Estados Unidos efectuó ataques contra objetivos iraníes en el estrecho de Ormuz este lunes 2 de noviembre. Un funcionario estadounidense explicó que las operaciones estuvieron dirigidas contra elementos iraníes que utilizaban misiles tierra-aire contra medios militares de su país y presentó los bombardeos como acciones defensivas. El funcionario pidió mantener su identidad reservada porque no estaba autorizado a hablar públicamente del asunto.
Las explosiones también fueron reportadas en la isla iraní de Qeshm por la televisión estatal de Irán. No se precisaron los blancos alcanzados ni el alcance de los daños. Los ataques parecían limitados y no constituían, por sí mismos, el reinicio de una ofensiva estadounidense de gran escala, aunque ocurrieron en un momento de creciente preocupación por la posibilidad de que Washington ampliara sus operaciones militares.
La intervención tuvo lugar un día antes de las elecciones legislativas estadounidenses, pese a que el presidente Donald Trump había asegurado que no lanzaría nuevos ataques contra Irán antes de la votación del martes. La guerra, sus consecuencias sobre los precios de la gasolina y el impacto económico de la guerra son asuntos sensibles para los republicanos en su intento de conservar el control del Congreso.
El último ataque estadounidense del que se tenía conocimiento antes de este lunes había ocurrido a comienzos de septiembre. Sin embargo, miles de militares estadounidenses permanecen desplegados frente a las costas iraníes para sostener el bloqueo naval que busca impedir la salida de petroleros con crudo de Irán hacia el mercado internacional. Un tercer portaaviones y varios miles de efectivos adicionales se dirigen a Oriente Medio.

La posibilidad de extender los ataques ha sido objeto de conversaciones entre Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Dos funcionarios de la región y una tercera persona familiarizada con las gestiones sostienen que Netanyahu busca una nueva campaña de bombardeos después de las elecciones estadounidenses. Una persona informada sobre una llamada entre ambos dirigentes durante el fin de semana afirmó que Netanyahu insistió en esa opción, pero que Trump no asumió ningún compromiso.
Uno de los funcionarios describió gestiones con altos cargos de la administración estadounidense para impulsar una campaña aérea rápida y extensa. Por ahora, de acuerdo con esa versión, Trump no había adoptado una decisión. El gobierno israelí no ofreció un comentario inmediato sobre esas conversaciones y la Casa Blanca tampoco respondió directamente a las preguntas sobre el contenido de la llamada.
Al mismo tiempo, Qatar mantiene contactos indirectos entre Estados Unidos e Irán. Dos funcionarios regionales dijeron que los mediadores celebraron dos rondas de conversaciones con representantes iraníes la semana pasada y que prevén continuar esta semana. El esquema en discusión contempla que Irán detenga sus ataques en el estrecho de Ormuz a cambio de que Estados Unidos levante el bloqueo de los puertos iraníes. Los funcionarios solicitaron anonimato por el carácter reservado de las comunicaciones que habían recibido.

El vicepresidente estadounidense, JD Vance, sostuvo este lunes que el diálogo ha mostrado avances. Explicó que había hablado con Trump una hora antes y que ambos consideraban posible alcanzar una solución negociada. Vance envió la semana pasada una carta a Mohsen Rezaei, responsable de seguridad iraní. La Casa Blanca no detalló su contenido; Trump indicó que el mensaje trataba sobre suministros médicos y otras cuestiones. Rezaei declaró a la televisión estatal iraní que el tono de Washington había cambiado y lo consideró una señal positiva, aunque no respondió a la carta.
Trump también redujo públicamente la importancia de la confrontación durante un discurso en Washington. Afirmó que Estados Unidos llevaba meses sin combatir y puso en duda que la situación pudiera seguir describiéndose como una guerra. La guerra, iniciado más de ocho meses atrás, ha costado al contribuyente estadounidense al menos $47 000 000 000. El precio del petróleo cayó con fuerza este lunes ante las expectativas de avances diplomáticos.
Teherán exige garantías de que Washington cumplirá cualquier acuerdo que llegue a firmarse. Estados Unidos e Israel atacaron Irán en dos ocasiones mientras mantenía conversaciones sobre su controvertido programa nuclear. Funcionarios iraníes han reiterado públicamente que su país está preparado tanto para negociar como para continuar la guerra.
El líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, se reunió con mandos militares y pidió que la respuesta a cualquier amenaza de Estados Unidos o Israel fuera inmediata y no tuviera límites geográficos. Un análisis reciente de Associated Press estimó en miles de millones de dólares los daños materiales ocasionados por ataques iraníes contra más de veinte bases estadounidenses desde el comienzo de la guerra. Durante octubre también se registró el mayor número de ataques contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz desde marzo, en medio de la presión iraní para que se retire el bloqueo.

Algunos aliados de Washington en Oriente Medio se oponen a otra campaña militar por sus posibles efectos regionales. Un funcionario de la región advirtió del riesgo de que los hutíes de Yemen intensifiquen sus ataques contra Arabia Saudí y el tráfico marítimo del mar Rojo, y de que grupos armados respaldados por Irán en Irak intervengan en la guerra. El ministro saudí de Defensa, Jalid bin Salmán, conversó este lunes con el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, sobre la situación regional y los ataques hutíes contra su país.
En el foro de seguridad Manama Dialogue, celebrado en Baréin, el asesor presidencial emiratí Anwar Gargash alertó de que las posiciones de Estados Unidos e Irán seguían muy alejadas. El ministro egipcio de Exteriores, Badr Abdelatty, advirtió que una nueva escalada sería más peligrosa y destructiva. Por su parte, China anunció que enviará un representante especial a Irán, Omán y Arabia Saudí durante la primera mitad de noviembre.
Los ataques de este lunes ocurrieron, por tanto, mientras Washington mantiene abiertas dos opciones: continuar la negociación sobre el bloqueo y la seguridad del estrecho de Ormuz, o recurrir a una nueva fase de operaciones militares. La magnitud de los bombardeos efectuados contra los objetivos iraníes y sus consecuencias inmediatas aún no estaban claras.










