La superioridad aérea exige mucho más que disponer de cazas capaces de alcanzar velocidades elevadas o transportar misiles de largo alcance. Una fuerza aérea necesita descubrir las aeronaves adversarias, aproximarse sin proporcionarles una ventaja de detección y conservar suficiente energía para combatir o abandonar una zona amenazada. Cuando esas operaciones se desarrollan frente a radares modernos y sistemas antiaéreos de gran alcance, la capacidad de reducir la firma radar se convierte en un elemento decisivo para proteger a los pilotos y a las demás aeronaves de una formación.
El Lockheed Martin F-22 Raptor fue diseñado precisamente para combatir en esas condiciones. Su combinación de baja observabilidad, velocidad supersónica sostenida sin poscombustión, empuje vectorial y sensores integrados permite ejecutar misiones que continúan siendo importantes para la Fuerza Aérea estadounidense. El avión puede transportar sus misiles dentro del fuselaje y aproximarse a otros cazas sin presentar las mismas características de reflexión radar de una aeronave cargada con armamento exterior.
Lo particular de su situación es que Estados Unidos dejó de fabricarlo hace catorce años. El último ejemplar salió de la línea de montaje de Lockheed Martin en Marietta, Georgia, el 13 de diciembre de 2011 y fue entregado en 2012. La decisión de limitar la producción a 187 aviones operativos puso fin a un programa que originalmente había contemplado una flota considerablemente mayor. Desde entonces, cada F-22 perdido o retirado representa una reducción de una fuerza que no recibe aeronaves nuevas.
Sin embargo, el Raptor continúa participando en operaciones de combate, despliegues internacionales y ejercicios de gran escala. Durante 2026 intervino en la campaña aérea estadounidense contra Irán, realizó misiones en Filipinas y mantuvo destacamentos en Japón. En octubre, los aparatos del 525.º Escuadrón Expedicionario de Caza operaron desde la base japonesa de Tsuiki durante Keen Sword 27. La Fuerza Aérea sigue empleando sus F-22 para tareas de superioridad aérea mientras desarrolla el futuro F-47, destinado a sustituirlos progresivamente.
La producción terminó cuando el Raptor apenas comenzaba su carrera operativa
El F-22 nació durante la Guerra Fría, cuando Estados Unidos buscaba sustituir al F-15 Eagle mediante un caza capaz de enfrentarse a las nuevas generaciones de aeronaves soviéticas. Lockheed ganó el concurso Advanced Tactical Fighter en 1991, con un proyecto desarrollado junto con Boeing y General Dynamics. El primer F-22 de desarrollo voló el 7 de septiembre de 1997 y la Fuerza Aérea alcanzó su capacidad operativa inicial en diciembre de 2005. Para entonces, la desaparición de la Unión Soviética había modificado las prioridades presupuestarias que originalmente justificaban una flota numerosa.
El avión incorporaba dos motores Pratt & Whitney F119-PW-100, capaces de proporcionar aproximadamente £35 000 de empuje cada uno con poscombustión. Sus toberas orientables permiten modificar la dirección del empuje en el plano vertical, mientras el sistema digital de control coordina su funcionamiento con las superficies aerodinámicas. El resultado es una aeronave capaz de mantener vuelo supersónico sin utilizar continuamente la poscombustión, conservar energía durante el combate y ejecutar maniobras a elevados ángulos de ataque.
La aviónica también representó una evolución respecto de los cazas anteriores. El radar AN/APG-77 utiliza una antena de exploración electrónica activa, mientras los receptores del sistema de guerra electrónica AN/ALR-94 permiten detectar emisiones de radar. La computadora de misión combina información procedente de diferentes sensores para presentar al piloto una situación táctica integrada. Sus bodegas pueden transportar seis AIM-120 AMRAAM y dos AIM-9 Sidewinder para combate aire-aire, además de configuraciones de ataque terrestre con bombas guiadas.
La decisión de cerrar la producción convirtió el mantenimiento en una cuestión particularmente importante. Las estructuras de titanio y materiales compuestos, los recubrimientos de baja observabilidad y los equipos electrónicos especializados necesitan procedimientos de reparación que permitan conservar las características originales. En 2018, un F-22 de la 3.ª Ala sufrió un accidente de despegue en Fallon, Nevada. La aeronave fue trasladada a Alaska y permaneció casi cinco años sometida a reparaciones antes de regresar al vuelo el 4 de mayo de 2023. Recuperar ese ejemplar permitió conservar una unidad que ya no podía sustituirse mediante una nueva adquisición.
El F-22 pasó de atacar objetivos en Siria a proteger operaciones aéreas sobre Irán
La primera experiencia de combate del Raptor llegó en septiembre de 2014, durante los ataques estadounidenses contra el Estado Islámico en Siria. Aunque había sido concebido principalmente para destruir aeronaves adversarias, los F-22 utilizaron bombas guiadas contra instalaciones terrestres, incluido un centro de mando. Durante los meses posteriores efectuaron más de doscientas salidas sobre Siria, realizaron ataques de precisión y contribuyeron a coordinar las operaciones de otras aeronaves mediante sus sensores.
La campaña siria también permitió comprobar una función que no requiere necesariamente disparar armamento: proteger a las demás aeronaves frente a posibles amenazas aéreas. Un F-22 puede vigilar contactos, mantener posiciones favorables para interceptarlos y proporcionar cobertura a aviones de ataque. Su presencia modifica las condiciones en las que deben operar los cazas adversarios, especialmente cuando sus pilotos necesitan considerar la posibilidad de encontrarse con una aeronave de baja observabilidad.
En febrero de 2026, los F-22 volvieron a participar en una operación de combate de gran escala. Estados Unidos inició Furia Épica contra Irán el día 28, con bombarderos, cazas, aeronaves de guerra electrónica y medios de apoyo. Los Raptor realizaron misiones de superioridad aérea, detección de amenazas y protección de las formaciones de ataque. Su función consistía en contribuir al control del espacio aéreo mientras otras plataformas atacaban instalaciones militares, sistemas antiaéreos y objetivos seleccionados.
El empleo del F-22 en estas operaciones muestra por qué la Fuerza Aérea conserva sus capacidades de combate aire-aire. Los bombarderos B-1, B-2 y B-52, así como los cazas dedicados al ataque terrestre, necesitan operar bajo condiciones en las que el riesgo de interceptación sea reducido. El Raptor puede adelantarse a una formación, utilizar sus sensores para identificar amenazas y emplear sus AMRAAM cuando las condiciones de combate lo requieren. Durante julio, los aparatos destacados en Oriente Medio comenzaron a regresar a sus bases, después de varios meses de actividad en la región.
Los Raptor de Alaska y Virginia continúan operando desde Japón
Las operaciones de combate no han interrumpido los despliegues de entrenamiento en el Indo-Pacífico. En mayo de 2026, los F-22 de las escuadrillas 90.ª y 27.ª, procedentes de Alaska y Virginia, llegaron a Kadena, en Okinawa. Allí se integraron con otras aeronaves de la 18.ª Ala estadounidense para realizar actividades de defensa antiaérea y cooperación militar. La base mantiene una posición importante dentro de la organización aérea estadounidense en el Pacífico occidental y recibe rotaciones de cazas mientras prepara la incorporación permanente de los F-15EX.
Durante octubre comenzó otra rotación. Los Raptor de la 525.ª Escuadrilla Expedicionaria de Caza llegaron a Kadena desde la Base Conjunta Elmendorf-Richardson, Alaska, y participaron en Keen Sword 27. El 19 de octubre operaron desde Tsuiki, una instalación de la Fuerza Aérea de Autodefensa japonesa situada en la isla de Kyushu. El ejercicio permitió utilizar una base japonesa distinta de Kadena y practicar la coordinación con aeronaves y personal militar del país anfitrión.
La utilización de bases adicionales requiere preparar el apoyo terrestre que acompaña a cada destacamento. Los equipos de mantenimiento deben disponer de herramientas, repuestos, combustible y medios para inspeccionar los componentes de baja observabilidad. También necesitan comprobar los sistemas hidráulicos, eléctricos y de propulsión antes de cada salida. La Fuerza Aérea emplea estos despliegues para practicar operaciones con infraestructura distribuida y reducir la dependencia de unos pocos aeródromos principales.
El F-22 continúa evolucionando para ejecutar esas misiones. El programa Raptor Agile Capability Release incorpora mejoras sucesivas en sensores, comunicaciones y supervivencia. Lockheed Martin recibió en enero de 2025 un contrato de $270 000 000 para desarrollar e integrar el Infrared Defensive System, equipado con sensores infrarrojos distribuidos. La Fuerza Aérea también trabaja en sensores de búsqueda infrarroja, nuevos sistemas de presentación de información para el piloto y depósitos exteriores de menor resistencia aerodinámica destinados a ampliar el alcance operativo.
La modernización mantiene al F-22 en servicio mientras se desarrolla el F-47
La nueva generación de sistemas infrarrojos responde a una limitación del diseño original. El F-22 dispone de radar y receptores de guerra electrónica, pero no fue equipado inicialmente con un sistema de búsqueda infrarroja equivalente al de algunos cazas posteriores. La incorporación de sensores pasivos permitirá ampliar las posibilidades de detección sin depender exclusivamente de emisiones radar. El IRDS, por su parte, está destinado a mejorar la alerta frente a misiles aire-aire y tierra-aire. Ambos desarrollos atienden funciones diferentes dentro de la modernización.

El alcance también tiene una importancia creciente. Las operaciones sobre el Pacífico requieren cubrir distancias considerables entre aeródromos, zonas de patrulla y posiciones de reabastecimiento. Los nuevos depósitos exteriores y sus soportes están siendo desarrollados para reducir la resistencia aerodinámica y conservar mejores características de baja observabilidad. Su empleo permitirá adaptar el avión a misiones prolongadas, aunque el transporte exterior continuará modificando su configuración respecto de la correspondiente a las bodegas cerradas.
La cantidad de aeronaves disponibles sigue condicionando la planificación. En agosto de 2026, la Fuerza Aérea mantenía un inventario de 185 F-22. El Congreso estableció restricciones para impedir que la flota disminuyera por debajo de 184 aparatos antes del 30 de septiembre de 2027. Parte de las unidades Block 20 se utiliza para entrenamiento y pruebas, mientras los aviones Block 30/35 reciben prioridad para las modernizaciones destinadas al combate. La Fuerza Aérea prepara su sustitución mediante el programa F-47, cuya incorporación exigirá varios años de desarrollo y producción.
La actividad de los últimos meses mantiene al F-22 en dos frentes: las escuadrillas operativas continúan sus misiones y los centros de ensayos trabajan en las modificaciones que extenderán su empleo. En Japón, los aparatos de la 525.ª Escuadrilla completaron Keen Sword 27 después de operar desde Kadena y Tsuiki. En Edwards, los equipos de pruebas continúan la integración de sensores infrarrojos y nuevos equipos exteriores. El Raptor permanece así en servicio como caza de superioridad aérea, con una flota cerrada desde 2012 y un programa de modernización destinado a mantener sus capacidades durante la transición hacia el F-47.









