Entre las cerca de 3.500 instalaciones de Hezbolá que las fuerzas israelíes destruyeron en el sur del Líbano había complejos subterráneos conocidos como “ciudades refugio”. Su destrucción fue uno de los principales objetivos del equipo de combate de la 7.ª Brigada, que ya completó ocho meses de operaciones en la zona.
Según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Hezbolá contó con apoyo financiero del régimen iraní para construir la red subterránea de la que formaban parte esos complejos. Para destruirlos, los soldados de la brigada trabajaron con la unidad Yahalom, especializada en operaciones de ingeniería que incluyen misiones bajo tierra.
Las tropas también destruyeron miles de otras instalaciones que Hezbolá utilizaba en las zonas donde operó la brigada. Además de atacar esa infraestructura, los soldados buscaron armas y combatieron a los miembros del grupo. Las FDI cifran en unos 400 los combatientes de Hezbolá que las tropas israelíes mataron en esos ocho meses. En los registros, los soldados encontraron cientos de armas de la organización.










