Países Bajos prolongará hasta 2027 el despliegue de sus drones MQ-9A Reaper en Rumanía, mientras Estados Unidos pone fin a su contribución a la misma misión de inteligencia, vigilancia y reconocimiento de la OTAN. La extensión mantiene una capacidad de observación persistente sobre el flanco oriental de la Alianza y el mar Negro.
Los MQ-9 neerlandeses operan desde Câmpia Turzii, en Transilvania, y realizan misiones sin armamento sobre espacio aéreo rumano y aguas internacionales. El despliegue comenzó en 2024 y estaba previsto hasta finales de septiembre de 2026, pero ahora continuará durante 2027.
Las aeronaves fueron actualizadas al estándar Block 5 y pueden permanecer en vuelo durante más de 27 horas. Su equipo incluye radar de apertura sintética, indicador de objetivos terrestres en movimiento, radar marítimo y sistemas de apoyo electrónico. Esta combinación permite vigilar grandes áreas durante periodos prolongados y seguir actividad terrestre y marítima.
La retirada estadounidense reduce el volumen total de medios disponibles para esta misión, aunque la continuidad neerlandesa evita una interrupción completa de la cobertura. Estados Unidos mantenía MQ-9 y personal de apoyo en la misma base desde 2021, dentro de una presencia militar que ya había comenzado a disminuir en Rumanía.
La misión se desarrolla en una zona que ha registrado repetidos incidentes con drones y actividad militar vinculada a la guerra en Ucrania. Rumanía ha tenido que responder a incursiones aéreas y marítimas, mientras la vigilancia del mar Negro mantiene relevancia para la OTAN por su proximidad a territorio ucraniano y a fuerzas rusas.
El despliegue de los MQ-9 forma parte de una presencia aliada más amplia en Rumanía, donde también operan fuerzas terrestres multinacionales y destacamentos rotativos de aviación. La continuidad neerlandesa refuerza el papel de los aliados europeos en una misión que hasta ahora dependía en mayor medida de capacidades estadounidenses.










