Estados Unidos lanzó el lunes 2 de noviembre un ataque contra la isla iraní de Qeshm, cerca del estrecho de Ormuz. Funcionarios estadounidenses describieron la operación como parte de una serie de acciones militares limitadas que Washington habría ejecutado de forma discreta contra objetivos en Irán durante las últimas semanas. Por ahora, se desconocen el blanco concreto, los posibles daños y la existencia de víctimas.
La justificación ofrecida por un alto cargo estadounidense fue que las fuerzas iraníes habían empleado misiles tierra-aire contra un avión de combate de Estados Unidos. El funcionario sostuvo que los ataques constituyeron una “acción defensiva” y estableció una diferencia entre esas operaciones y la posibilidad de una ofensiva estadounidense de mayor alcance.
Pese a ese episodio, Donald Trump mantuvo su discurso favorable a un acuerdo con Teherán. Durante una entrevista con Fox News no hizo referencia directa al ataque contra Qeshm y rechazó que la situación actual deba describirse como una guerra en pleno desarrollo. “No es una guerra que esté en curso. No es una guerra descontrolada”, afirmó.
Trump advirtió, sin embargo, que el enfrentamiento podría agravarse si fracasan las conversaciones. Aseguró que los iraníes desean alcanzar un entendimiento y que existe una posibilidad considerable de conseguirlo, aunque añadió que Teherán quiere salir vencedor de la negociación.
El presidente presentó la capacidad militar estadounidense como un factor de presión. “Negociamos desde una posición de fuerza absoluta. Podemos poner fin a esto en cualquier momento que queramos”, declaró. También afirmó que preferiría cerrar un acuerdo para evitar la pérdida de vidas.
En la misma entrevista volvió a plantear un ataque contra el monte del Pico, en Irán. Esta vez sostuvo que Estados Unidos podría ejecutar esa operación en una hora, frente a los diez minutos que había mencionado dos días antes. Insistió en que las fuerzas estadounidenses pueden actuar si reciben la orden.
Mientras Trump alterna sus declaraciones sobre diplomacia y operaciones militares, mediadores de Qatar mantienen contactos con representantes iraníes para intentar alcanzar un arreglo entre Washington y Teherán. Esas gestiones buscan impedir que se reanude una campaña militar extensa, pero todavía no se ha comunicado un avance decisivo hacia un pacto.
El ataque contra Qeshm se produjo un día antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos. El resultado de esos comicios puede modificar el equilibrio político en Washington y la capacidad del presidente para aplicar su programa durante la segunda mitad de su mandato.
Qeshm está situada en el golfo Pérsico, junto al estrecho de Ormuz, por donde circula una parte importante del petróleo y el gas transportados por vía marítima. Esa ubicación convierte cualquier incidente militar en las proximidades de la isla en un asunto de interés para la navegación y los mercados energéticos. Hasta el momento no se han divulgado detalles adicionales de la operación ni una respuesta iraní específica al ataque.










