Un envío de componentes inservibles del F-35 que viajaba desde Australia hacia Estados Unidos pasó por Hong Kong por error. Entre las piezas había un dosel, y parte del cargamento continúa desaparecido. El caso abrió investigaciones en Estados Unidos y Australia para determinar si se trató de un fallo logístico o de una acción deliberada. Hasta ahora no existe evidencia pública de una operación china para obtener el material.
El ministro de Defensa australiano, Richard Marles, afirmó que las piezas faltantes “no son sensibles”. Sin embargo, un dosel o una puerta de la bahía de armas pueden ofrecer información técnica que no siempre se obtiene de fotografías, planos o datos previos. El acceso físico permite examinar materiales, tratamientos, geometría, métodos de fabricación y otros elementos vinculados con la baja observabilidad.
La capacidad furtiva del F-35 no depende de una sola pieza. Surge de la integración de la forma del avión, el diseño y las características del motor, los materiales absorbentes de radar, los sistemas de a bordo y millones de líneas de software. Por eso, unos pocos componentes no permiten reproducir el rendimiento general de baja observabilidad del aparato.
El dosel, no obstante, incorpora tecnología específica. Su transparencia acrílica estirada lleva una capa delgada de material transparente absorbente de radar, destinada a reducir los reflejos y a preservar la firma de baja observabilidad. La Agencia de Logística de Defensa de Estados Unidos ha señalado que la degradación de esa capa puede aumentar la firma radar y afectar la capacidad total de misión.

Este componente arrastra además un historial de problemas técnicos. En 2019, la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos registró unos 20 casos en los que las transparencias del dosel presentaron delaminación antes de alcanzar 100 horas de vuelo. Algunos lotes sufrieron degradación, desprendimiento y separación del recubrimiento externo, con efectos tanto sobre la baja observabilidad como sobre la visibilidad del piloto.
El programa introdujo modificaciones desde 2019, entre ellas un respiradero en el marco del dosel. Aun así, un informe de la GAO de 2024 indicó que algunos doseles todavía presentaban delaminación del recubrimiento externo y que continuaba el trabajo sobre las causas y las medidas correctivas. En 2026, otro informe de la GAO incluyó el dosel entre los componentes limitados por la capacidad de la base industrial y entre los principales factores asociados con las tasas de F-35 no disponibles para misión, sin atribuir ese efecto actual de preparación específicamente a la delaminación.
No se conoce el lote de producción, el estado ni la configuración exacta del dosel involucrado en este envío. La pieza, sin ser presentada como el componente más sensible del F-35, sí contiene elementos relevantes para estudiar materiales y soluciones relacionadas con la baja observabilidad.










