El combate aéreo contra cazas modernos exige detectar objetivos a grandes distancias, mantener su seguimiento y lanzar misiles en condiciones que dificulten la respuesta del adversario. La aparición de aeronaves furtivas, radares de barrido electrónico y misiles de alcance extendido ha reducido la utilidad de los enfrentamientos basados exclusivamente en velocidad y maniobrabilidad. Estados Unidos desarrolló el F-15EX Eagle II para conservar las prestaciones de un caza pesado de largo alcance, incorporar sensores y sistemas electrónicos modernos y aumentar la cantidad de armamento transportado. Su diseño responde a una necesidad diferente de la que originó los cazas furtivos F-22 y F-35: transportar más armas y operar dentro de una fuerza aérea que combina aeronaves con distintas capacidades de detección y supervivencia.
El F-15EX deriva del F-15QA desarrollado para Qatar, una evolución del F-15E Strike Eagle estadounidense. Conserva dos motores, una cabina biplaza y la configuración aerodinámica característica del Eagle, pero incorpora controles de vuelo digitales, nuevos procesadores de misión y pantallas táctiles de gran formato. Sus motores General Electric F110-GE-129 proporcionan el empuje necesario para alcanzar velocidades próximas a Mach 2,5 en condiciones apropiadas. La aeronave puede transportar aproximadamente 13.400 kilogramos de carga externa, una característica que permite combinar misiles aire-aire, combustible y armamento de ataque. Sin embargo, su fuselaje no fue diseñado para reducir la firma radar hasta los niveles característicos de los cazas de quinta generación.

El principal sensor del Eagle II es el radar AN/APG-82(V)1, desarrollado por Raytheon y equipado con una antena de barrido electrónico activo, AESA. A diferencia de los radares de exploración mecánica, puede orientar su haz electrónicamente y alternar funciones de búsqueda y seguimiento con mayor rapidez. El sistema permite detectar varios contactos y transmitir datos de seguimiento a los equipos de misión. Su funcionamiento está respaldado por el procesador Advanced Display Core Processor II, que proporciona capacidad informática para gestionar información procedente de diferentes sistemas. Frente a cazas rusos y chinos, el radar permite realizar búsquedas a larga distancia, aunque el alcance efectivo depende de la sección radar del objetivo, las interferencias y las condiciones del encuentro.
La protección electrónica del avión corresponde al AN/ALQ-250 EPAWSS, desarrollado por BAE Systems. El sistema integra receptores capaces de detectar, identificar y localizar emisiones de radar, junto con equipos de contramedidas electrónicas. Puede emitir perturbaciones sin impedir necesariamente el funcionamiento simultáneo del radar propio y ofrece protección frente a amenazas procedentes de distintas direcciones. Esta capacidad permite responder a radares de vigilancia, sensores de cazas y sistemas de defensa antiaérea, pero no elimina la posibilidad de que el F-15EX sea detectado o atacado. Su supervivencia depende también de la distancia a la amenaza, las emisiones utilizadas y el apoyo proporcionado por otras aeronaves.
Los doce misiles del F-15EX no eliminan su desventaja frente a un caza furtivo
El F-15EX puede transportar hasta doce misiles aire-aire, frente a los ocho que admitían determinadas configuraciones anteriores del F-15. En noviembre de 2022, dos Eagle II realizaron lanzamientos de prueba desde las estaciones externas 1 y 9, utilizando misiles AIM-120 AMRAAM y AIM-9X Sidewinder. Las pruebas validaron el empleo seguro de esas posiciones y ampliaron la capacidad de armamento del avión. El AIM-120 permite atacar objetivos más allá del alcance visual mediante navegación inercial, actualizaciones de trayectoria y un radar activo durante la fase terminal. El AIM-9X proporciona guiado infrarrojo para enfrentamientos próximos y puede utilizarse junto con el sistema de designación montado en el casco del piloto.
La ventaja de transportar doce misiles aparece cuando el Eagle II debe combatir contra varias aeronaves o realizar lanzamientos sucesivos. Sin embargo, la cantidad de armas disponibles no determina cuántos objetivos puede alcanzar. El avión necesita datos de seguimiento suficientemente precisos y debe lanzar sus misiles dentro de condiciones compatibles con su energía y maniobrabilidad. Contra aeronaves que utilizan contramedidas electrónicas o realizan maniobras defensivas, pueden ser necesarios nuevos lanzamientos. Estados Unidos también desarrolla el AIM-260 JATM para disponer de un misil de mayor alcance frente a las nuevas armas chinas. En 2026, este programa continuaba su transición hacia el equipamiento de cazas estadounidenses, sin que su integración operativa en el F-15EX estuviera establecida.
El Chengdu J-20 chino presenta una dificultad distinta. Su fuselaje fue diseñado para reducir la sección radar y transportar misiles dentro de compartimientos internos. La configuración conocida incluye cuatro PL-15 en la bodega principal y dos PL-10 en compartimientos laterales. Aunque puede transportar menos armas internamente que el Eagle II en sus estaciones externas, el J-20 dispone de una ventaja de baja observabilidad que puede retrasar su detección. El F-15EX conserva un radar potente y mayor capacidad de carga, pero no dispone de una característica equivalente para reducir la distancia a la que puede ser descubierto por sensores enemigos.

El Shenyang J-16 constituye un adversario más próximo al F-15EX por sus dimensiones y configuración. Ambos son cazas pesados bimotores, con dos tripulantes y capacidad para transportar numerosas armas externas. El J-16 dispone de radar AESA y puede utilizar el PL-15 de largo alcance. También sirve de plataforma para el PL-17, un misil de mayor tamaño destinado especialmente a amenazar aeronaves de apoyo a distancias elevadas. En un enfrentamiento entre ambos cazas, la comparación debe considerar la capacidad de los sensores para proporcionar datos de tiro y las prestaciones de los misiles utilizados. La carga máxima de armamento no establece una superioridad automática para ninguno.
Los misiles PL-15 y PL-17 amplían el peligro para los cazas estadounidenses
El PL-15 representa una amenaza importante para un F-15EX equipado con misiles AIM-120. China utiliza versiones nacionales de este misil con prestaciones superiores a las de la variante de exportación PL-15E. Su sistema de guiado combina navegación durante la trayectoria y un buscador de radar activo AESA. El PL-17 está concebido para enfrentamientos de alcance todavía mayor, especialmente contra aviones cisterna, plataformas de alerta temprana y otras aeronaves de apoyo. China también ha incrementado su flota de aviones KJ-500 de alerta temprana, que permiten ampliar la vigilancia aérea y proporcionar información a los cazas. Estos medios hacen que un enfrentamiento contra aeronaves chinas no dependa únicamente de los radares instalados en cada avión.
El Sukhoi Su-35S ruso ofrece una comparación diferente. Utiliza el radar Irbis-E de barrido electrónico pasivo y dos motores con toberas de empuje vectorial, una característica que permite modificar la orientación del empuje durante determinadas maniobras. El F-15EX dispone de un radar AESA más moderno y sistemas electrónicos desarrollados específicamente para afrontar amenazas actuales. El Su-35S conserva una gran capacidad de maniobra a baja velocidad, pero esa característica no establece por sí sola una ventaja en combates de largo alcance. Los dos aviones necesitan mantener información sobre el adversario y utilizar sus armas dentro de condiciones que permitan la interceptación.

La evolución del armamento ruso ha modificado el problema que representa el Su-35S. Durante la guerra en Ucrania, Rusia incrementó el empleo del misil R-37M desde cazas Su-35S y Su-30SM2, además de los interceptores MiG-31. El R-37M permite amenazar aeronaves a gran distancia, aunque su eficacia depende de las condiciones del lanzamiento y del comportamiento del objetivo. Las fuerzas rusas también han mejorado la coordinación entre cazas y sistemas antiaéreos terrestres. El F-15EX tendría que considerar simultáneamente las amenazas de otros aviones y las de baterías de largo alcance que reciben información de sensores externos.
El Su-57 Felon introduce la baja observabilidad en la comparación rusa. A diferencia del Su-35S, dispone de compartimientos internos para armamento, superficies diseñadas para reducir la firma radar y una arquitectura de sensores distribuida. Su configuración permite combinar misiles aire-aire con armamento de ataque sin recurrir siempre a soportes externos. La producción rusa del Su-57 continuó durante 2025, aunque a un ritmo inferior al alcanzado por China con el J-20. Frente a esta aeronave, el F-15EX conserva sus ventajas de carga y capacidad de integración electrónica, pero afronta nuevamente la dificultad de detectar un objetivo concebido para reducir su exposición radar.

La Fuerza Aérea estadounidense prepara el Eagle II para combatir junto a cazas furtivos
La integración del F-15EX con otras plataformas resulta especialmente importante frente al J-20 y el Su-57. Un F-35 o un F-22 puede obtener información sobre amenazas dentro de espacios defendidos y compartir datos tácticos con otras aeronaves mediante sistemas compatibles. El Eagle II dispone de enlaces de comunicaciones y una arquitectura informática abierta que facilita nuevas integraciones. Su armamento puede contribuir a los enfrentamientos una vez que recibe información adecuada para preparar un lanzamiento. Sin embargo, transmitir una posición aproximada no equivale necesariamente a proporcionar datos suficientes para guiar un misil hasta su objetivo. La calidad, actualización y continuidad del seguimiento condicionan el empleo efectivo de las armas.
La detección infrarroja ofrece otra posibilidad frente a aeronaves furtivas. Los sensores IRST buscan emisiones térmicas de aviones y motores sin necesidad de transmitir señales de radar. Estados Unidos ha financiado mejoras para incorporar y modernizar estas capacidades en la familia F-15, incluidos equipos externos de la familia Legion. El empleo de sensores infrarrojos reduce la dependencia de emisiones activas, pero también está sujeto a limitaciones de distancia, meteorología, orientación del objetivo y condiciones térmicas. Detectar una fuente de calor tampoco proporciona automáticamente toda la información necesaria para efectuar un lanzamiento de largo alcance.
Los ensayos estadounidenses del F-15EX han incluido enfrentamientos simulados contra amenazas de quinta generación. La aeronave completó su evaluación operacional inicial y alcanzó su capacidad operativa inicial en julio de 2024, cuando comenzó su incorporación al 142.º Ala de la Guardia Nacional Aérea en Portland. Posteriormente continuaron las evaluaciones destinadas a comprobar su comportamiento frente a amenazas más complejas, incluidas condiciones de guerra electrónica y operaciones con formaciones aéreas numerosas. Estas pruebas permiten desarrollar procedimientos para utilizar sus sensores y armamento junto a otras plataformas, pero no representan resultados de combates reales contra el J-20, el Su-35S o el Su-57.
La incorporación del Eagle II al Pacífico forma parte de la sustitución de los antiguos F-15C/D estadounidenses estacionados en Japón. El plan contempla asignar 36 F-15EX a Kadena, en Okinawa, donde operarán junto a otras aeronaves estadounidenses y japonesas. El primer aparato destinado permanentemente a esa base, identificado como EX-22, salió de las instalaciones de Boeing en San Luis el 28 de agosto de 2026 y fue trasladado a Portland para completar los preparativos antes de su despliegue. El 29 de septiembre, Boeing recibió un contrato adicional de $2 380 000 000 para fabricar otros 22 F-15EX, con lo que el total contratado por Estados Unidos alcanzó las 120 aeronaves. La Fuerza Aérea mantiene la preparación de Kadena para recibir su primera dotación permanente durante el año fiscal 2027.










