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El F-22 Raptor se reinventa con sensores avanzados

¿Cuántos misiles y bombas puede llevar realmente el F-22 Raptor?

1 de noviembre de 2026
en Defensa y tecnología militar

El F-22 Raptor puede llevar una cantidad distinta de municiones según la misión asignada. Si el objetivo consiste en combatir contra otras aeronaves, la distribución habitual incluye ocho misiles dentro del fuselaje. Para atacar blancos terrestres puede transportar hasta ocho bombas guiadas y conservar cuatro misiles aire-aire. El avión dispone además de un cañón fijo y cuatro puntos de suspensión externos, aunque estos últimos no equivalen automáticamente a cuatro estaciones adicionales de combate con armamento autorizado para lanzamiento.

La diferencia importa porque la capacidad estructural de transporte, la combinación de municiones instalada y el armamento que puede utilizarse durante el vuelo son conceptos diferentes. En el Raptor, la selección de armas depende de las dimensiones de tres bodegas internas, sus lanzadores y el software que permite emplear cada munición. El fabricante Lockheed Martin diseñó esa distribución para preservar la baja observabilidad radar mientras el avión transporta su carga de combate.

La arquitectura del Raptor combina armamento interior y estaciones de transporte exterior.

La Fuerza Aérea de Estados Unidos mantiene diversas opciones para sus misiones de superioridad aérea y ataque de precisión. Durante 2026 también avanza en programas de modernización que abarcan misiles de mayor alcance, sensores infrarrojos y depósitos externos con menor resistencia aerodinámica. Ninguna de esas iniciativas modifica el hecho de que las configuraciones internas documentadas continúan como referencia para establecer cuántas armas puede llevar y emplear el F-22.

F-22 Raptor con compartimentos de armamento abiertos.
Las bodegas internas del F-22 permiten mantener misiles y bombas dentro del fuselaje.

Por qué ocho misiles representan la carga habitual de superioridad aérea

El caza cuenta con un gran compartimento ventral y otras dos bodegas pequeñas, situadas a ambos lados del fuselaje. En la central se alojan normalmente seis misiles AIM-120 AMRAAM. Cada uno de los compartimentos laterales admite un AIM-9 Sidewinder, con lo que la combinación alcanza ocho misiles aire-aire. Esta distribución proporciona armamento para atacar a distancia y para responder a una amenaza próxima sin utilizar soportes bajo las alas.

La división entre ambas familias responde tanto a sus funciones como a la instalación mecánica. Los AIM-120 se colocan en equipos que los expulsan hacia el exterior antes del encendido de su motor. Los Sidewinder emplean lanzadores extensibles que llevan cada misil fuera de su pequeña bodega en el momento del disparo. Las puertas de los compartimentos permanecen cerradas durante la mayor parte de la operación y se abren cuando el sistema debe lanzar una munición.

La integración interior conserva las superficies exteriores del avión sin misiles expuestos ni estructuras de soporte adicionales. Al reducir elementos capaces de reflejar emisiones radar, las bodegas contribuyen al diseño furtivo del Raptor. La ausencia de cargas externas también evita parte de la resistencia aerodinámica que aparece en aeronaves con armamento sujeto a pilones alares.

No obstante, el espacio está limitado. Las armas deben ajustarse a dimensiones concretas y ser compatibles con mecanismos de suspensión, conexiones y procedimientos de lanzamiento. Por esa razón, no basta con sumar los pesos de varias bombas y misiles para determinar si pueden transportarse al mismo tiempo. El límite operativo depende de la combinación efectivamente integrada en los compartimentos.

Municiones en los compartimentos del F-22.
La distribución interna permite combinar armas aire-aire con bombas guiadas.

Cómo se distribuyen los seis AIM-120 y qué aportan sus versiones modernas

El AIM-120 AMRAAM constituye el principal misil del F-22 para enfrentamientos más allá del alcance visual. Su sistema de guiado combina navegación inercial, actualizaciones durante el recorrido y un buscador radar activo que adquiere el objetivo durante la fase final. El avión puede aportar información al misil después de lanzarlo, sin necesidad de mantener una iluminación radar continua del blanco hasta el impacto.

La familia tuvo su origen en un desarrollo de Hughes y pasó posteriormente a la producción de Raytheon. La variante AIM-120C introdujo superficies aerodinámicas más pequeñas que facilitaron su alojamiento en las bodegas de aeronaves furtivas. En el Raptor, esa geometría permitió ubicar tres unidades en cada una de las dos secciones principales del compartimento ventral, hasta completar los seis misiles previstos en su carga aire-aire.

Las versiones AIM-120D y AIM-120D-3 incorporaron avances electrónicos, de procesamiento y navegación, además de medidas para afrontar contramedidas. La integración de la familia D en el F-22 formó parte de las actualizaciones Increment 3.2B, destinadas a ampliar su capacidad frente a aeronaves avanzadas. Las modificaciones permiten renovar las prestaciones del armamento sin sustituir la arquitectura básica del avión.

Seis misiles de alcance medio proporcionan varias oportunidades de lanzamiento durante una misión. El piloto puede distribuir el armamento entre distintos contactos o conservar proyectiles para nuevos enfrentamientos. La utilidad de esa cantidad depende de los datos que entregan los sensores del avión y de las condiciones de cada interceptación, como la distancia, la dirección, la velocidad y la altitud de las aeronaves involucradas.

Bodega principal del F-22 preparada para misiles AMRAAM.
Los AIM-120 se alojan en el compartimento principal mediante mecanismos internos de suspensión.

Los dos Sidewinder ocupan bodegas independientes para el combate cercano

Mientras los AMRAAM se destinan a distancias superiores, el AIM-9 es la otra parte del armamento aire-aire interno. El F-22 reserva una bodega lateral para cada Sidewinder, de modo que puede conservar ambos misiles incluso cuando sustituye parte de su carga central por bombas de precisión. Los lanzadores de estas estaciones se extienden para situar las armas fuera del fuselaje antes de su empleo.

Las aeronaves utilizaron inicialmente versiones como el AIM-9M y recibieron después integración para el AIM-9X. Esta última incorpora un buscador infrarrojo de imágenes que ofrece información espacial del objetivo, así como sistemas de control destinados a realizar maniobras rápidas después de abandonar el lanzador. La modernización mejora la capacidad del misil para seguir aeronaves en situaciones de combate a corta distancia.

El Raptor añade a esos recursos la maniobrabilidad proporcionada por sus motores Pratt & Whitney F119 y las toberas de empuje vectorial. La orientación de los gases de escape contribuye al control del avión en determinadas condiciones de vuelo, especialmente a ángulos de ataque elevados. De ese modo, las prestaciones de la plataforma complementan el empleo de los misiles infrarrojos cuando el enfrentamiento se produce a menor distancia.

El 4 de febrero de 2023 se registró un uso real de esta arma desde el F-22. Un aparato de la 1.ª Ala de Caza, con sede en Langley, disparó un AIM-9X contra un globo de vigilancia chino frente a Carolina del Sur. El episodio documentó el empleo del Sidewinder desde el Raptor contra un blanco situado a gran altitud.

Lanzador lateral del F-22 con el compartimento abierto.
Cada compartimento lateral dispone de un sistema que desplaza el Sidewinder hacia el exterior.

Qué ocurre cuando se sustituyen los misiles por bombas de 454 kilogramos

El F-22 puede utilizar parte del espacio central para realizar ataques a objetivos terrestres. Una de las configuraciones conocidas emplea dos GBU-32 JDAM, cada una de £1 000, equivalentes a unos 454 kilogramos. En ese caso quedan posiciones disponibles para dos AIM-120 y se conservan los dos AIM-9 de las bodegas laterales. La combinación final comprende dos bombas guiadas y cuatro misiles aire-aire.

La GBU-32 se basa en la bomba Mk 83 y añade un equipo de guiado que emplea navegación inercial y señales satelitales. Su trayectoria se orienta hacia coordenadas determinadas antes del ataque. Este procedimiento permite utilizar la munición contra instalaciones fijas previamente identificadas sin depender exclusivamente de una observación óptica continua durante el descenso de la bomba.

El fabricante también ha presentado una disposición intermedia con una sola GBU-32, cuatro AIM-120 y los dos Sidewinder. La elección conserva seis misiles en total y añade una bomba de precisión. Esta variante resulta diferente de la configuración con dos JDAM porque prioriza una mayor reserva de armas para combate aéreo dentro del espacio disponible.

Las primeras pruebas de lanzamiento de bombas de £1 000 se efectuaron el 18 de octubre de 2005. Cinco F-22 del 27.º Escuadrón de Caza participaron en actividades de entrenamiento en Utah, antes de la entrada en servicio del modelo. Los ensayos permitieron comprobar los procedimientos que requería el empleo de bombas guiadas por coordenadas desde el nuevo caza.

Años después, en septiembre de 2014, los Raptor realizaron sus primeros ataques reales contra posiciones del Estado Islámico en Siria. Emplearon JDAM de £1 000 contra una instalación de mando y control en Raqqa. Aquella operación confirmó que el avión concebido para superioridad aérea también podía utilizar su armamento interno en misiones aire-superficie.

Representación del armamento aire-superficie del F-22.
La configuración con JDAM admite dos bombas de £1 000 y cuatro misiles aire-aire.

La combinación de ocho GBU-39 alcanza doce municiones dentro del avión

La opción de mayor número de bombas indicada para el Raptor utiliza la GBU-39 Small Diameter Bomb, conocida como SDB. Se trata de una munición guiada de £250, unos 113 kilogramos, de tamaño menor que la GBU-32. Las dimensiones permiten instalar cuatro bombas por cada sección principal de la bodega central, hasta completar ocho unidades.

Esa disposición deja disponibles dos posiciones para AIM-120, además de los dos AIM-9 alojados a los lados. Por tanto, el avión puede portar ocho bombas y cuatro misiles de autodefensa, es decir, doce municiones guiadas, además de su cañón integrado. La cifra de doce corresponde a una combinación de armamento aire-superficie y aire-aire; no significa que el F-22 disponga de doce estaciones destinadas exclusivamente a misiles.

Las GBU-39 utilizan navegación inercial y satelital. Después del lanzamiento despliegan superficies que les permiten planear hacia las coordenadas del blanco. Su recorrido está condicionado por la altura, la velocidad de liberación y las condiciones atmosféricas. La menor dimensión de cada bomba permite emplear varias armas contra instalaciones diferentes durante una misma salida o distribuirlas dentro de un conjunto de objetivos.

La integración tuvo una fase inicial de ensayos en septiembre de 2007, cuando un F-22 liberó una SDB desde su bodega en Edwards, California. Los especialistas examinaron la separación de la bomba y su comportamiento inmediatamente después de abandonar el avión. El trabajo perteneció al programa Increment 3.1, orientado a ampliar las funciones aire-superficie del caza.

En agosto de 2012, unidades operativas utilizaron SDB durante el Weapons System Evaluation Program, celebrado en Hill, Utah. Las actividades comprobaron tanto los procedimientos de lanzamiento como la compatibilidad de las bombas con los sistemas de misión. La configuración de ocho SDB mantiene así la posibilidad de atacar varios blancos terrestres sin renunciar por completo a misiles aire-aire.

Bomba guiada de pequeño diámetro de la familia SDB.
La GBU-39 permite aumentar el número de bombas guiadas que caben en el F-22.

Los cuatro puntos externos no significan dieciséis misiles listos para disparar

Fuera del fuselaje hay cuatro estaciones de suspensión, dos bajo cada ala. La documentación de Lockheed Martin asigna a cada una una capacidad estructural de £5 000, alrededor de 2.268 kilogramos. La suma nominal de los cuatro soportes alcanza £20 000, aunque esa cifra describe una capacidad estructural y no una combinación operativa de armamento utilizable en cualquier condición.

Entre las opciones estudiadas figuran soportes externos para dos misiles aire-aire por estación. Cuatro soportes de ese tipo permitirían transportar ocho misiles fuera del fuselaje, además de los ocho alojados en el interior. De ahí procede la cifra de dieciséis misiles que aparece al tratar la capacidad máxima física del avión.

Sin embargo, los diseños originales de transporte externo contemplaban llevar determinadas municiones con elementos aerodinámicos parcialmente desmontados, para volver a montarlos en una base de destino. Esa modalidad facilitaba el traslado logístico de misiles, pero no equivalía a tenerlos listos para su lanzamiento en combate. Es necesario diferenciar la posibilidad de trasladar una carga de la integración certificada para dispararla desde el avión.

Las configuraciones públicas de la Fuerza Aérea identifican ocho misiles internos como carga principal para superioridad aérea. La cifra de dieciséis corresponde a una posibilidad física de transporte mediante soportes externos, no a una capacidad de lanzamiento operacional acreditada para el F-22. Tampoco puede suponerse que la carga nominal máxima de las cuatro estaciones se combine de manera automática con cualquier distribución interior.

Los pilones y las municiones externos afectan además a la resistencia al avance y a las reflexiones radar. El diseño furtivo alcanza sus ventajas principales cuando los compartimentos permanecen cerrados y la superficie del avión conserva su configuración prevista. Por ello, los soportes alares resultan especialmente útiles para otras necesidades, como el traslado de combustible adicional entre bases.

F-22 Raptor equipado con depósitos bajo las alas.
Los soportes alares del F-22 se utilizan, entre otras funciones, para instalar depósitos externos.

Los depósitos de 600 galones sirven para aumentar la autonomía de traslado

Una utilización documentada de las estaciones exteriores consiste en instalar depósitos de combustible de 600 galones. Estos depósitos no ocupan el espacio reservado a misiles o bombas dentro del fuselaje. Su objetivo principal es proporcionar alcance adicional durante desplazamientos prolongados, por ejemplo entre bases situadas en distintas regiones.

El combustible interno del Raptor alcanza aproximadamente £18 000, equivalentes a unos 8.200 kilogramos. Con dos depósitos externos, la cantidad total publicada puede llegar a unas £26 000, alrededor de 11.900 kilogramos. En esa configuración, la Fuerza Aérea señala una autonomía de traslado superior a 1.850 millas, aproximadamente 2.980 kilómetros, bajo sus condiciones de referencia.

Los contenedores convencionales representan una solución para cubrir distancias mayores, pero también aumentan la resistencia aerodinámica y la superficie que puede reflejar señales radar. El F-22 cuenta con procedimientos para desprenderse de ellos cuando resulta necesario recuperar la configuración correspondiente a un avión sin cargas externas. Así, una misión de traslado puede requerir una disposición diferente de la seleccionada para penetrar en un espacio aéreo defendido.

Los Raptor han utilizado este recurso en desplazamientos desde Estados Unidos hacia instalaciones de Europa, Oriente Medio y el Pacífico. Los depósitos permiten realizar tramos más largos y reducen la necesidad de apoyo de reabastecimiento aéreo en determinadas condiciones. El armamento puede permanecer en los compartimentos internos durante el traslado, aunque la carga exterior cambia las características del aparato mientras está instalada.

La modernización de 2026 busca depósitos menos resistentes y nuevos sensores

La Fuerza Aérea trabaja en el programa Low Drag Tanks and Pylons, conocido como LDTP. Su propósito es sustituir los perfiles tradicionales por depósitos y soportes de menor resistencia aerodinámica, con geometrías destinadas a reducir el efecto de la carga externa sobre la observabilidad del avión. No se trata de nuevas bodegas interiores, sino de modificaciones en los equipos que pueden instalarse bajo las alas.

Los diseños que se encuentran en evaluación tienen formas más alargadas y estructuras revisadas para su instalación y separación. El 21 de marzo de 2026, fotografías obtenidas por Jarod Hamilton cerca de Edwards mostraron un F-22 equipado simultáneamente con nuevos depósitos y contenedores de sensores. Las imágenes permitieron examinar la disposición de esos equipos de prueba bajo las alas.

Durante septiembre se fotografió otra aeronave que llevaba contenedores asociados a sistemas infrarrojos de búsqueda y seguimiento. El avión utilizaba el indicativo FEVER21 durante actividades de evaluación sobre California. La finalidad de esta clase de sensores IRST es obtener información térmica de posibles blancos sin depender necesariamente de una emisión radar activa para detectarlos.

El trabajo incluye también nuevas funciones de alerta frente a misiles mediante el Infrared Defensive System. Los programas combinan campañas de vuelo, integración electrónica y ensayos de los elementos instalados fuera del fuselaje. La posibilidad de contar con observación infrarroja y un mayor alcance de traslado complementa el armamento existente, pero no implica que todos los equipos estén ya disponibles para misiones operativas ordinarias.

F-22 Raptor equipado con depósitos externos experimentales.
Durante 2026 se prueban depósitos externos con geometría de menor resistencia aerodinámica.

El cañón de 20 milímetros permanece instalado con cualquier combinación

Además de las bombas y misiles, todos los F-22 disponen de un cañón automático M61A2 de seis tubos rotativos. El arma se encuentra en la parte delantera derecha del fuselaje, cerca de la raíz del ala. Una cubierta móvil oculta su salida durante el vuelo normal y se abre para permitir los disparos. De esta forma, la instalación no exige mantener un elemento exterior permanentemente expuesto.

El M61A2 puede alcanzar una cadencia aproximada de 6.000 disparos por minuto, unos cien proyectiles por segundo. El avión transporta 480 cartuchos de 20 milímetros. Si el arma funcionara sin interrupción a su cadencia máxima, la cantidad disponible equivaldría a unos 4,8 segundos de fuego. En uso práctico, las ráfagas son más breves para administrar la munición y facilitar las correcciones de puntería.

El sistema cuenta con una alimentación de munición sin eslabones y con mecanismos que llevan los cartuchos desde el depósito al cañón. La masa indicada para el conjunto cargado se aproxima a 303 kilogramos. De esa cantidad, unos 130,6 kilogramos corresponden a proyectiles, 91,6 al arma propiamente dicha y 80,7 al equipo de alimentación.

El cañón permite responder en situaciones de corta distancia donde pueda emplearse un arma de trayectoria balística. También conserva utilidad cuando las características de un objetivo hacen poco apropiado el uso de un misil. Como está integrado de forma permanente, permanece disponible tanto en la configuración de ocho misiles como en las combinaciones con JDAM o GBU-39.

Prueba de apertura de la cubierta del cañón del Raptor.
El cañón M61A2 se oculta bajo una cubierta móvil en el costado derecho del F-22.

El AIM-260 está previsto para ampliar el alcance del armamento aire-aire

Estados Unidos desarrolla un nuevo misil destinado a superar las prestaciones disponibles de la familia AIM-120. El AIM-260 Joint Advanced Tactical Missile, o JATM, figura entre las armas previstas para el F-22. La integración busca conservar el transporte interior de municiones mientras amplía las posibilidades de combate contra aeronaves avanzadas que utilizan sistemas de largo alcance.

El programa tiene relación con la evolución de los misiles chinos PL-15 y PL-17. Frente a ese desarrollo, Estados Unidos busca mejorar el alcance y la efectividad de su armamento mediante nuevos componentes de propulsión, sensores y sistemas de guiado. Las bodegas del Raptor imponen requisitos de dimensiones y compatibilidad que deben tenerse en cuenta desde el diseño de la nueva arma.

El 17 de septiembre de 2026, Lockheed Martin anunció un acuerdo marco con el Departamento de Defensa para acelerar la capacidad industrial vinculada al AIM-260. La iniciativa abarca inversiones en instalaciones, personal y proveedores, además de preparar las condiciones para futuros contratos de producción plurianuales. El anuncio estaba relacionado con la fabricación y no constituía por sí mismo una declaración de disponibilidad operativa generalizada.

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Durante ese mismo mes, el general de brigada Mark Massaro, responsable del Centro de Pruebas de la Fuerza Aérea, confirmó la continuidad de las evaluaciones terrestres y aéreas. El F-22 está considerado una plataforma inicial de integración; también se prevé emplear el misil en el F-35 y en futuras aeronaves de combate colaborativas. La adaptación requiere trabajo sobre mecanismos de lanzamiento, sistemas electrónicos, comunicaciones y controles de misión.

El desarrollo del AIM-260 forma parte de los esfuerzos estadounidenses para responder a aeronaves como el J-20 chino. Las prestaciones concretas del misil y el resultado de sus pruebas determinarán cuánto aumenta las posibilidades de combate a gran distancia. Por ahora, los AIM-120 continúan como referencia pública para describir el armamento principal que puede portar el F-22.

Imagen de referencia del misil AIM-260 JATM.
El AIM-260 se encuentra en desarrollo para su futura integración con aeronaves como el F-22.

El radar AN/APG-77 conecta la carga de misiles con los blancos detectados

La cantidad de municiones disponibles cobra importancia cuando la aeronave puede obtener información sobre varios objetivos. El F-22 dispone del radar AN/APG-77, fabricado por Northrop Grumman, cuya antena de barrido electrónico activo utiliza numerosos módulos de emisión y recepción. Esta tecnología AESA permite orientar el haz sin mover mecánicamente el conjunto de la antena.

El radar puede realizar búsquedas, seguimientos y cambios entre modos de funcionamiento con rapidez. La configuración electrónica también permite gestionar características de las emisiones para favorecer procedimientos de baja probabilidad de interceptación. Sus datos se combinan con los de sensores pasivos, equipos de guerra electrónica y computadoras que organizan la información presentada al piloto.

En un enfrentamiento, esa arquitectura permite seleccionar contactos y preparar el empleo de los misiles en función de su posición y movimiento. Los AIM-120 reciben datos para iniciar su recorrido y pueden disponer de actualizaciones, mientras los sistemas del avión continúan la vigilancia del espacio aéreo y de otras amenazas. La capacidad de actuar frente a varios blancos depende, por tanto, tanto del armamento como de los sensores y el procesamiento.

Las actualizaciones del Raptor incluyen mejoras en comunicaciones e interoperabilidad, entre ellas funciones relacionadas con Link 16. Compartir información táctica con otras plataformas estadounidenses amplía las posibilidades de coordinación. Sin embargo, disponer de seis AMRAAM no equivale a garantizar seis impactos ni permite deducir por sí solo cuántos blancos pueden ser atacados eficazmente en condiciones reales.

Ilustración del radar AESA del F-22.
El radar AN/APG-77 proporciona datos de búsqueda y seguimiento para el empleo del armamento.

Los motores F119 influyen en las condiciones de lanzamiento

El armamento también depende de las prestaciones de la aeronave que lo transporta. El F-22 monta dos motores Pratt & Whitney F119-PW-100, cada uno con un empuje máximo aproximado de £35 000, unos 156 kilonewtons. La potencia disponible permite desarrollar aceleración, ascenso y velocidades supersónicas, además de complementar los controles aerodinámicos mediante toberas orientables.

El diseño permite mantener determinados regímenes supersónicos sin utilizar de forma continua la poscombustión. Esa capacidad, conocida como supercrucero, reduce el consumo respecto de un vuelo que exigiera mantener permanentemente ese sistema de aumento de empuje. La velocidad y la altura tienen relevancia para el lanzamiento de misiles porque determinan parte de las condiciones iniciales que recibe la munición.

Un misil que se separa de un avión a elevada velocidad dispone de una situación energética inicial diferente de la que tendría con un lanzamiento más lento o a menor altitud. Las características de navegación, propulsión y guiado del arma determinan después cómo aprovecha esa ventaja. Por eso, el alcance obtenido en un enfrentamiento concreto no se deduce únicamente de una cifra aislada de prestaciones del misil.

Las toberas bidimensionales del F119 modifican la dirección de los gases de escape y aportan capacidad de control adicional durante ciertas maniobras. Esta función se combina con las superficies aerodinámicas cuando el aparato trabaja a ángulos de ataque altos. Es una prestación del avión que complementa sus armas de alcance medio, misiles de corto alcance y cañón, pero no aumenta por sí sola la cantidad de municiones que puede llevar.

Motores y toberas orientables del F-22 Raptor.
Los motores F119 proporcionan propulsión supersónica y capacidad de empuje vectorial.

Los despliegues en Japón muestran por qué importan las distintas cargas

La Fuerza Aérea de Estados Unidos mantiene rotaciones de F-22 en Japón y los utiliza en maniobras conjuntas. El 28 de octubre de 2026 se comunicó la llegada de nuevas aeronaves a Kadena, Okinawa, desde la base conjunta Elmendorf-Richardson, en Alaska. Los aparatos pertenecen al 525.º Escuadrón Expedicionario de Caza y forman parte de las rotaciones estadounidenses mientras se prepara la incorporación permanente de los F-15EX Eagle II.

Durante octubre, los Raptor participaron además en Keen Sword 27, unas maniobras bilaterales de Estados Unidos y Japón. Las actividades comprendieron operaciones desde instalaciones japonesas y coordinación con otras unidades. Estos despliegues requieren combinar la preparación para misiones de superioridad aérea con el movimiento de aeronaves entre bases separadas por grandes distancias.

Las distancias del Indo-Pacífico explican el interés por depósitos externos de mayor rendimiento y por sistemas que faciliten intercambiar información entre plataformas. En los traslados, el avión puede llevar depósitos de combustible sin retirar necesariamente los misiles guardados en sus compartimentos. Para una operación que exija aprovechar la baja observabilidad, la selección de cargas puede ser distinta.

Los programas de modernización se desarrollan también en un contexto de crecimiento de las capacidades aéreas chinas, con plataformas como el J-20 y misiles PL-15 y PL-17. Las mejoras de sensores, comunicaciones, depósitos y municiones buscan mantener la utilidad del F-22 ante esas amenazas. Las tareas en Japón muestran la relación entre autonomía de desplazamiento, preparación para el combate y selección del armamento.

F-22 Raptor durante actividades de las fuerzas aéreas estadounidenses.
F-22 estadounidenses desplegados en Japón durante actividades de la Fuerza Aérea.

Qué significa realmente la capacidad máxima del Raptor

Las cifras principales describen distribuciones diferentes. La carga interna de superioridad aérea consta de seis AIM-120 y dos AIM-9, para un total de ocho misiles. Con armamento aire-superficie, el avión puede llevar dos GBU-32 JDAM junto a dos AMRAAM y dos Sidewinder, o sustituir esas bombas por ocho GBU-39 y conservar los cuatro misiles. Otra opción documentada coloca una JDAM, cuatro AIM-120 y dos AIM-9.

El cañón M61A2 y sus 480 cartuchos permanecen en cualquiera de esas opciones. Los cuatro soportes externos amplían las posibilidades físicas de transporte, especialmente para combustible, pero modifican las condiciones aerodinámicas y de observabilidad. La hipótesis de dieciséis misiles transportados no debe presentarse como una carga operacional de dieciséis misiles listos para ser disparados.

La capacidad de emplear todas esas armas está vinculada a los mecanismos de las bodegas, el radar AN/APG-77, los sensores complementarios y los sistemas de misión. El programa AIM-260 puede renovar el armamento aire-aire durante los próximos años, mientras las pruebas de depósitos de menor resistencia y sensores infrarrojos buscan ampliar otras prestaciones. Estas iniciativas se desarrollan durante la transición estadounidense hacia el futuro F-47 del programa Next Generation Air Dominance.

La cifra máxima tiene, por tanto, un significado preciso para cada misión. Ocho misiles describen el equipamiento interior de combate aéreo; ocho bombas y cuatro misiles describen la configuración interna de mayor número de municiones señalada para ataque terrestre. La posibilidad de añadir cargas bajo las alas debe evaluarse por separado, según su finalidad y su integración efectiva con el sistema de armas del F-22.

Etiquetas: F-22 Raptor

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