Avishag Semberg se despidió del taekwondo a los 25 años. La medallista olímpica israelí compareció este lunes ante la prensa para explicar su decisión, un día después de hacer público su retiro en una entrevista. Entre lágrimas, habló de la relación que mantuvo con el deporte desde la infancia y del momento en que comprendió que ya no deseaba continuar con la misma exigencia.
Su despedida llega después de una carrera que comenzó con una convicción temprana y culminó con una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, obtenida cuando tenía apenas 19 años. Con aquel resultado se convirtió en la medallista olímpica más joven de la historia de Israel.
“Es difícil explicar qué hizo que me enamorara tanto de esta disciplina. Fue amor a primera vista”, expresó Semberg. Recordó que sus padres, al principio, no entendían su entusiasmo y pensaron que sería algo pasajero. Sin embargo, su interés se mantuvo: “Este deporte se convirtió en todo mi mundo”.

La deportista situó el origen de su objetivo olímpico a los nueve años, cuando supo que existía una competición mundial llamada Juegos Olímpicos. Desde entonces, aseguró, nunca abandonó la idea de participar y estaba dispuesta a hacer cuanto fuera necesario para lograrlo. La consecución de ese propósito marcó su trayectoria deportiva.
Semberg explicó que no se marcha por falta de afecto hacia el taekwondo. Dijo que entregó todo su esfuerzo durante los años de preparación, alcanzó sus sueños y obtuvo resultados que transformaron su vida. También atribuyó a esa experiencia la confianza en que podía conseguir las metas que se propusiera.
El cambio que comenzó durante el último año
La decisión comenzó a tomar forma durante el último año. Durante mucho tiempo, los entrenamientos le habían causado entusiasmo incluso después de pasar ocho horas diarias sobre el tatami. Esa sensación cambió. Actividades y dificultades que antes afrontaba de manera natural comenzaron a resultarle mucho más exigentes, mientras disminuía el interés que había sostenido su rutina.
“Comprendí que mi corazón ya no estaba allí, porque sabía cómo se sentía cuando sí lo estaba”, reconoció. Describió una pérdida gradual de motivación que finalmente la llevó a cerrar su etapa competitiva. Aunque todavía no sabe a qué se dedicará, considera que dispone de tiempo para decidir cómo aprovechar en otro ámbito lo aprendido durante su vida deportiva.
Detrás de su retirada también hay consecuencias físicas y personales que Semberg había detallado en la entrevista del día anterior. La eliminación temprana en los Juegos Olímpicos de París 2024 estuvo seguida de una prolongada crisis emocional y de cuatro meses de insomnio. A ello se sumaron lesiones graves, entre ellas fracturas en la órbita ocular y en un dedo de la mano.
Otra de las exigencias de su carrera fue el control del peso. Desde los diez años siguió dietas extremas y, para cada competición, debía reducir tres kilogramos, de 52 a 49. Con el respaldo de su esposo, Nimrod Kravitzki, y de su familia, llegó a la conclusión de que debía prestar atención a su estado físico y comenzar una nueva etapa.

Los títulos que deja su carrera
Además del bronce olímpico de Tokio, Semberg ganó el Campeonato de Europa en 2020 y fue subcampeona continental en 2022. También alcanzó el quinto puesto en un Campeonato Mundial y obtuvo numerosas medallas de oro en competiciones del circuito de la Copa del Mundo.
En su última comparecencia como competidora, insistió en que se retira satisfecha con lo vivido y con el esfuerzo que dedicó al deporte. Afirmó que sus logros cumplieron las expectativas que había concebido de niña y que el taekwondo contribuyó a formar su identidad. Por ahora, su siguiente proyecto permanece sin definir.










