Australia estudia incorporar interceptores de la Cúpula de Hierro a su defensa antimisiles, aunque la posible adquisición se realizaría mediante la producción estadounidense del sistema israelí. La evaluación incluye también los Patriot de fabricación norteamericana y forma parte de los planes para reforzar la protección del país frente a amenazas aéreas.
Durante una comparecencia parlamentaria, responsables de Defensa explicaron que aspiran a disponer de una capacidad de defensa contra misiles más avanzada a comienzos de la próxima década. La guerra en Ucrania y los conflictos de Oriente Medio figuran entre los factores que han llevado a examinar estas nuevas opciones.
El interés australiano se centra en los interceptores producidos en Estados Unidos a partir de la cooperación entre Rafael, fabricante israelí de la Cúpula de Hierro, y Raytheon, perteneciente al grupo RTX. No se trataría de adquirir directamente los misiles Tamir fabricados en Israel.

La colaboración industrial entre las dos compañías se materializó en 2024 en una planta de Arkansas. A través de su empresa conjunta R2S, Rafael y Raytheon establecieron allí la producción tanto de interceptores Tamir como de SkyHunter, la variante estadounidense destinada al Cuerpo de Marines de Estados Unidos y a otros posibles clientes.
La instalación se encuentra en el complejo de Raytheon del Highland Industrial Park. Su puesta en marcha supuso una inversión de decenas de millones de dólares y comenzó con una plantilla de 60 empleados estadounidenses.
El componente operativo de esta posible compra también ha sido objeto de pruebas en el Pacífico. En junio, los marines estadounidenses ensayaron en Guam sistemas de interceptación de alcance medio instalados sobre camiones, una configuración de interés para Australia. Fuerzas australianas participaron en aquel ejercicio.
La opción de comprar los interceptores a través de Estados Unidos también se ha vinculado con el propósito de evitar las críticas políticas que suscitan en Australia las adquisiciones de material de defensa israelí. Por el momento, la evaluación no constituye una decisión de compra.

El ministro australiano de Medio Ambiente, Murray Watt, sostuvo que el Gobierno procurará dotar al país de la tecnología de seguridad más apropiada. Desde el Departamento de Defensa, la subsecretaria Celia Perkins llamó la atención sobre el incremento de los incidentes con aeronaves no tripuladas en instalaciones militares.
Las incursiones de drones en dependencias de Defensa pasaron de 19 en 2022 a 2.024 durante 2025. Perkins señaló la dificultad de distinguir entre acciones imprudentes de adolescentes y amenazas graves, un problema que las autoridades deben considerar al evaluar la seguridad de esas instalaciones.
El mariscal del aire Robert Chipman, de la Real Fuerza Aérea Australiana, indicó que las Fuerzas de Defensa presentarán al Gobierno un conjunto unificado de recomendaciones en 2027. Esa valoración incluirá las conclusiones de un importante ejercicio militar previsto para ese mismo año.
Rafael también amplía la presencia internacional de sus misiles Spike

El interés por los interceptores de la Cúpula de Hierro coincide con la expansión comercial de otros sistemas desarrollados por Rafael. En la exposición Future Forces de Praga, la empresa alemana ARTEC presentó un blindado Boxer 8×8 equipado con una torre de la familia TURRA, producida por la compañía eslovaca EVPU e integrada con misiles Spike.
La familia Spike comprende misiles electroópticos para plataformas terrestres, navales y aéreas, con capacidades de disparo autónomo después de la adquisición del objetivo. Sus variantes cubren necesidades operativas distintas: el Spike SR, de unos diez kilogramos, se dispara desde el hombro y alcanza hasta dos kilómetros; el Spike NLOS, también conocido como Tamuz, pesa alrededor de 71 kilogramos y puede atacar blancos a distancias de hasta 32 kilómetros.
Los misiles de esta familia pueden emplearse desde aproximadamente 45 tipos de plataformas. Rafael ha vendido unos 50.000 Spike a 42 países, entre ellos cerca de 20 miembros de la OTAN. De ese total, alrededor de 10.000 han sido disparados en pruebas o en operaciones de combate.










