Israel volvió a advertir al gobierno del Líbano que responderá con una acción militar severa si Hezbolá ataca a las FDI en la denominada línea amarilla o intenta golpear la retaguardia israelí. El mensaje fue transmitido este lunes, en medio de la tensión con Irán y ante la posibilidad de que el grupo libanés participe en una guerra que abarque varios frentes.
La advertencia llega después de una serie de movimientos de Hezbolá para recuperar su capacidad militar desde la entrada en vigor del alto el fuego. Con ayuda iraní, la organización ha trabajado en la reactivación de instalaciones de producción de cohetes y misiles, además del traslado de armamento desde el sur del Líbano hacia áreas situadas al norte del río Litani.
Sus esfuerzos también comprenden la incorporación de nuevos miembros a su brazo armado y la sustitución de mandos de campo que murieron en operaciones anteriores. A esas actividades se suma la entrada de municiones, drones, componentes y tecnologías que forman parte de los preparativos de la organización ante una eventual guerra con Israel. Un alto funcionario de seguridad israelí sostuvo que las autoridades detectan intentos de Hezbolá de reconstruir y establecer infraestructura militar en Beirut.

En paralelo, la Armada israelí concluyó un ejercicio de gran escala denominado “semana de guerra”, destinado a comprobar la capacidad de sus fuerzas para afrontar distintas amenazas en el frente norte. Las maniobras abarcaron situaciones de emergencia tanto en el mar como en tierra, con la participación de las unidades adscritas a la base naval de Haifa.

Entre las fuerzas participantes estuvieron la flotilla de buques lanzamisiles, la flotilla de submarinos, la unidad de seguridad marítima 914, la unidad de misiones submarinas y los equipos responsables del apoyo y la asistencia operativa. El objetivo fue evaluar la coordinación entre esas unidades y su capacidad para cumplir sus misiones bajo condiciones de emergencia.
Uno de los supuestos ensayados fue un ataque masivo con misiles que coincidía con operaciones de rescate y evacuación de heridos en alta mar. El entrenamiento también exigió el despliegue de embarcaciones de apoyo y la continuidad de las actividades militares pese a la acumulación de incidentes simultáneos.
Las FDI precisaron que el ejercicio forma parte de un proceso permanente de adiestramiento y mejora de la preparación de las fuerzas navales de Haifa. Al mismo tiempo, las maniobras constituyen una demostración de su capacidad para actuar ante posibles escenarios de confrontación con Hezbolá e Irán. El ejército considera que mantiene un alto nivel de preparación ante una eventual campaña en el norte.

La zona marítima de Haifa presenta dificultades específicas para la defensa israelí. En ella se encuentran la bahía y el puerto de Haifa, una infraestructura de importancia económica y estratégica, además de plataformas de extracción de gas. La protección de estos objetivos requiere respuestas ante aeronaves, misiles, vehículos submarinos y posibles incursiones desde el mar.

La participación simultánea de todas las flotillas permitió poner a prueba situaciones propias de una guerra amplia, no solo incidentes aislados. Entre ellas estuvieron los daños causados por fuego enemigo y la necesidad de rescatar personal en el mar mientras las unidades mantienen sus funciones operativas.










