Herzi Halevi, quien dirigía el Estado Mayor de las FDI cuando ocurrió la masacre del 7 de octubre, reivindicó este domingo el papel del Ejército en el regreso de los rehenes israelíes de la Franja de Gaza. Durante una conferencia de la organización Shurat HaDin en Nueva York, el antiguo jefe militar defendió las operaciones de combate como el factor decisivo para conseguir su liberación y cuestionó la actuación del gobierno en las decisiones sobre la ofensiva terrestre.
“Sin una fuerte presión militar dentro de Gaza no habríamos podido traer de vuelta a los rehenes. Puedo demostrarlo”, afirmó Halevi. Sostuvo además que el Ejército tuvo que dedicar mucho tiempo a convencer al gobierno de emprender la maniobra terrestre en el enclave.
Estas declaraciones se producen después de las fuertes discrepancias que enfrentaron durante la guerra al primer ministro Benjamín Netanyahu con responsables de la cúpula de seguridad sobre la continuación y ampliación de los combates. Netanyahu defendió la persistencia de la presión militar como vía para recuperar a los rehenes y derrotar a Hamás, mientras que diversos responsables de seguridad se opusieron en distintas fases a extender las operaciones y prefirieron actuaciones más limitadas. Halevi reclama ahora para las FDI el mérito de los resultados de esa presión, mientras presenta al gobierno como un obstáculo para el inicio de la operación terrestre.
El exjefe del Estado Mayor también reconoció que los ataques israelíes provocaron la muerte de rehenes durante la guerra. “Lamentablemente, cometimos errores. Nuestras bombas mataron a rehenes; no sabíamos que estaban allí”, declaró en la misma conferencia. La admisión llega casi tres años después de la masacre perpetrada durante su etapa al frente del Ejército.
En otra parte de su intervención, Halevi rechazó las acusaciones de una supuesta traición interna que hubiera facilitado el ataque del 7 de octubre. Calificó aquella jornada como un fracaso que podía haberse evitado, pero sostuvo que “al cien por cien no hubo una traición desde dentro”. Añadió que, después de tres años, no se había encontrado a una sola persona del sistema que hubiera ayudado a Hamás y exigió al gobierno y a los dirigentes políticos que lo dijeran públicamente de manera clara.
Halevi recordó asimismo que, hacia el final de la mañana del 7 de octubre, las FDI enviaron un mensaje de advertencia a Hezbolá. La comunicación indicaba que cualquier acción de la organización recibiría una respuesta militar severa en el Líbano.










