global Tactical Edge Acquisition Directorate (G-TEAD). Otro contrato, firmado el 8 de octubre, añadió 385 aparatos y elevó el total a 685 unidades.
La evaluación inicial de cuarenta interceptores produjo una lista de nueve aspectos que debían corregirse. El fabricante respondió con trece modificaciones de hardware. Entre ellas figuraron la incorporación de cámaras térmicas y cambios destinados a aumentar tanto el alcance como la autonomía. Parte de los ajustes se completó en las cinco semanas posteriores a la primera evaluación.
Las modificaciones se introducen a partir de las observaciones recogidas en las pruebas militares. A la vez, la batería Tactics, Integration and Employment, del 5.º Batallón del 4.º Regimiento de Artillería de defensa antiaérea, prepara procedimientos para que soldados sin experiencia anterior con drones FPV puedan aprender a utilizar el interceptor.
La instrucción comprende el manejo de la aeronave, el reconocimiento de blancos, las normas de enfrentamiento y la certificación para su empleo en una unidad antiaérea. Los soldados destinados en Ustka ya habían obtenido la certificación para operar el SGT Stout y practicaron vuelos de drones FPV sobre el mar Báltico durante Audacious Fury.
El sargento Felix Aguilar participó en la elaboración de los procedimientos de enseñanza de esta batería experimental. El mando pretende que el personal formado en Polonia instruya después a otras unidades del Ejército estadounidense desplegadas en Europa y África.
Mountain Horse Solutions continuará la producción del FD-1 mientras el Ejército organiza nuevas evaluaciones. La 10.ª División de Montaña participará en una campaña dirigida a examinar su empleo contra objetivos terrestres. Por su parte, la unidad que actuó en Ustka terminó Audacious Fury con prácticas de lanzamiento desde el Stryker SGT Stout y procedimientos de entrenamiento para incorporar drones FPV a la defensa frente a ataques simultáneos.










