Los bombarderos furtivos estadounidenses realizaron ataques de largo alcance contra Irán, operaron desde Australia y Guam y estrenaron el misil antibuque LRASM durante 2026.
Los bombarderos furtivos B-2 Spirit de la Fuerza Aérea de Estados Unidos han desarrollado durante 2026 una serie de misiones que abarcan ataques contra instalaciones militares iraníes, despliegues estratégicos en el Indo-Pacífico y operaciones antibuque con armamento de precisión. Las aeronaves del 509.º Ala de Bombardeo, destinadas en la base de Whiteman, Misuri, participaron en la operación Furia Épica contra Irán y posteriormente realizaron actividades de entrenamiento en Australia y Guam. El 27 de junio, uno de estos bombarderos lanzó un misil antibuque AGM-158C LRASM contra un buque retirado del servicio durante el ejercicio Valiant Shield.
Las operaciones recientes muestran las diferentes funciones que desempeña una flota de bombarderos estratégicos concebida originalmente para penetrar defensas antiaéreas y atacar objetivos terrestres. Durante marzo y abril, los B-2 realizaron misiones de combate de más de treinta horas desde Estados Unidos para atacar instalaciones fortificadas de Irán. En junio, sus tripulaciones participaron en ejercicios con la Real Fuerza Aérea Australiana y efectuaron ataques contra objetivos marítimos en el Pacífico occidental. Estas actividades combinan la capacidad de penetración furtiva, el reabastecimiento aéreo y el empleo de municiones de largo alcance.
La Fuerza Aérea mantiene simultáneamente un programa de recuperación y modernización de sus aeronaves. El 7 de octubre regresó a Whiteman el B-2 denominado Spirit of Kitty Hawk, después de completar trabajos de mantenimiento estructural y restauración de sus superficies furtivas en Palmdale, California. La reincorporación de estos aparatos permite sostener una flota pequeña, cuyos aviones deben cumplir misiones de disuasión estratégica, entrenamiento y combate mientras Estados Unidos prepara la introducción del futuro bombardero B-21 Raider.
Un B-2 dispara el misil antibuque LRASM durante Valiant Shield 2026

El despliegue de junio en el Pacífico permitió demostrar una función del B-2 que hasta entonces no había sido divulgada públicamente: el empleo del misil de crucero antibuque AGM-158C Long Range Anti-Ship Missile (LRASM). Durante Valiant Shield 2026, un bombardero del 509.º Ala de Bombardeo lanzó esta munición contra el antiguo USS Juneau, un transporte anfibio retirado del servicio y utilizado como blanco en un ejercicio de hundimiento. La operación se desarrolló el 27 de junio en el mar de Filipinas, al norte de las islas Marianas.
El ejercicio reunió medios aéreos, navales y submarinos estadounidenses y aliados. El B-2 participó junto con un F-15E Strike Eagle del 85.º Escuadrón de Pruebas y Evaluación, mientras unidades navales realizaron otros ataques contra el blanco. Un submarino de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón también lanzó un torpedo contra el USS Juneau. Los cazas F-35C y F/A-18 Super Hornet del portaaviones USS George Washington proporcionaron apoyo a las actividades. El buque fue hundido a más de 200 millas náuticas de Guam.
El AGM-158C es un misil antibuque desarrollado a partir de la familia Joint Air-to-Surface Standoff Missile (JASSM). Utiliza un motor turbofán, navegación autónoma y sensores destinados a localizar y reconocer objetivos marítimos durante el vuelo. Su configuración furtiva reduce determinadas reflexiones radar y permite aproximarse a buques protegidos por sistemas de defensa antiaérea. La arquitectura de guiado facilita las operaciones a grandes distancias, particularmente cuando el objetivo debe identificarse entre otras embarcaciones presentes en la zona marítima.
La integración del LRASM amplía las funciones conocidas del B-2 más allá de los ataques contra instalaciones terrestres. El bombardero puede utilizar su autonomía y características furtivas para aproximarse a sectores donde operan unidades navales adversarias, mientras el misil realiza la fase final del ataque desde una distancia considerable. Esta combinación resulta relevante para operaciones en el Pacífico occidental, donde las fuerzas estadounidenses deben afrontar grandes extensiones marítimas y sistemas de defensa distribuidos entre buques, islas y bases terrestres.
Durante la campaña, el B-2 también operó desde la base aérea de Andersen, en Guam. Las fotografías oficiales del 27 de junio muestran al bombardero estacionado en sus instalaciones y participando en operaciones de abastecimiento. La presencia del avión permitió comprobar procedimientos de apoyo en una instalación estadounidense situada en el Pacífico occidental, utilizada habitualmente para recibir bombarderos estratégicos durante ejercicios y despliegues regionales.
Los B-2 operaron desde Australia junto con los cazas F-35A

Antes de la operación en las Marianas, el B-2 había participado en el ejercicio Diamond Storm, desarrollado conjuntamente con la Real Fuerza Aérea Australiana. El 11 de junio, militares del 393.º Escuadrón Expedicionario de Bombardeo efectuaron operaciones de reabastecimiento en tierra en la base aérea de Amberley, Queensland. Las actividades formaron parte de un despliegue Bomber Task Force (BTF), mediante el cual Estados Unidos traslada temporalmente bombarderos estratégicos a otras regiones para efectuar misiones conjuntas, preparar instalaciones y mantener la capacidad de operar desde diferentes bases.
El despliegue incorporó vuelos con aeronaves australianas y actividades de integración con los cazas furtivos F-35A Lightning II. La Fuerza Aérea Australiana utilizó el ejercicio para preparar a los participantes de su curso de instructores de combate aéreo, centrado en coordinar diferentes medios militares durante operaciones complejas. La participación del B-2 permitió incluir una plataforma estratégica dentro de escenarios que reunían aeronaves de combate, reabastecimiento, comunicaciones y sistemas de mando.
Una de las actividades comprendió el reabastecimiento aéreo mediante un KC-30A australiano sobre el Pacífico sur. La maniobra permitió comprobar la compatibilidad operativa entre los medios de ambas fuerzas aéreas durante misiones de largo alcance. El B-2 utiliza combustible recibido durante el vuelo para ampliar su autonomía y permanecer en operaciones durante muchas horas. La disponibilidad de aviones cisterna aliados permite organizar misiones desde diferentes regiones y facilita los desplazamientos entre bases situadas a miles de kilómetros.
En Amberley se practicó también el reabastecimiento rápido en tierra, denominado hot-pit refueling. Este procedimiento permite abastecer una aeronave mediante una operación preparada para reducir el tiempo de permanencia en la base. Su utilización con el B-2 exige equipos especializados, procedimientos de seguridad, personal de mantenimiento y coordinación con las instalaciones receptoras. La prueba permitió comprobar que la base australiana podía proporcionar apoyo logístico a un bombardero furtivo estadounidense durante un despliegue temporal.
El comodoro del aire Pete Robinson, director general de Operaciones de Combate Aéreo de la Fuerza Aérea Australiana, vinculó estas actividades con la preparación de unidades capaces de combinar medios aéreos de diferentes países. Australia proporciona instalaciones, apoyo logístico y aeronaves de reabastecimiento, mientras Estados Unidos incorpora sus bombarderos estratégicos a los escenarios de entrenamiento. El ejercicio forma parte del programa bilateral Enhanced Air Cooperation, destinado a ampliar la interoperabilidad y las operaciones conjuntas en el Indo-Pacífico.
Los B-2 realizaron misiones de 36 horas para atacar instalaciones iraníes

Las misiones de combate de marzo y abril representan una de las actividades más exigentes realizadas por la flota durante 2026. Estados Unidos inició la operación Furia Épica contra Irán el 28 de febrero, con ataques contra instalaciones de mando, sistemas de defensa antiaérea, emplazamientos de misiles y otras infraestructuras militares. El CENTCOM incorporó bombarderos B-2, B-1B y B-52H a la campaña, junto con cazas, aeronaves de guerra electrónica, aviones cisterna y medios navales.
Los B-2 realizaron ataques desde su base habitual de Whiteman, en Misuri. A diferencia de otros bombarderos estadounidenses que utilizaron instalaciones adelantadas en el Reino Unido durante la campaña, los Spirit ejecutaron misiones de largo alcance con apoyo de reabastecimiento aéreo. Las actividades incluyeron vuelos destinados a penetrar el espacio aéreo iraní y atacar instalaciones fortificadas mediante bombas penetradoras. La Fuerza Aérea difundió fotografías y grabaciones de los preparativos y despegues realizados durante marzo y abril.
El 5 de abril, la Fuerza Aérea documentó la salida de varios B-2 para una nueva misión de combate. El CENTCOM difundió imágenes oficiales de las aeronaves mientras iniciaban sus operaciones desde territorio estadounidense. Dos días después, Military Times informó que los bombarderos habían completado una misión de aproximadamente 36 horas para atacar un complejo subterráneo donde, según la inteligencia estadounidense, se encontraban reunidos mandos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
La orden de atacar el complejo procedió del almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM, después de recibir información sobre la presencia de los responsables militares iraníes. Los B-2 recorrieron una distancia aproximada de 7.000 millas durante la misión, que comprendió el desplazamiento desde Estados Unidos, el ataque y el regreso a Whiteman. Las tripulaciones permanecieron en vuelo durante un periodo comparable al de las operaciones de junio de 2025 contra las instalaciones nucleares iraníes.
Las misiones de esa duración requieren coordinar sucesivos reabastecimientos, la disponibilidad de aviones cisterna y la participación de otras aeronaves encargadas de apoyar la penetración de las defensas. El B-2 dispone de dos tripulantes y una cabina preparada para vuelos prolongados, pero la planificación también debe considerar el consumo de combustible, las condiciones meteorológicas, los procedimientos de navegación y las características de los objetivos. La operación de abril combinó estos elementos para ejecutar un ataque contra una instalación subterránea situada a miles de kilómetros de su base.
La utilización de municiones penetradoras permite atacar estructuras reforzadas y emplazamientos enterrados. Estas armas emplean cuerpos resistentes y sistemas de guiado destinados a alcanzar la posición prevista y penetrar materiales antes de detonar. Su empleo adquiere importancia frente a instalaciones militares protegidas mediante capas de tierra, hormigón o roca. El B-2 está preparado para transportar armamento de gran masa dentro de sus bodegas internas, lo que permite combinar cargas pesadas con una configuración de baja observabilidad radar.
Siete B-2 lanzaron catorce bombas GBU-57 contra Irán en junio de 2025

La participación del B-2 en Furia Épica tuvo como antecedente directo la operación Martillo de Medianoche, ejecutada durante la noche del 21 al 22 de junio de 2025. Siete bombarderos partieron desde Estados Unidos para atacar instalaciones nucleares iraníes en Fordo y Natanz. La operación incluyó también misiles de crucero Tomahawk lanzados desde un submarino estadounidense contra objetivos relacionados con la instalación de Isfahán. El ataque combinó bombarderos furtivos, aeronaves de escolta, sistemas de vigilancia, guerra electrónica y reabastecimiento aéreo.
Los siete B-2 utilizaron catorce bombas GBU-57 Massive Ordnance Penetrator (MOP), de aproximadamente 13.600 kilogramos cada una. El armamento fue desarrollado para atacar instalaciones subterráneas reforzadas y había sido sometido a numerosas pruebas antes de su primera utilización en combate. Las aeronaves realizaron varios reabastecimientos durante el desplazamiento y coordinaron su entrada en el espacio aéreo iraní con otras unidades estadounidenses encargadas de proteger la formación.
La planificación también incluyó una maniobra de engaño mediante otro grupo de B-2 que voló hacia el oeste, sobre el Pacífico, mientras los siete bombarderos asignados al ataque principal avanzaban hacia Oriente Medio. La maniobra buscaba dificultar la identificación anticipada de la ruta utilizada por la fuerza de ataque. Según la información presentada por el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, la operación movilizó más de 125 aeronaves y exigió una coordinación precisa entre unidades situadas en diferentes regiones.
El ataque se ejecutó después de aproximadamente dieciocho horas de desplazamiento hacia la zona de operaciones. Las primeras bombas GBU-57 fueron lanzadas contra Fordo, una instalación nuclear construida bajo una montaña. Posteriormente se atacaron otros objetivos, mientras los misiles Tomahawk alcanzaban instalaciones de superficie en Isfahán. La misión de los bombarderos terminó con el regreso a Estados Unidos después de más de treinta horas de vuelo.
Martillo de Medianoche proporcionó una experiencia operativa que posteriormente se relacionó con los ataques desarrollados durante Furia Épica. En ambos casos, el B-2 fue empleado para ejecutar misiones de largo alcance contra instalaciones protegidas, con apoyo de medios aéreos y navales. La operación de 2025 también demostró la posibilidad de organizar ataques con bombas de gran masa desde territorio estadounidense, sin mantener necesariamente los bombarderos en una base adelantada próxima al objetivo.
Seis bombarderos B-2 fueron desplegados en Diego García durante 2025

Otro de los despliegues recientes de la flota tuvo lugar en marzo de 2025, cuando Estados Unidos trasladó bombarderos B-2 a Diego García, una instalación estratégica situada en el archipiélago de Chagos, en el océano Índico. El Comando de Ataque Global de la Fuerza Aérea confirmó el 27 de marzo la llegada de estas aeronaves, mientras Estados Unidos desarrollaba operaciones militares contra los hutíes en Yemen y mantenía una creciente presión sobre Irán.
Las imágenes satelitales examinadas por Associated Press mostraron al menos seis B-2 estacionados en la base. La concentración representaba una proporción considerable de la flota estadounidense, compuesta por un número reducido de bombarderos furtivos. Diego García proporciona instalaciones para operaciones aéreas de largo alcance, almacenamiento de equipos y apoyo logístico, además de una posición geográfica que permite acceder a diferentes sectores de Oriente Medio, África y Asia.
La presencia de los bombarderos respondió a la importancia militar de la región y a la necesidad estadounidense de disponer de medios capaces de atacar instalaciones fortificadas. Las operaciones contra los hutíes comprendían ataques a depósitos de armas, emplazamientos de lanzamiento y otras infraestructuras utilizadas contra el tráfico marítimo del mar Rojo. La concentración de B-2 también aumentó las opciones militares disponibles ante una eventual confrontación con Irán.
Diego García había recibido anteriormente bombarderos B-2 durante operaciones temporales, aunque su utilización como base de despliegue prolongado había sido menos frecuente en los años anteriores. Las instalaciones permiten reabastecer las aeronaves, efectuar actividades de mantenimiento y preparar nuevas misiones. Su ubicación reduce las distancias necesarias para determinadas operaciones respecto de las salidas directas desde el territorio continental estadounidense.
La operación tuvo un antecedente en octubre de 2024, cuando varios B-2 atacaron cinco instalaciones subterráneas de almacenamiento de armas en zonas de Yemen controladas por los hutíes. El secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, explicó entonces que los objetivos contenían armas y componentes utilizados para atacar embarcaciones militares y comerciales. Los bombarderos actuaron junto con otros medios estadounidenses en una campaña destinada a reducir los ataques contra la navegación por el mar Rojo, el estrecho de Bab el-Mandeb y el golfo de Adén.
El 509.º Ala realizó nuevas pruebas de preparación en agosto de 2026

Después de las misiones desarrolladas en Irán y el Pacífico, la flota continuó sus actividades de preparación en Whiteman. El 27 de agosto de 2026, el 509.º Ala de Bombardeo realizó el ejercicio Spirit Vigilance, destinado a comprobar la capacidad de preparar y operar sus aeronaves bajo procedimientos de respuesta rápida. La Fuerza Aérea difundió imágenes de las actividades, que comprendieron operaciones con los B-2 y la participación de personal de mantenimiento y seguridad de la base.
Estos ejercicios permiten evaluar la organización necesaria para disponer de bombarderos preparados para cumplir misiones. La preparación comprende inspecciones técnicas, abastecimiento de combustible, instalación de equipos y coordinación entre tripulaciones, personal de mantenimiento y responsables de operaciones. También permite comprobar la seguridad de las instalaciones y la capacidad de trasladar aeronaves desde sus posiciones de estacionamiento hasta las áreas de operación.
El ejercicio se relaciona con las funciones de disuasión estratégica del 509.º Ala. El B-2 puede transportar armamento convencional y nuclear, por lo que forma parte de los medios estadounidenses preparados para responder a distintas situaciones militares. La base de Whiteman concentra las operaciones de estos bombarderos y dispone de las instalaciones especializadas necesarias para mantener sus sistemas furtivos, sus componentes electrónicos y su armamento.
La experiencia acumulada durante las misiones de combate de 2025 y 2026 también influye en el entrenamiento de las tripulaciones. Los vuelos prolongados, los procedimientos de reabastecimiento, la coordinación con cazas y los ataques contra instalaciones protegidas forman parte de las actividades que las unidades deben mantener mediante ejercicios. Spirit Vigilance permitió continuar ese trabajo después de las operaciones realizadas durante el primer semestre.
La Fuerza Aérea recupera dos B-2 después de trabajos de mantenimiento

La disponibilidad de aeronaves representa una cuestión importante para el mantenimiento de las operaciones del B-2. El 23 de junio de 2026, el bombardero Spirit of Ohio, número de serie 82-1070, regresó a las actividades de la flota después de completar trabajos de mantenimiento programado en Palmdale. El avión fue sometido a inspecciones estructurales y restauración de componentes, incluidos elementos relacionados con sus características de baja observabilidad radar. La Fuerza Aérea anunció formalmente su regreso el 17 de julio.
El 7 de octubre regresó otro aparato, el Spirit of Kitty Hawk, número de serie 93-1086. Northrop Grumman había realizado trabajos de mantenimiento en la Planta 42 de la Fuerza Aérea, donde también desarrolla actividades relacionadas con el nuevo B-21 Raider. Las tareas incluyeron reparaciones estructurales y restauración de las superficies furtivas. El avión fue trasladado posteriormente a la línea de modificaciones del 509.º Ala para incorporar mejoras adicionales en los equipos de comunicaciones y los sistemas de baja observabilidad.
El mantenimiento del B-2 requiere procedimientos específicos debido a las características de su estructura y sus revestimientos. Los materiales destinados a reducir las reflexiones radar deben conservar determinadas propiedades, especialmente en las uniones entre paneles, los bordes de las superficies y los compartimentos que se abren durante las operaciones. El desgaste ocasionado por el vuelo, las condiciones ambientales y las actividades de mantenimiento obliga a efectuar inspecciones y reparaciones especializadas.
En el caso del Spirit of Kitty Hawk, los trabajos comprendieron también la sustitución de una sección estructural posterior sometida a las cargas térmicas y acústicas generadas por los motores. La Fuerza Aérea explicó que los equipos de mantenimiento identificaron otros componentes que requerían intervención y efectuaron reparaciones antes de entregar nuevamente el aparato. Estas actividades permiten prolongar la vida útil de la flota y sostener su disponibilidad mientras avanza el desarrollo del B-21.
Estados Unidos fabricó 21 bombarderos B-2, aunque la flota se redujo después de accidentes y retiradas. La ficha técnica oficial de la Fuerza Aérea, actualizada en mayo de 2026, registra veinte aparatos en su inventario, incluido uno destinado a pruebas. La cantidad limitada de aeronaves hace que las operaciones de mantenimiento y las modificaciones tengan una influencia directa sobre los recursos disponibles para misiones de combate y entrenamiento.
El B-2 puede transportar 27 toneladas de armamento en dos bodegas internas

El B-2 Spirit fue desarrollado por Northrop Grumman como un bombardero estratégico de baja observabilidad, capaz de penetrar espacios aéreos protegidos por radares y sistemas antiaéreos. Su configuración de ala volante elimina las superficies verticales de cola utilizadas por los aviones convencionales y distribuye los componentes principales dentro de una estructura aerodinámica continua. Los motores, el combustible, los equipos electrónicos y el armamento están integrados dentro del fuselaje, lo que contribuye a controlar las características de reflexión radar de la aeronave.
El bombardero utiliza cuatro motores General Electric F118-GE-100, cada uno con un empuje aproximado de £17 300. Tiene una envergadura de 52,12 metros, una longitud de 20,9 metros y una altura de 5,1 metros. Su masa máxima de despegue alcanza aproximadamente 152.600 kilogramos. La velocidad máxima corresponde al régimen subsónico alto y su techo operativo declarado es de unos 15.240 metros. La tripulación está integrada por dos pilotos.
La ficha técnica estadounidense establece una capacidad máxima de carga de aproximadamente 27.200 kilogramos. El armamento se transporta dentro de dos bodegas, una disposición que conserva la configuración exterior durante el vuelo. El B-2 puede emplear distintas municiones convencionales de precisión y también está preparado para misiones nucleares. La capacidad de transportar cargas de gran masa permitió incorporar bombas penetradoras como la GBU-57, utilizadas contra las instalaciones iraníes durante Martillo de Medianoche.
La autonomía de vuelo es otro componente fundamental de su diseño. El B-2 dispone de una capacidad intercontinental y puede ampliar considerablemente la duración de las misiones mediante reabastecimiento aéreo. Esta característica permitió ejecutar ataques contra Irán desde Misuri y desarrollar operaciones sobre el Pacífico utilizando bases estadounidenses y aliadas. Las aeronaves pueden recorrer grandes distancias sin establecer necesariamente un despliegue permanente cerca de la zona donde se encuentran sus objetivos.
Sus características furtivas se obtienen mediante la combinación de la geometría, los materiales, la ubicación de los motores y la distribución de los sistemas dentro de la estructura. La configuración reduce determinadas reflexiones de radar y contribuye a dificultar la detección y el seguimiento a distancias elevadas. Los sistemas de navegación, misión y guerra electrónica complementan estas características y permiten preparar operaciones contra objetivos protegidos por defensas avanzadas.
El B-2 también puede emplear armamento lanzado desde distancias considerables. La integración del AGM-158C LRASM, demostrada en junio, proporciona una función antibuque que complementa el empleo de bombas de precisión. Esta combinación amplía la utilización de la aeronave contra objetivos terrestres y marítimos, especialmente dentro de operaciones donde se requiere atacar instalaciones o plataformas protegidas mediante diferentes sistemas de defensa.
La Fuerza Aérea mantendrá los B-2 mientras introduce el nuevo B-21 Raider

La Fuerza Aérea estadounidense prepara la sustitución progresiva de sus bombarderos B-2 y B-1B mediante el B-21 Raider, una aeronave desarrollada para ejecutar misiones convencionales y nucleares con una arquitectura de baja observabilidad más reciente. El programa contempla la adquisición de al menos cien B-21, destinados a constituir una parte principal de la futura flota estratégica estadounidense junto con los B-52 modernizados.
La transición requiere mantener los B-2 disponibles durante los próximos años. Los trabajos de recuperación estructural, modernización de comunicaciones y mantenimiento de los revestimientos furtivos permiten prolongar sus operaciones hasta que existan suficientes B-21 para asumir sus funciones. La continuidad de la flota también permite conservar la preparación de las tripulaciones y los procedimientos necesarios para ejecutar misiones estratégicas de largo alcance.
Los despliegues de 2026 ofrecen una visión de las funciones que la Fuerza Aérea pretende mantener durante esa transición. En Oriente Medio, el B-2 fue utilizado para atacar instalaciones fortificadas mediante armamento penetrador. En Australia, participó en operaciones conjuntas con cazas y aviones cisterna. En Guam y las Marianas, ejecutó un ataque antibuque con un misil de crucero de largo alcance. Los ejercicios posteriores en Whiteman continuaron la preparación de las unidades responsables de estas aeronaves.
Al 30 de octubre de 2026, las actividades recientes documentadas incluyen la operación Furia Épica, los despliegues Bomber Task Force en el Indo-Pacífico, el ataque de prueba con LRASM durante Valiant Shield, el ejercicio Spirit Vigilance de agosto y la recuperación de aeronaves después de su mantenimiento. La combinación de estas operaciones mantiene al B-2 en misiones de ataque estratégico y entrenamiento avanzado mientras Estados Unidos desarrolla su siguiente generación de bombarderos furtivos.









