Un bombardero estratégico B-52 estadounidense voló sobre el Extremo Norte acompañado por cazas F-35 del Reino Unido y Noruega durante el ejercicio Global Thunder. La operación marcó la primera misión conjunta de un B-52 con los F-35 británicos, aeronaves que operan la Real Fuerza Aérea (RAF) y la Marina Real.
El encuentro tuvo lugar el 24 de octubre de 2026. Los F-35B británicos procedían del portaaviones HMS Prince of Wales, desplegado en la operación FIRECREST dentro del ejercicio Neptune Strike 26-4. Noruega aportó sus F-35A para acompañar al bombardero sobre las aguas del norte.
Global Thunder es un ejercicio del Mando Estratégico de Estados Unidos (STRATCOM) dedicado al entrenamiento de las fuerzas estratégicas y sus unidades de apoyo. STRATCOM anunció el inicio de la edición de 2026 el 22 de octubre. Las maniobras reproducen la preparación y ejecución de un escenario de guerra nuclear, con participación de aliados invitados. Incluyen ejercicios paralelos de logística, defensa de aeródromos y gestión de bajas para ensayar las exigencias de una operación real.

El B-52 despegó de la base aérea de Minot con el indicativo HUSH 11. Completó el cruce del Atlántico y el vuelo de regreso en una sola salida, con apoyo de varios aviones cisterna que le suministraron combustible en el aire. También estaba prevista la participación de un segundo bombardero, HUSH 12, durante al menos una parte de la misión, pero un problema técnico obligó a cancelar su intervención.
Este tipo de despliegue de larga distancia recibe la denominación de misión de poder global (Global Power Mission, GPM) y forma parte habitual de Global Thunder. Permite incorporar vuelos de bombarderos estratégicos a las actividades de entrenamiento de Estados Unidos y sus aliados.
La OTAN destacó que el vuelo conjunto demostró la capacidad de las fuerzas británicas, estadounidenses y noruegas para combinar bombarderos estratégicos con aviones de combate avanzados en el Extremo Norte. La Alianza señaló que la coordinación entre países, aeronaves y misiones fortalece la interoperabilidad, la preparación y la disuasión colectiva.
La operación también requirió apoyo de reabastecimiento específico para los cazas. Un avión cisterna Voyager de la RAF asistió a los F-35B embarcados en el HMS Prince of Wales. Por su parte, los F-35A noruegos recibieron combustible de un KC-135 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, perteneciente a la 100.ª Ala de Reabastecimiento Aéreo, con base en RAF Mildenhall.










