Varios diputados del Bundestag y altos cargos del Gobierno alemán recibieron advertencias de Apple sobre posibles intrusiones en sus iPhone mediante programas de espionaje avanzados. La Oficina Federal de Seguridad de la Información (BSI) respondió con avisos oficiales dirigidos a las personas afectadas y medidas para impedir que los dispositivos sospechosos expongan información sensible.
La principal incógnita es hasta dónde llegaron los atacantes. Aunque las notificaciones apuntan a intentos de comprometer los teléfonos y a posibles accesos no autorizados, las autoridades todavía no han confirmado que todos los aparatos señalados hayan quedado bajo control de terceros.
Karsten Wildberger, ministro alemán de Digitalización y Modernización del Estado, confirmó en una entrevista con la cadena pública ARD que Apple había comunicado posibles infecciones por software espía. Calificó la situación de muy preocupante y explicó que los organismos de ciberseguridad contactaron de inmediato a los destinatarios de las alertas para indicarles cómo actuar.
Wildberger también pidió cautela respecto de las causas y la magnitud del incidente. Por ahora no es posible establecer con certeza todos sus efectos ni relacionarlo con herramientas de inteligencia artificial. El ministro precisó que existen desde hace tiempo programas espía capaces de ejecutar esta clase de operaciones.
El riesgo de los programas espía que no requieren abrir enlaces
Las advertencias están relacionadas con el denominado software espía mercenario, desarrollado por empresas privadas y comercializado principalmente entre gobiernos y servicios de inteligencia extranjeros. Se trata de herramientas costosas que pueden aprovechar vulnerabilidades del teléfono sin necesidad de que el propietario pulse un enlace o realice alguna otra acción.
Si consiguen penetrar en el dispositivo, estos programas pueden proporcionar acceso a mensajes cifrados, contactos y agendas, además de permitir el seguimiento de la ubicación. También pueden activar a distancia el micrófono o la cámara sin que el usuario lo advierta. Son estas capacidades las que explican la gravedad de las medidas preventivas adoptadas en Alemania.
Los servicios de seguridad han pedido a los políticos incluidos en las alertas que partan de la posibilidad de que sus teléfonos ya estén intervenidos. Entre las instrucciones figuran separar los aparatos sospechosos de las redes de comunicaciones gubernamentales, someterlos a exámenes forenses y sustituir tarjetas de hardware y contraseñas.
Esas precauciones no constituyen una confirmación técnica de que los atacantes hayan obtenido acceso a todos los datos reservados. La investigación debe determinar qué dispositivos fueron comprometidos y cuál fue el alcance real de cada posible intrusión.
Netanyahu y las precauciones frente a las cámaras de los móviles
Las posibilidades de vigilancia mediante cámaras de teléfonos también han motivado medidas físicas entre dirigentes israelíes. Durante los últimos meses, el primer ministro Benjamín Netanyahu fue fotografiado en la Knéset con un iPhone cuyas lentes estaban cubiertas por adhesivos.
Netanyahu suele evitar el uso de un teléfono móvil personal y recurre a dispositivos que cambian y que administran sus asistentes. La cobertura de las cámaras constituye una barrera física frente a la captación clandestina de imágenes, como la de documentos o reuniones sensibles, en caso de que un programa malicioso consiga activar esos componentes.
Apple dispone desde 2021 de un sistema de alertas de amenazas dirigido a personas que podrían ser objeto de ataques selectivos. Desde su puesta en marcha, ha identificado intentos de intrusión asociados a operaciones respaldadas por Estados contra periodistas, defensores de derechos humanos y políticos de más de 150 países. En Alemania, las verificaciones continúan mientras las autoridades procuran establecer si las advertencias se tradujeron en accesos efectivos a los teléfonos.










