El Reino Unido incorporó su nuevo dron Protector RG1 al seguimiento de buques militares rusos que cruzaron el canal de la Mancha. La Real Fuerza Aérea (RAF) lo empleó en vuelos de reconocimiento sobre el espacio aéreo nacional, en coordinación con la Royal Navy, y acumuló más de diez horas de observación durante las operaciones efectuadas entre finales de septiembre y mediados de octubre de 2026. La información sobre estas misiones se hizo pública el 31 de octubre.
En esa actividad participaron el destructor HMS Dauntless y el patrullero HMS Tyne, entre otras plataformas navales y aéreas británicas. Uno de los buques sometidos a vigilancia fue la fragata rusa Neustrashimy, que navegó por las aguas próximas al Reino Unido junto a otras embarcaciones. El Protector intervino sin armamento y se dedicó a obtener información desde el aire para apoyar el seguimiento naval.
El Protector entra en las misiones de vigilancia naval del Reino Unido
Los vuelos de octubre constituyen las primeras operaciones del Protector RG1 en el espacio aéreo británico destinadas a vigilar directamente unidades navales rusas. La aeronave ya había intervenido en misiones fuera del país, pero esta vez trabajó desde la infraestructura nacional y compartió el espacio aéreo con vuelos civiles. La RAF pudo así emplear un sistema no tripulado de larga permanencia sobre las rutas marítimas que supervisan sus fuerzas armadas.
La aeronave proporciona observación aérea de sectores extensos y puede transmitir los datos que recoge a los centros de mando. Su participación complementó el trabajo de los barcos, que conservan la capacidad de aproximarse a una embarcación, reconocerla visualmente y comprobar su rumbo. En el dispositivo británico, los medios navales y los sensores del dron desempeñaron funciones distintas dentro de una misma actividad de reconocimiento.
Sam Haley, comandante de ala y responsable del XIII Escuadrón de la RAF, consideró que las misiones demostraron la utilidad de mantener vigilancia durante periodos prolongados en apoyo de las operaciones marítimas. Los vuelos también requirieron coordinación con los servicios de control del tráfico aéreo, porque el Protector circuló por sectores que no estaban reservados exclusivamente a aeronaves militares.
El ministerio de Defensa vinculó este despliegue con la frecuencia de las operaciones rusas próximas a las costas británicas. Durante los primeros siete meses de 2026, las activaciones de la Royal Navy para seguir a unidades rusas aumentaron un 25 % frente al mismo periodo de 2025. El ministro de Defensa, Wes Streeting, confirmó el empleo del Protector como recurso adicional para estas tareas.
El HMS Dauntless y el HMS Tyne siguieron el tránsito de una fragata rusa
Entre el 1 y el 14 de octubre, los buques británicos HMS Dauntless (D33) y HMS Tyne (P281) participaron en la observación de los movimientos de la Neustrashimy y de embarcaciones comerciales que transitaban por el canal de la Mancha. El destructor pertenece a la clase Tipo 45 y está especializado en defensa antiaérea; el patrullero es una unidad de la clase River dedicada a misiones de vigilancia y protección de aguas británicas.
Neil Skinner, comandante del HMS Dauntless, explicó que su tripulación mantuvo bajo observación el paso de la fragata rusa para disponer de información actualizada sobre el tráfico militar en la zona. El seguimiento permite registrar la ruta de cada embarcación, reconocer los buques que la acompañan y coordinar las observaciones con otras unidades del Reino Unido y sus aliados.
La Neustrashimy corresponde al Proyecto 11540, concebido en Rusia para misiones de escolta y guerra antisubmarina. Dispone de armamento de artillería, sistemas de defensa antiaérea y equipos de lucha antisubmarina. A lo largo de 2026 estuvo involucrada en la protección de petroleros y otras naves comerciales rusas que recorrieron rutas entre el Báltico, el mar del Norte y el Atlántico.
La Royal Navy ya había intervenido anteriormente ante la presencia de esta fragata. En julio, el HMS Tyne la observó durante un ejercicio de tiro con fuego real realizado en aguas internacionales, fuera de los espacios territoriales de Francia y del Reino Unido. El patrullero llegó a situarse a unas cinco millas náuticas y registró cerca de veinte disparos de sus sistemas de artillería de 100 y 30 milímetros. En agosto se produjeron nuevos seguimientos de la misma unidad rusa.
Para estas operaciones, el Dauntless dispone tanto de radares de vigilancia aérea de largo alcance como del sistema antiaéreo Sea Viper. Aunque su misión principal consiste en defender formaciones navales de amenazas aéreas, también puede participar en el intercambio de información y la coordinación de actividades de vigilancia. El Tyne aporta su capacidad de patrulla sostenida, reconocimiento de embarcaciones y presencia en las rutas marítimas. Los sensores del Protector amplían la observación disponible sin sustituir esas funciones.
El dron dispone de más de cuarenta horas de autonomía
El Protector RG1 es la adaptación británica del MQ-9B SkyGuardian, fabricado por la empresa estadounidense General Atomics Aeronautical Systems. Pertenece a la categoría MALE, que agrupa aeronaves no tripuladas de altitud media y gran autonomía. Puede llevar equipos de inteligencia y reconocimiento, así como armamento en las configuraciones previstas para misiones de ataque, aunque en las recientes patrullas sobre el canal de la Mancha operó desarmado.
Sus dimensiones son 11,43 metros de largo, 3,78 metros de alto y 24,07 metros de envergadura. La propulsión procede de un turbohélice Honeywell TPE331-10T, de alrededor de 900 caballos de potencia, que mueve una hélice situada detrás del fuselaje. La velocidad máxima publicada alcanza los 250 nudos y el techo técnico es de 50.000 pies, equivalentes aproximadamente a 15.240 metros. La RAF también contempla perfiles de vigilancia de hasta 40.000 pies.
Las alas de gran envergadura y el rendimiento del motor están adaptados a vuelos prolongados, para los que resulta necesario limitar el consumo de combustible. La RAF atribuye al sistema más de cuarenta horas de autonomía, aunque la duración concreta depende de la configuración y de las condiciones de la operación. Esta prestación permite sostener observaciones extensas sobre una región sin recurrir a numerosos vuelos consecutivos de aeronaves de menor permanencia.
En vigilancia marítima, esa autonomía adquiere utilidad porque un barco puede necesitar varias horas para recorrer una ruta que interesa supervisar. Un único Protector puede permanecer sobre el sector y registrar cambios de posición de los buques durante el tránsito. Sus depósitos internos también le permiten viajar hacia otras regiones para ejecutar misiones de observación sobre tierra o mar. Entre los cometidos contemplados para esta familia de aeronaves figuran el reconocimiento militar, la búsqueda y rescate y, con el equipo correspondiente, el ataque a objetivos.
Las cámaras infrarrojas y el radar permiten observar durante la noche
El Protector lleva equipos dedicados a inteligencia, vigilancia, adquisición de objetivos y reconocimiento, funciones agrupadas bajo la sigla ISTAR. Entre ellos se encuentran cámaras electroópticas, sensores infrarrojos, radar de apertura sintética y sistemas de tratamiento de los datos obtenidos. La combinación permite observar instalaciones, vehículos y embarcaciones desde una plataforma que opera a gran altura.
La RAF identifica el AN/DAS-4 como uno de los sistemas centrales de observación. Este equipo multiespectral reúne capacidades de captura de imágenes diurnas e infrarrojas y permite orientar los sensores hacia puntos determinados. Las imágenes térmicas resultan útiles durante las horas nocturnas y en situaciones en las que la luz disponible limita las cámaras convencionales.
El radar de apertura sintética, o SAR, produce representaciones de la superficie a partir de señales electromagnéticas y procesamiento digital. Puede aportar información en condiciones que dificultan el empleo exclusivo de medios ópticos. El aparato cuenta asimismo con funciones de detección de objetivos terrestres en movimiento, que complementan las imágenes de radar con datos sobre desplazamientos.
Durante la vigilancia de una embarcación, los operadores pueden obtener imágenes de identificación, observar su evolución a lo largo del recorrido y reunir registros de diferentes momentos de la misión. Los sistemas de navegación facilitan la asociación de esos datos con las posiciones y los sectores examinados. Los enlaces de comunicaciones permiten trasladar la información a las estaciones terrestres y a los responsables militares mientras el vuelo continúa.
El ministerio de Defensa comunicó al Parlamento en septiembre de 2026 que evaluaba modificaciones del programa para adelantar determinadas capacidades de vigilancia marítima. Entre los ámbitos examinados se encuentra una integración más estrecha con otras plataformas británicas, incluidos los aviones de patrulla marítima P-8 Poseidon y las fragatas Tipo 26.
El Protector puede circular por espacios aéreos compartidos con vuelos civiles
La posibilidad de efectuar estas misiones dentro del Reino Unido depende también de las características de operación aérea del Protector. A diferencia del anterior MQ-9A Reaper británico, el nuevo modelo se desarrolló para emplear espacios aéreos civiles controlados mediante procedimientos de navegación y comunicación adecuados para convivir con aeronaves tripuladas.
En mayo de 2025 recibió una certificación militar de tipo otorgada por la autoridad británica de aviación militar. Esa evaluación permitió autorizar sus operaciones nacionales sin algunas de las limitaciones geográficas que afectaban a otros sistemas remotamente pilotados. El aparato incorpora medios para detectar el tráfico aéreo y favorecer la separación entre aeronaves.
Su historial de vuelos dentro del país comenzó el 17 de noviembre de 2023, cuando un Protector realizó su primer vuelo sobre territorio británico. En febrero de 2025 se completó otra campaña de pruebas desde Waddington a cargo de una tripulación enteramente británica. El 12 de mayo de 2025, una aeronave cubrió el trayecto entre Waddington y la base de Marham, en Norfolk, con los procedimientos coordinados entre los organismos responsables del tráfico militar y civil.
La RAF declaró la entrada en servicio del modelo el 16 de junio de 2025. A partir de esa fecha continuaron las tareas de preparación e integración para reemplazar las capacidades del MQ-9A Reaper, cuya última misión operativa británica tuvo lugar en octubre de 2025.
El 11 de junio de 2026, el ejemplar PR008 efectuó su primer traslado por el espacio aéreo civil europeo. Partió de Waddington hacia RAF Akrotiri, en Chipre, en un vuelo de unas trece horas y media y más de 2.000 millas náuticas. La ruta cruzó espacios aéreos de Francia, Italia, Malta y Grecia. Con ese desplazamiento se comprobaron procedimientos necesarios para efectuar viajes internacionales mediante corredores compartidos.
Esta capacidad de circulación facilita que las aeronaves se trasladen desde sus bases a sectores marítimos distantes sin depender exclusivamente de espacios reservados al uso militar. Las operaciones de octubre en el canal de la Mancha combinaron precisamente las tareas de vigilancia naval con las exigencias del tráfico aéreo nacional.
Las misiones se controlan desde estaciones terrestres
Las tripulaciones del Protector no viajan a bordo de la aeronave. La RAF utiliza estaciones de control terrestres y distribuye las funciones entre tres especialistas: un piloto remoto, un operador de sensores y un coordinador de inteligencia de misión. El primero se encarga de los parámetros de vuelo y de la navegación; el segundo dirige los equipos de observación; el tercero participa en la organización y el tratamiento de la información recopilada.
La base de Waddington, en Lincolnshire, concentra una parte central de la infraestructura británica del programa. Allí se desarrollan tareas de preparación de vuelos, mantenimiento, formación y control, además de la coordinación con operaciones realizadas fuera del territorio nacional. Los enlaces de comunicación mantienen conectadas las aeronaves y las estaciones desde las que trabaja el personal.
Cuando una misión se prolonga durante muchas horas, los equipos humanos pueden establecer relevos sin necesidad de interrumpir el vuelo. De esa forma, la autonomía del dron y los periodos de actividad de sus operadores no tienen que coincidir. El XIII Escuadrón, dirigido por Sam Haley, participa en las actividades relacionadas con sistemas remotamente pilotados. El 31.º Escuadrón, establecido en Waddington como primera unidad británica equipada con Protector, también forma parte de la estructura operativa del programa.
La Royal Navy también observó otros buques rusos cerca de Escocia
Las patrullas del Protector coincidieron con otros despliegues británicos de vigilancia de unidades rusas. Del 29 de septiembre al 8 de octubre, helicópteros Merlin de la Royal Navy siguieron al buque de inteligencia Viktor Leonov, de la clase Vishnya, en aguas próximas a las Hébridas Exteriores, al oeste de Escocia. El buque ruso se encontraba cerca de las fuerzas de la OTAN que participaban en el ejercicio Strike Warrior.
En ese ejercicio participaron más de 2.000 militares de seis países. Los helicópteros británicos observaron los desplazamientos del Viktor Leonov y reunieron información sobre su actividad en las proximidades del área de entrenamiento. Se trató de una operación distinta de los vuelos del Protector sobre el canal de la Mancha, aunque ambas se desarrollaron durante el mismo periodo de vigilancia marítima.
Entre el 11 y el 14 de octubre, el HMS Tyne siguió también el paso del buque de desembarco ruso Aleksandr Shabalin, perteneciente a la clase Ropucha. La unidad se dirigía hacia el Báltico acompañada por el carguero MV Energy-2 y el remolcador Proton. Un helicóptero Wildcat del 815.º Escuadrón Aéreo Naval colaboró en la observación.
La actividad de seguimiento se relaciona además con la protección de infraestructuras instaladas bajo el mar. Por el canal de la Mancha, el Atlántico y el mar del Norte atraviesan cables de comunicaciones y conexiones energéticas del Reino Unido. La Royal Navy mantiene registros de los movimientos de buques militares y comerciales en estos sectores, además de emplear sus unidades de superficie y helicópteros para identificarlos.
La flota británica ya había recibido once de sus dieciséis Protector
El Reino Unido contrató a General Atomics dieciséis aeronaves Protector. Cuando se anunciaron las operaciones del 31 de octubre de 2026, once de ellas ya habían sido entregadas. El programa está destinado a tomar el relevo del Reaper, utilizado durante dieciocho años por la RAF en actividades de vigilancia y combate, especialmente en Afganistán, Irak y Siria.
La nueva plataforma ofrece mayor permanencia en vuelo y admite varias configuraciones de sensores y armamento. Para misiones de ataque, el Reino Unido seleccionó los misiles Brimstone 3A, fabricados por MBDA, y las bombas guiadas Paveway IV. El primero permite atacar objetivos con precisión, mientras la segunda familia utiliza sistemas de guiado para alcanzar puntos designados. Ninguno de esos armamentos se utilizó durante los recientes vuelos de observación de buques rusos.
El 30 de octubre de 2026, la RAF comunicó que su flota Protector había superado las 1.000 horas de vuelo operativo desde la primera misión, realizada en noviembre de 2025. Parte de esa actividad tuvo lugar en Oriente Medio durante la reciente escalada de la guerra, con misiones de vigilancia que aportaron información para proteger a personal británico y fuerzas aliadas.
Las unidades pendientes de entrega ampliarán la cantidad de aeronaves disponibles para las misiones exteriores y para las tareas próximas al territorio nacional. Waddington continúa como centro de formación, control y apoyo, mientras las modificaciones previstas buscan extender las funciones que puede desempeñar la flota.
La RAF incorpora vigilancia aérea prolongada al seguimiento de buques rusos
El dispositivo británico de seguridad marítima ya dispone de destructores, patrulleros y helicópteros para localizar e identificar buques extranjeros. La aportación del Protector RG1 consiste en permanecer durante periodos prolongados sobre las zonas que se deben supervisar y transmitir imágenes y datos desde el aire. Esa información complementa las comprobaciones directas que realizan las tripulaciones de la Royal Navy.
Las recientes misiones permitieron poner en práctica la coordinación entre el dron, los buques de superficie y los servicios responsables del espacio aéreo. También mostraron cómo un sistema remotamente pilotado puede intervenir en la vigilancia naval desde las propias bases británicas. La operación de más de diez horas en el canal de la Mancha constituye así una nueva aplicación nacional del Protector, incorporado al control de los movimientos de buques rusos en aguas próximas al Reino Unido.









