Israel ha establecido una nueva obligación para las aerolíneas: comunicar la identidad y los datos de los integrantes de cada tripulación con 48 horas de anticipación a la salida del vuelo. La medida se adoptó un mes después del intento de secuestro de un avión de Flydubai que transportaba pasajeros israelíes desde los Emiratos Árabes Unidos hacia Israel. Las autoridades pretenden disponer del tiempo necesario para examinar esos datos antes de que la aeronave despegue.
Hasta ahora, uno de los problemas era precisamente el momento en que las autoridades recibían la información. Los datos de los tripulantes llegaban al sistema israelí poco antes del cierre de las puertas del avión y, en determinados casos, hasta 15 minutos después del despegue, de acuerdo con el Canal 13. Bajo ese procedimiento, cualquier información que justificara una revisión de seguridad podía conocerse cuando el vuelo ya estaba en marcha.
Una fuente gubernamental había defendido ese procedimiento como una práctica habitual en la aviación internacional y sostuvo que ningún organismo estatal había solicitado modificarlo. La nueva exigencia de entregar los datos con dos días de anticipación cambia ese punto de los controles.
Los problemas detectados después del ataque también alcanzaron al Ministerio de Transporte. Un documento interno del Consejo de Seguridad Nacional, divulgado por Galei Tzahal, estableció que el ministerio no había cumplido las responsabilidades asignadas en materia de seguridad de la aviación extranjera. Los profesionales de esa cartera habían advertido que no contaban con las capacidades necesarias para asumirlas, pero las funciones permanecieron bajo su responsabilidad después de diversas deliberaciones y decisiones.
El Consejo de Seguridad Nacional ya había advertido en marzo de 2025 que el Ministerio de Transporte no actuaba conforme a una decisión del gabinete. Las deficiencias expuestas incluían advertencias desatendidas, decisiones sin ejecución, información de inteligencia desaprovechada y falta de personal.
Otro elemento señalado fue el Centro Nacional de Evaluación de Pasajeros. Este organismo reúne información de pasajeros y tripulaciones que llegan a Israel en vuelos de compañías extranjeras, incluida información útil para identificar posibles problemas de seguridad relacionados con la nacionalidad de los tripulantes. Aunque el Ministerio de Transporte estaba autorizado para consultar la base de datos en el ejercicio de sus funciones, los informes indican que nunca solicitó habilitar ese acceso.
El episodio que precedió a la revisión ocurrió a bordo de un vuelo de Flydubai entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel. Un copiloto omaní intentó hacerse con el control del avión y apuñaló al piloto. Este se defendió y abrió la cabina para que varios pasajeros israelíes pudieran intervenir. Los pasajeros lograron reducir al atacante.
Después de que se recuperó el control de la aeronave, dos pilotos que viajaban fuera de servicio realizaron un aterrizaje seguro en Arabia Saudí. El avión presentaba daños importantes en la cola, provocados durante el rápido descenso que se produjo en el incidente.
La presencia del copiloto omaní planteó además un incumplimiento de los acuerdos de seguridad entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos. Esos acuerdos establecen que los vuelos entre ambos países solo pueden ser pilotados por nacionales de Estados que participan en los Acuerdos de Abraham. Omán no cumple esa condición, por lo que el copiloto no debería haber estado a los mandos del vuelo. La revisión de los requisitos para las aerolíneas busca impedir que las autoridades vuelvan a recibir demasiado tarde información necesaria para evaluar a sus tripulaciones.









