Italia vuelve a examinar el Airbus A400M como posible sustituto de sus aviones de transporte militar C-130J, un cuarto de siglo después de retirarse del programa europeo que dio origen a ese modelo. El interés ha adquirido una nueva dimensión por un documento titulado “Airbus A400M for Italy”, visible en fotografías de una reunión entre los jefes de las fuerzas aéreas de Italia y el Reino Unido. No existe, por ahora, confirmación oficial de una adquisición ni constancia pública de una licitación o contrato.
El general Conserva, jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea italiana, mantuvo conversaciones con el mariscal jefe del Aire Harv Smyth, su homólogo de la Royal Air Force. El encuentro abordó la cooperación aérea bilateral y las posibilidades de ampliarla en el ámbito de la movilidad aérea. La documentación fotografiada durante la reunión coincide con el interés italiano por el transporte militar de mayor capacidad.
En junio de 2026, La Tribune había señalado que la Fuerza Aérea italiana estudiaba la compra de hasta catorce A400M, aunque una cantidad de entre ocho y diez unidades se consideraba más probable. Esa información no identificó las fuentes de la estimación. Ni las fotografías del encuentro bilateral ni esas cifras acreditan que exista una negociación contractual en curso, pero ambos elementos sitúan al avión de Airbus entre las opciones examinadas para renovar la flota.

Italia participó en el nacimiento del A400M y se retiró antes del acuerdo final
La relación italiana con este avión comenzó mucho antes de las conversaciones actuales. Italia formó parte de la iniciativa European Future Large Aircraft, que posteriormente evolucionó hasta convertirse en el A400M. El 27 de julio de 2000 suscribió la Declaración de Farnborough junto con Bélgica, Francia, Alemania, España, Turquía y el Reino Unido. Los participantes expresaron su intención de adquirir un número suficiente de aeronaves para sostener el desarrollo del programa.
En aquella etapa se contemplaba una compra italiana de dieciséis aparatos, lo que habría convertido al país en uno de los clientes iniciales. Sin embargo, tras el cambio de gobierno de 2001, Roma abandonó el proyecto poco antes de que los demás participantes firmaran el memorando de entendimiento de diciembre de ese año. La Fuerza Aérea italiana ya había optado por incorporar aviones estadounidenses C-130J.
Su decisión sobre la futura capacidad de transporte táctico procedía de una evaluación realizada en 1999. La solución elegida combinaba C-130J convencionales, C-130J-30 de fuselaje alargado y C-27J. La retirada del programa A400M no eliminó completamente la participación industrial italiana: Avio Aero, empresa que posteriormente pasó a formar parte de GE Aerospace, diseña y fabrica la caja reductora de potencia, o Power Gearbox, del motor TP400-D6, encargada de transmitir la potencia del motor a la hélice.

Los C-130J italianos se aproximan a tres décadas de servicio
La flota de C-130J de Italia procede de tres pedidos: dieciocho aviones contratados en 1997, dos adicionales en 1999 y otros dos en 2000. La primera aeronave llegó a Pisa en agosto de 2000 y la vigesimosegunda fue entregada en febrero de 2005. El conjunto quedó integrado por doce C-130J de longitud estándar y diez C-130J-30 alargados. Seis de los aparatos de fuselaje más corto recibieron equipos para misiones de reabastecimiento aéreo bajo la configuración KC-130J.
La 46.ª Brigada Aérea emplea estos aviones en operaciones militares fuera del país, transporte táctico, lanzamiento de paracaidistas y cargas, aterrizajes en pistas de características limitadas y evacuaciones sanitarias. También cumplen funciones humanitarias y de traslado médico especializado, incluidos pacientes que necesitan medidas de biocontención. La flota reemplazó a los antiguos C-130H y ha sostenido durante más de veinticinco años una parte central de la movilidad aérea italiana.

El A400M y el KC-390 figuran entre las opciones de reemplazo
El ministerio de Defensa italiano ha incluido en sus documentos plurianuales la necesidad de renovar las capacidades de transporte táctico y reabastecimiento en vuelo. Sus planes abarcan la sustitución futura de los C-130J y de los KC-767, dentro de una modernización más amplia de la aviación de apoyo. Entre los modelos considerados posibles sucesores del Hercules figuran el Airbus A400M y el Embraer KC-390, sin que se haya anunciado una elección oficial.
Ambas plataformas permitirían incrementar la carga útil, el alcance y la flexibilidad de las operaciones respecto de los C-130J. Sin embargo, la Fuerza Aérea italiana todavía necesita mantener el servicio de los aparatos actuales. El ministerio de Defensa busca nuevos acuerdos de apoyo logístico integrado, incluido uno previsto para el periodo 2027-2032, por lo que los Hercules conservarían un papel importante durante los próximos años mientras se define su reemplazo.
La cooperación con otros operadores de transporte aéreo ofrece un contexto adicional a este interés. En octubre, un A400M de la Fuerza Aérea alemana se desplazó durante una semana a Pisa, base de los C-130J italianos, para realizar ejercicios con paracaidistas del país. La actividad formó parte de la cooperación de la comunidad aerotransportada con miembros y socios de la OTAN y el Mando Europeo de Transporte Aéreo (EATC). No se ha establecido una relación directa entre ese entrenamiento y una posible compra italiana.
La reunión de los responsables aéreos italiano y británico incluyó, además, vuelos en aviones de entrenamiento M-346 desde la base de Decimomannu. El modelo figura entre los candidatos a sustituir los Hawk T1 y Hawk T2 británicos y ya se utiliza para la formación de alumnos de la RAF en la International Flight Training School. Esa actividad refleja otro ámbito de cooperación entre ambas fuerzas aéreas, distinto de una eventual adquisición de transporte militar.
Por ahora, el documento “Airbus A400M for Italy” constituye una señal del interés italiano, no un acuerdo de compra. La necesidad de reemplazar los C-130J está incorporada a la planificación de defensa, pero no se ha comunicado una decisión entre el A400M y las alternativas disponibles. La continuidad del apoyo logístico a los Hercules permitirá mantener la flota hasta que Italia determine qué aeronaves asumirán sus misiones.










