Un misil balístico representa una amenaza muy diferente de la que normalmente enfrenta un caza de combate. Después del lanzamiento, su motor lo acelera durante una fase relativamente breve y lo impulsa hacia una trayectoria que puede extenderse a gran altitud, incluso fuera de la atmósfera. Durante el descenso, la cabeza de guerra puede alcanzar velocidades de varios kilómetros por segundo. La defensa necesita descubrir el lanzamiento, calcular la trayectoria y colocar un interceptor en el punto de encuentro antes de que el proyectil alcance su objetivo.
Los radares terrestres especializados y los satélites de alerta temprana realizan buena parte de ese trabajo. Sin embargo, una aeronave equipada con sensores infrarrojos puede observar el calor producido por un cohete durante su ascenso y proporcionar información desde una posición diferente. El interés militar de esta capacidad reside en detectar el lanzamiento cuanto antes y transmitir datos que permitan seguir el proyectil o localizar la instalación desde la que fue disparado.
El Lockheed Martin F-35 incorpora precisamente esa clase de sensores. Su sistema electroóptico de apertura distribuida, denominado DAS, permite observar el espacio alrededor del avión sin necesidad de orientar manualmente una cámara hacia cada contacto. La información se combina con la obtenida por el radar y otros equipos de misión. Israel utiliza esta arquitectura en el F-35I Adir, una variante adaptada con sistemas nacionales de comunicaciones y guerra electrónica.
La capacidad adquirió una aplicación operativa durante los ataques israelíes contra instalaciones militares iraníes en 2026. El 2 de abril, un F-35I detectó el lanzamiento de un misil balístico desde una instalación de almacenamiento en Irán. La identificación permitió atacar posteriormente el lanzador e impedir nuevos disparos desde esa posición. El Adir intervino así contra la amenaza balística en su lugar de origen, una función diferente de destruir el misil cuando ya se encuentra en vuelo hacia territorio israelí.
Los sensores del F-35 detectaron cohetes a más de 1.300 kilómetros
La capacidad para observar lanzamientos balísticos comenzó a investigarse antes de que el F-35 entrara en servicio. En 2010, Northrop Grumman instaló el sistema AN/AAQ-37 DAS en un BAC 1-11 utilizado como laboratorio aéreo. Durante un vuelo experimental, el equipo detectó el lanzamiento de un cohete de dos etapas a una distancia superior a 1.300 kilómetros. Los sensores siguieron su ascenso, registraron la separación de etapas y continuaron observando el proyectil después de agotarse su propulsión.
El funcionamiento se basa en seis sensores infrarrojos distribuidos alrededor del fuselaje. Cada uno observa una región del espacio y sus imágenes se combinan para ofrecer cobertura esférica. El sistema identifica diferencias de radiación térmica y puede reconocer la intensa emisión infrarroja de un motor cohete. Esa observación es pasiva: el avión no necesita emitir energía radar para descubrir el lanzamiento. La computadora de misión procesa la información y proporciona indicaciones sobre la dirección de la amenaza.
En junio de 2012, Northrop Grumman amplió esos experimentos utilizando nuevamente el BAC 1-11. Durante una campaña coordinada con la NASA y la Fuerza Aérea estadounidense, el sistema DAS detectó cinco cohetes lanzados en rápida sucesión. El radar AN/APG-81 AESA también participó en el seguimiento. Los sensores infrarrojos localizaron los lanzamientos y proporcionaron indicaciones para orientar el radar, que obtuvo trayectorias de seguimiento con precisión apropiada para aplicaciones de control de armamento.
La combinación ofrece una ventaja técnica frente al empleo aislado de un radar. El DAS mantiene una vigilancia continua alrededor de la aeronave y puede advertir la presencia de una fuente térmica sin que el piloto conozca previamente su dirección. El AN/APG-81, por su parte, utiliza una antena de barrido electrónico activo para medir contactos dentro de su sector de exploración. Los dos sistemas pueden contribuir a identificar una amenaza y reconstruir su movimiento, mientras el avión continúa ejecutando otras funciones de combate.
El Adir ya ha destruido misiles de crucero durante operaciones reales
La participación del F-35I en la defensa antiaérea israelí quedó demostrada el 31 de octubre de 2023. Un misil de crucero lanzado desde Yemen avanzaba hacia territorio israelí cuando los sistemas de vigilancia detectaron su aproximación. La Fuerza Aérea envió cazas Adir para interceptarlo. Uno de ellos consiguió destruir el proyectil mediante un misil aire-aire, en el primer derribo conocido de un misil de crucero realizado por un F-35.
Un misil de crucero dispone de características que permiten enfrentarlo mediante armamento aire-aire convencional. Utiliza sustentación aerodinámica, incorpora superficies de control y normalmente vuela dentro de la atmósfera mediante un motor de reacción. Aunque puede desplazarse a baja altitud para dificultar su detección, sigue siendo un objetivo aéreo cuya trayectoria puede calcularse y contra el cual un caza puede emplear misiles guiados por radar o infrarrojos.
El F-35I puede transportar el AIM-120 AMRAAM, equipado con un buscador radar activo, y el AIM-9X Sidewinder, que utiliza guiado infrarrojo. Ambos fueron desarrollados para combatir aeronaves, aunque también pueden utilizarse contra determinadas amenazas aéreas no tripuladas. Sus prestaciones y sistemas de guiado son diferentes de los interceptores especializados para destruir cabezas de guerra balísticas durante el descenso desde grandes altitudes.
La diferencia se observó durante aquella misma jornada de octubre de 2023. Mientras el Adir destruía un misil de crucero procedente de Yemen, el sistema Arrow interceptó un misil superficie-superficie que se aproximaba desde el mar Rojo. Las dos acciones respondían a amenazas distintas y utilizaron armas adaptadas a sus respectivas condiciones de vuelo. El F-35I intervino contra el proyectil que volaba dentro de la atmósfera; Arrow asumió la interceptación de la amenaza balística.
Arrow destruye los misiles balísticos a altitudes que un caza no puede alcanzar
Israel desarrolló el sistema Arrow para enfrentar misiles balísticos de largo alcance mediante interceptores terrestres. Su arquitectura incluye los radares Green Pine y Super Green Pine, equipos de control de tiro, centros de mando y diferentes versiones del misil interceptor. Arrow 2 puede actuar contra amenazas balísticas a gran altitud dentro de la atmósfera, mientras Arrow 3 fue diseñado para alcanzar objetivos fuera de ella.
La diferencia física es importante. Un F-35A, del cual deriva el Adir, tiene una velocidad máxima aproximada de Mach 1,6 y opera dentro de la atmósfera. Los misiles balísticos de alcance medio pueden desplazarse mucho más rápido durante su fase terminal, después de recorrer trayectorias a altitudes muy superiores a las de los cazas. Interceptarlos exige sistemas de propulsión, guiado y maniobra capaces de alcanzar un punto de encuentro bajo condiciones que exceden las previstas para los misiles aire-aire convencionales.
Durante el ataque iraní del 13 y 14 de abril de 2024, aproximadamente 120 misiles balísticos fueron lanzados hacia Israel. Algunos tenían como objetivo la base aérea de Nevatim, donde operan los F-35I. La defensa utilizó principalmente interceptores Arrow para enfrentarlos durante su aproximación. Otros componentes de la red defensiva y fuerzas aliadas participaron en la respuesta contra las diferentes amenazas que integraban el ataque.
La experiencia continuó durante las campañas posteriores. El ministerio de Defensa israelí atribuyó al sistema Arrow numerosas interceptaciones de misiles balísticos lanzados desde Irán y Yemen. En agosto de 2026, el programa realizó otra prueba destinada a mejorar sus prestaciones frente a nuevas amenazas. Israel también aceleró la producción de interceptores Arrow para incrementar sus reservas. El sistema continúa formando la capa superior de una red defensiva que incluye David”s Sling, Cúpula de Hierro y otros medios especializados.
Estados Unidos estudió utilizar el F-35 para interceptar misiles durante su ascenso
El concepto de destruir un misil balístico desde un avión de combate tiene antecedentes en Estados Unidos. En enero de 2019, el Departamento de Defensa estudió la posibilidad de desarrollar un interceptor aerotransportado que pudiera instalarse en el F-35. La propuesta consistía en atacar el misil adversario durante su fase de propulsión, antes de que alcanzara las altitudes y velocidades de su trayectoria posterior. En esa etapa, el motor produce una señal térmica intensa que facilita su detección.
El inconveniente principal es la posición del interceptor. La fase propulsada dura relativamente poco, por lo que el avión necesita encontrarse cerca de la región de lanzamiento. También debe detectar el despegue, calcular una trayectoria de encuentro y disponer de un arma suficientemente rápida. La Oficina Presupuestaria del Congreso estadounidense examinó esta posibilidad y señaló que los interceptores aéreos necesitarían operar cerca de las instalaciones desde las que parte la amenaza, en ocasiones dentro del espacio aéreo adversario.
Para Israel, ese procedimiento plantea dificultades adicionales frente a misiles lanzados desde Irán. La distancia entre ambos países y la profundidad territorial iraní complican mantener cazas cerca de todas las posibles instalaciones de lanzamiento. Una interceptación durante el ascenso también depende de la dirección del proyectil: perseguirlo después del despegue exige condiciones distintas de aproximarse desde una posición adelantada. El Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel examinó estas limitaciones en 2025 y destacó las exigencias de despliegue, velocidad y proximidad del interceptor.
La capacidad de detección del F-35 permite, en cambio, otra modalidad de intervención. El avión puede penetrar en un espacio aéreo defendido, observar instalaciones militares y localizar actividades relacionadas con los lanzamientos. Sus sensores pueden contribuir a identificar una amenaza antes de que complete una secuencia de disparos. La neutralización puede realizarse entonces mediante armamento aire-superficie dirigido contra los equipos terrestres, sin necesidad de perseguir el misil balístico durante su trayectoria.
El F-35I participa en la defensa antimisiles desde el reconocimiento y el ataque
Esta aplicación adquirió importancia durante las operaciones israelíes contra Irán en 2026. Los F-35I participaron en ataques contra instalaciones militares y sistemas de defensa antiaérea, aprovechando su baja observabilidad y sus sensores para realizar misiones de penetración. La detección de un lanzamiento balístico el 2 de abril permitió identificar una instalación de misiles y atacar posteriormente el lanzador. El resultado combinó reconocimiento aéreo y ataque contra la infraestructura desde la que operaba el arma.
El Adir también incorpora sistemas israelíes de comunicaciones que facilitan su integración con otras aeronaves de la Fuerza Aérea. Durante las operaciones defensivas contra el ataque iraní de abril de 2024, Israel utilizó F-35 junto a F-16 para compartir información táctica y coordinar las acciones de sus cazas. La transmisión de datos permite que una plataforma equipada con sensores avanzados contribuya a la situación aérea de otras unidades, aunque las decisiones de interceptación balística continúan bajo los sistemas especializados de defensa antimisiles.
La detección de un lanzamiento y la interceptación física del misil son, por tanto, funciones diferentes dentro de la defensa antiaérea. El F-35I dispone de sensores capaces de descubrir actividades balísticas y puede contribuir a neutralizar sus plataformas de lanzamiento. Su armamento aire-aire está orientado a combatir aeronaves, drones y determinadas clases de misiles de crucero. Las intercepciones de cabezas de guerra balísticas durante su vuelo corresponden a Arrow y a los demás sistemas especializados que integran la defensa israelí.
La Fuerza Aérea continúa ampliando esta organización mediante nuevas entregas de cazas Adir y modernizaciones de sus defensas terrestres. En enero de 2026 recibió tres F-35I adicionales destinados a los escuadrones 116 y 140 de Nevatim. Los aparatos se incorporaron a una flota empleada tanto en misiones de ataque como de defensa antiaérea, mientras el sistema Arrow avanzaba en sus pruebas y en la ampliación de la producción de interceptores. La combinación permite actuar contra la infraestructura de lanzamiento a grandes distancias y enfrentar los misiles balísticos que alcanzan las fases posteriores de su trayectoria.









