El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, considera posible alcanzar un acuerdo con Irán que permita restablecer el tránsito por el estrecho de Ormuz y resolver las disputas sobre el programa nuclear iraní. Este lunes aseguró que Teherán desea negociar cuanto antes y vinculó esa perspectiva con una fuerte caída de los precios del petróleo.
En un mensaje publicado en Truth Social, Trump afirmó que el barril había perdido casi $10 de valor, una disminución que calificó de récord. A su juicio, el descenso responde a la percepción de que no habrá otra guerra con Irán. “Irán quiere un acuerdo lo antes posible. ¡Podría ocurrir!”, escribió. El mandatario también pronosticó nuevas reducciones de los precios energéticos.
La posibilidad de un entendimiento ya había surgido en sus declaraciones ante periodistas en el monumento a Lincoln, en Washington. Allí insistió en que las autoridades iraníes están interesadas en pactar con Estados Unidos. Aunque expresó confianza en ese resultado, no anunció una fecha para concluir las conversaciones ni dio por cerrado ningún compromiso.
Washington y Teherán mantienen negociaciones indirectas con mediación de Qatar. Durante el sábado circularon informaciones sobre entendimientos preliminares que abarcarían el programa nuclear iraní, la circulación marítima por el estrecho de Ormuz y posibles incentivos económicos para la República Islámica. No se comunicó un acuerdo definitivo sobre esas cuestiones.
El optimismo del presidente convive con sus advertencias militares. El domingo, durante un acto de campaña en Iowa previo a las elecciones legislativas del martes, amenazó con asestar un golpe decisivo a Irán si la confrontación persiste. Aseguró que su intención de evitar más muertes era la razón por la que Estados Unidos no había puesto fin al conflicto mediante nuevas acciones de fuerza. “En algún momento tendremos que darles un golpe contundente”, declaró.
En ese mismo acto sostuvo que la guerra terminará pronto, sin precisar un calendario. La noche del sábado había descrito las negociaciones como satisfactorias y había dicho que no tenía especial prisa por alcanzar un pacto. También puso en duda la fiabilidad de los interlocutores iraníes: afirmó que podían aceptar un acuerdo y después retirarse de él.
Trump mantiene, además, la posibilidad de bombardear otras instalaciones relacionadas con las actividades nucleares iraníes. Entre los objetivos que mencionó figura Pickaxe Mountain, una presunta instalación subterránea. Aseguró que Estados Unidos dispone de planes para atacarla y que podría ejecutar esa operación en muy poco tiempo.
Al describir la situación militar, el presidente sostuvo que Estados Unidos ya había derrotado a Irán y que los enfrentamientos de los últimos meses habían sido tan limitados que, en su opinión, ya no correspondía hablar de una guerra en curso. Afirmó que sus fuerzas habían destruido la capacidad militar y la aviación iraníes, y que habían cumplido sus objetivos. Son valoraciones expresadas por Trump.
El mandatario también presentó la situación económica iraní como un factor relevante. Afirmó que el país sufre una grave escasez de recursos financieros y una inflación superior al 300 %, cifras que mencionó al defender su posición sobre la guerra. En paralelo, atribuyó el supuesto descenso de $10 por barril en una sola jornada a los resultados de las operaciones militares estadounidenses.
Por ahora, las declaraciones presidenciales mantienen abiertas dos posibilidades: la continuidad de las conversaciones indirectas para alcanzar un acuerdo y la ejecución de nuevos ataques contra instalaciones iraníes. Trump insiste en que Teherán quiere negociar, pero no ha retirado las amenazas de recurrir nuevamente a la fuerza.










