El 3 de noviembre de 2026, un avión ejecutivo no identificado despegó del aeropuerto de Roma-Ciampino poco después de las 01:10 UTC y aterrizó en el aeropuerto de Mehrabad, en Teherán, aproximadamente a las 04:30 UTC. El vuelo duró unas tres horas y veinte minutos. Tras permanecer alrededor de ocho horas en tierra, el aparato emprendió otro vuelo.
El sitio italiano de seguimiento de aviación militar ItaMilRadar fue el primero en detectar ese trayecto inusual. Para reconstruirlo utilizó información de acceso público de Flightradar24 y ADS-B Exchange.
Sin embargo, el aspecto más llamativo no fue únicamente el destino del vuelo, sino la identidad que parecía tener el avión.
ItaMilRadar observó que transmitía la dirección ICAO de 24 bits 300AB4 y el distintivo de llamada ICVMN. La dirección corresponde al bloque de códigos asignado a Italia; el distintivo, por su parte, se parece a una matrícula civil italiana: I-CVMN.
Ninguno de esos identificadores pudo asociarse con un avión conocido. Las consultas a registros aeronáuticos y bases de datos públicas no encontraron antecedentes de esa dirección hexadecimal ni de ese distintivo o matrícula anteriores al 3 de noviembre de 2026. La finalidad de la misión sigue sin conocerse, pero la aparición simultánea de dos identificadores inéditos en los sistemas públicos, unida al carácter potencialmente sensible del vuelo, plantea la posibilidad de que el aparato utilizara una “firma” electrónica modificada deliberadamente para ocultar su verdadera identidad.
La investigación de ItaMilRadar se centró también en Compagnia Aeronautica Italiana (CAI), un operador italiano con sede en Roma-Ciampino. Sus aviones ejecutivos, pintados completamente de blanco y difíciles de distinguir de otros reactores civiles, han estado vinculados con misiones delicadas para organismos gubernamentales y servicios de inteligencia.
Entre los modelos que opera CAI figuran el Dassault Falcon 900 y el Gulfstream G600. Los parámetros registrados durante los vuelos del 3 de noviembre resultan compatibles con ambos tipos, pero no permiten identificar el aparato. Tampoco se encontró una coincidencia entre el código hexadecimal del vuelo y las direcciones Mode S conocidas de los aviones relacionados con CAI.

Existe un precedente de una misión sensible de CAI con una matrícula y un código hexadecimal distintos de los habituales. En enero de 2025, un Falcon 900 recorrió la misma ruta desde Roma-Ciampino hasta Teherán para trasladar a Italia a la periodista Cecilia Sala, que había estado detenida en Irán. En aquella ocasión utilizó la identidad temporal I-TWOW, diferente de las normalmente asociadas a la flota de CAI, quizá para dificultar el reconocimiento y seguimiento de la operación. Aun así, observadores de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) y aficionados a la aviación detectaron el aparato mediante plataformas públicas de seguimiento.
Más allá de las hipótesis sobre el vuelo del 3 de noviembre, el episodio plantea una cuestión: ¿hasta qué punto es posible ocultar la identidad de un avión a los aficionados y analistas de inteligencia de fuentes abiertas que vigilan los movimientos aéreos en todo el mundo?
Como hemos explicado anteriormente, cambiar la identidad electrónica transmitida por una aeronave no es una práctica inédita. En 2020 documentamos el uso de códigos hexadecimales Mode S anómalos o ficticios durante misiones operativas de aviones militares estadounidenses de reconocimiento.
Un ejemplo ocurrió el 7 de septiembre de 2020. Un RC-135W Rivet Joint de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que operaba cerca de China cambió su dirección ICAO de 24 bits, de AE01CE a 750548. El nuevo código pertenecía al rango asignado a Malasia.
También se habían registrado casos semejantes en otras misiones de reconocimiento estadounidenses, entre ellas operaciones de aviones RC-135 cerca de Venezuela.

En nuestro artículo de 2020, Robert Hopkins, antiguo comandante de aeronave RC-135, planteó que el empleo de códigos Mode S aleatorios podría buscar confundir a los observadores aficionados de OSINT y a quienes siguen vuelos por internet, en lugar de engañar a los sistemas militares de vigilancia de un adversario.
La dirección ICAO de 24 bits de un avión es un identificador único, asignado mediante un sistema destinado a vincular cada dirección con una aeronave concreta. Los transpondedores Mode S incluyen esa dirección en sus respuestas. Las transmisiones ADS-B pueden proporcionar además la posición, la altitud y otros datos de vuelo.
Las plataformas públicas de seguimiento combinan esas señales con información de otras fuentes para representar los movimientos de los aviones y relacionarlos con matrículas, modelos, operadores e historiales de vuelos anteriores.
No obstante, la información que emite un avión no es necesariamente inalterable.
Un mismo aparato, por ejemplo, puede utilizar diferentes distintivos de llamada en misiones distintas, aunque su dirección Mode S normalmente se mantiene. En determinadas circunstancias también puede modificarse esa dirección, lo que impediría que una plataforma vinculara automáticamente el nuevo vuelo con el historial conocido de la aeronave.
Alterar la identidad transmitida no hace desaparecer al avión de los radares primarios ni impide necesariamente que los controladores de tránsito aéreo o los operadores militares lo identifiquen por otros medios. Sí puede dificultar que los investigadores y aficionados que dependen de bases públicas relacionen un vuelo con un aparato concreto, su operador o sus movimientos anteriores.
Un código hexadecimal inesperado tampoco demuestra por sí solo que exista un engaño deliberado. Los errores de configuración del transpondedor, las discrepancias entre bases de datos y otros problemas técnicos o administrativos pueden provocar diferencias entre la identificación emitida y la información pública. Sin embargo, el conjunto de circunstancias del vuelo del 3 de noviembre de 2026 no parece indicar que su código y su distintivo inusuales fueran simples errores.
La atención que despertó el misterioso vuelo entre Roma y Teherán generó numerosas preguntas sobre la identidad del aparato y los procedimientos empleados para ocultar detalles sensibles de una operación. Estas son las respuestas.
¿Son realmente inusuales el código hexadecimal y la matrícula observados el 3 de noviembre? ¿Podrían indicar una identidad electrónica temporal para dificultar el reconocimiento del avión?
Sí, son inusuales porque no corresponden a ningún aparato conocido. Tanto ICVMN, que recuerda a la matrícula italiana I-CVMN, como el código hexadecimal Mode S son nuevos en las bases de datos disponibles públicamente. Esto permite plantear que se utilizaran para ocultar la verdadera identidad del avión y de su operador.
¿Es posible que se tratara de un Falcon 900 de Compagnia Aeronautica Italiana, como el empleado en enero de 2025 para repatriar a Cecilia Sala?
Es una posibilidad. En operaciones especialmente sensibles pueden emplearse técnicas para ocultar la identidad de una aeronave o de la organización que la utiliza, con identificadores distintos de los asociados habitualmente a ese avión.
Los cambios pueden afectar tanto a la matrícula visible en el exterior como a los identificadores electrónicos que transmite el transpondedor, incluida la dirección ICAO de 24 bits. Esta última puede alterarse mediante la sustitución del transpondedor original o, en determinadas circunstancias, mediante su reprogramación, sin necesidad de reemplazar el equipo instalado.
Una vez concluida la misión y desaparecida la necesidad de mantener el secreto, el avión puede recuperar su configuración original.
Algunos observadores señalan que el I-NEMO, uno de los Falcon vinculados históricamente con misiones sensibles, lleva meses sin aparecer en plataformas públicas. ¿Existen indicios técnicos de que haya usado otras identidades o de que haya sido sustituido?
Es posible, pero conviene ser prudentes antes de identificar un avión concreto con el que efectuó el vuelo del 3 de noviembre.
Que una aeronave no aparezca en plataformas públicas de seguimiento no significa necesariamente que no haya volado. Su visibilidad depende de varios factores, como la cobertura de los receptores, los datos transmitidos por el transpondedor y los procedimientos que emplea cada plataforma para procesarlos y mostrarlos.
Por tanto, no puede descartarse que I-NEMO haya continuado sus operaciones con otros procedimientos o identificadores, ni que otro avión lo haya sustituido.
¿Qué información permitiría identificar el avión con mayor certeza?
En este último vuelo misterioso, el distintivo de llamada, el código hexadecimal y la matrícula no bastan por sí solos para identificar de manera concluyente la aeronave.
A falta de confirmación oficial o documentación, la vía más fiable sería cotejar esos identificadores electrónicos con historiales de seguimiento de vuelos y con cualquier fotografía disponible.
Las imágenes pueden mostrar características distintivas del avión y, cuando sea posible, ayudar a determinar su número de serie de fabricación (MSN), que identifica de manera única la célula de la aeronave con independencia de la matrícula que lleve.










